Sobre las encuestas del puente de diciembre de 2014

No recuerdo si hace cuatro años salían tantas encuestas todos los meses. Si uno sigue alguna de las páginas que las recopila comprueba que esta explosión demoscópica llega hasta a municipios que no son precisamente los mayores de España.

Ha llegado el fin de semana del Día de la Constitución que se alarga hasta el lunes con la fiesta de La Inmaculada y El País, Telecinco y La Sexta nos han regalado tres encuestas:

2014 12 06 El Pais Metroscopia

2014 12 06 Telecinco Sigma Dos

2014 12 06 La Sexta Invymark
De estas tres encuestas solamente se sí pueden sacar algunas conclusiones:

1) El Partido Popular va a vivir un castigo electoral descomunal como no ha experimentado antes.

2) El escenario político es de gran volatilidad y ésa es la constante a trece presumibles meses de las elecciones. Hay tres partidos con fuerzas similares y dependiendo de las variables del momento de la encuesta, de detalles normalmente nimios en la conformación de la muestra, de las noticias del día y de la metodología o cocina de cada empresa la victoria la tiene uno de los tres partidos.

3) El techo electoral de Podemos existe y ya ha llegado a él. La duda es que si es capaz de rascar entre los muchísimos indecisos, pero mi opinión personal es que no.

Si el Presidente amenaza a las televisiones privadas

De ser verdad la información de eldiario.es según la cual el Gobierno coquetea con la idea de volver a financiar a RTVE con la venta de anuncios para tener controlada la línea editorial de los grandes grupos televisivos, estaríamos ante una de las grandes jugadas políticas que el actual Gobierno puede realizar de aquí al final de la legislatura.

El problema es que si el PP se plantea reintroducir en RTVE la publicidad y lo hace se ha hecho enemigos vitalicios a estos dos grupos, que reúnen a la mayor parte de la audiencia del país, y más cuando la televisión pública tiene una credibilidad ridícula y una audiencia menguante.

Si Rajoy deja volver la publicidad a TVE seis meses antes de las elecciones, les hará perder sin duda dinero a Atresmedia y a Mediaset, pero lo que puede estar seguro que él no sólo perdería las elecciones, sino que lo va haría con un resultado que el de Landelino Lavilla en 1982 parecería un éxito.

Serían seis meses con el PP recibiendo tortas diariamente en todos los programas de A3, La Sexta, Cuatro y Telecinco, sin nadie que hable en su nombre, haciendo chistes de sus intervenciones y dándole cancha a toda la oposición, y sobre todo a UPyD y a Vox.

¿Y por qué pueden hacer las cadenas privadas eso? Porque todos los demás están de acuerdo en que quieren una RTVE sin publicidad con lo que di consiguen sepultar a Rajoy y al PP, acelerando el proceso de suicido político, el partido de derecha o los partidos de derecha que ocupen ese espacio electoral no repetirán esa misma tentación.

Y es que Rajoy y sus estrategas están tan fuera de la realidad que lanzan amenazas como si tuvieran garantizado continuar en La Moncloa cuando lo que a día de hoy parece lo más probable es que van a salir.

La Gran Estrategia del Partido Popular

Estas líneas son la síntesis de una serie de ideas que me han ido rondando la cabeza los últimos meses. Es solamente una hipótesis de trabajo.

1. Echando de menos a Julio Anguita

Era mayo de 2012. Las Elecciones Autonómicas andaluzas habían arrojado la primera victoria electoral del PP en aquella comunidad autónoma, pero el hecho de no haber alcanzado la mayoría absoluta, como apuntaban todas las encuestas y los resultados de la Generales de 2011, le impidió a Javier Arenas hacerse con la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Los socialistas habían aprendido de la experiencia de sus compañeros extremeños y no dieron por hecho que IU les iba a apoyar solamente para que los populares no gobernasen. Además los socialistas andaluces habían vivido, años antes, la feliz experiencia de ver al ahora líder regional de IU convertido en Presidente del Parlamento gracias al voto de los conservadores.

El PSOE de Andalucía se tomó en serio las negociaciones con IU y se marcó un doble objetivo: conseguir su apoyo para la investidura sobre unos acuerdos programáticos fuertes y que hubiera consejeros de IU en el gobierno andaluz. No se quería pasar por la difícil situación de no tener un sólido apoyo y un compromiso con el gobierno por no haber hecho algunas concesiones en su momento. La alternativa a un pacto con IU, en el caso que esta formación desde fuera del gobierno les hiciera la vida imposible, era solamente la celebración de unas elecciones que nadie quería.

Griñán ganó su segunda investidura y Valderas fue nombrado Vicepresidente de la Junta de Andalucía. En términos generales el gobierno de coalición entre el PSOE e IU ha marchado razonablemente bien, con algunas desavenencias, crisis y algo de postureo, y hasta ha sobrevivido a un cambio en la Jefatura del Gobierno.

Entre las filas socialistas el prejuicio respecto de los pactos con Izquierda Unida iba desapareciendo, mientras que en la federación liderada por Cayo Lara parecía mejor participar en gobiernos y poder atribuirse éxitos y alguna medida con relumbrón (los fracasos para otros) que esos votos casi desapercibidos en el Congreso que sirvieron para tomar decisiones relevantes pero que nadie le ha reconocido a IU durante todo el periodo de Gaspar Llamazares.

Pese a que las encuestas que se publican, y que los medios las cocinan convenientemente, parecían no mostrar demasiadas heridas para el PP, más allá de un descenso no acompañado por un ascenso del PSOE. En la calle Génova bien sabían que las diferencias eran más escasas y que IU recogería muchos de los votos que los socialistas perdieran, con la diferencia de que esos votos no se quedarían reducidos a un perdido grupo parlamentario, como en los tiempos del Anguitismo, sino que podrían converger en una coalición como la andaluza, como la experiencia asturiana y, más remotamente y con sus peculiaridades, como el tripartito catalán.

Pudiera ser que los socialistas no superasen a los populares en las próximas generales o que quedasen empatados, pero la certeza de que el gobierno de coalición les arrebataría La Moncloa hizo que planteasen una estrategia de amplio alcance.

2. Controlando los medios

A lo largo de los años el Partido Popular ha sabido estar amparado por grandes grupos mediáticos, mientras que su oponente, el PSOE, ha visto como sus apoyos mediáticos se venían abajo en crisis empresariales causadas por la estupidez de los derechos futbolísticos.

La realidad es la siguiente. Los españoles emplean la televisión para informarse, después la radio, los periódicos y finalmente están los de Internet. Quien controla la televisión, controla las noticias y las opiniones que reciben la inmensa mayoría de los españoles. Nada más llegar a la Presidencia, Rajoy liquidó la RTVE neutral y de calidad y puso al frente a un ex abogado del Estado que está ejerciendo a la perfección tu tarea de comisario político, hundiendo los índices de audiencia de Televisión Española.

Pero eso no importa, porque el que no quiere TVE no tiene alternativas: puede irse a Atresmedia o a Mediaset. Allí recibirá, con modulaciones, el mismo mensaje que quiere el Gobierno que reciban, porque en estos años de crisis hay que llevarse bien con el primer inversor publicitario del país y si no que se lo digan a Pedro J.

Alguien podría decirme que La Sexta no hace lo que estoy diciendo, pero yo le invitaría a la siguiente reflexión. Tras el hundimiento de los promotores de La Sexta, la cadena fue comprada por el Grupo Planeta que tiene al archiconservador periódico La Razón, la emisora de televisión para bienpensantes de derecha Antena 3 o la cadena de radio para bienpensantes de derecha Onda Cero. El Grupo Planeta se ha identificado siempre con la derecha más neta de España y nunca iba a permitir, ni por dinero, que un medio de su propiedad le hiciera el juego a la izquierda.

El Grupo Planeta y el Partido Popular se encontraron con un tesoro cuando La Sexta cayó en sus manos: una audiencia de izquierda dura, el sector izquierdista del PSOE y la mayoría de IU.

Como son personas listas no cometieron la enorme torpeza de cambiar radicalmente la línea editorial del medio y transformarla en la enésima televisión conservadora. La cambiaron de una forma sumamente sutil, dándole un giro más a la izquierda, de forma que el PSOE entrase dentro de su campo de tiro. Ante un público para el que el PP es el demonio, cualquier equiparación con el PP es hundirte. Y comenzó Jordi Évole y las infinitas tertulias televisivas a mandar el mensaje del PPSOE, de que son la misma mierda, de que el PSOE tiene que renovarse hasta dejar de ser un partido socialdemócrata, etc.

Una labor de zapa que día a día va dando sus frutos y se comienza a herir al núcleo duro del PSOE y también, aunque en menor medida, al núcleo duro de IU al que le darán fuerte después.

El control mediático consigue maravillas como las que hemos visto los días posteriores a las Elecciones Europeas: tres de cada cuatro votantes votan a la oposición y el tema es la situación de crisis en los principales partidos de la oposición y no la pérdida escandalosa de votos del en el partido del gobierno, el cual tiene al 75% de los ciudadanos en contra.

3. Fragmentación de la izquierda

El peligro de una coalición postelectoral, y no sólo a nivel nacional, entre el PSOE e IU no se conjugaba con la estrategia de atacar al PSOE porque esos ataques eran rentables para IU y el amigo Anguita ya no estaba. Se imponía fragmentar aún más la izquierda, atacar a todos simultáneamente e introducir un tercer elemento.

Pululaba por los canales de televisión un profesor con coleta, discurso contra la casta y exoneración de los ciudadanos, ferviente del comunismo latinoamericano y de todo lo bolivariano que era el candidato ideal. Se hace un tertuliano habitual, se le da cancha, él funciona correctamente y comienza a seducir desde La Sexta y Cuatro (donde quedan núcleos en extinción de nostálgicos de PRISA) al electorado de izquierda.

Los medios de comunicación que tienen una audiencia más zurda le hacen una campaña tremenda y lo tienen en toda tertulia posible. La repercusión de extiende a la red, pero siempre con base en la televisión que es lo realmente importante.

Vienen unas Elecciones Europeas donde la circunscripción única permite que se aproveche hasta el último voto y donde los llamamientos al voto útil son ridículos. Pablo se anima, hace varios trucos de primarias, y encabeza una lista que es la sensación de la aburridísima noche electoral del 25M.

Automáticamente los medios ensalzan a Pablo y Podemos como si hubieran ganado y el electorado de izquierda, que tiene cada cosa, se vuelve loco. Los dos partidos grandes comienzan a querer ser más Podemos que Podemos y a hacer el tonto en el intento. Las encuestas, aunque parecen no saber que los escaños se reparten por provincias poco pobladas en lo general, apuntan a que Podemos puede tener un grupo parlamentario generoso. Ya una coalición a tres se hace imposible y más con elementos maximalistas como Pablo y los suyos.

4. La Gran Coalición

Antes de las Elecciones Europeas, para complementar el efecto Podemos, los populares se lanzaron a comentar que Rubalcaba sería un gran Vicepresidente del Gobierno en el futuro ejecutivo de coalición entre el PP y el PSOE. Si examináis las declaraciones de los populares sobre esta posibilidad, ellos únicamente contemplan la Gran Coalición si ellos son los socios mayoritarios y nunca si son los minoritarios porque saben que es el suicidio para quien no tenga la Presidencia y se adjudique la labor de todos.

La mera idea de Gran Coalición espantó a muchos sectores de militantes y votantes socialistas, que se les han tenido que ver de todos los colores con los del PP en sitios nada agradables para ser de izquierda y del PSOE como la Comunitat Valenciana, Murcia o Madrid.

5. Sistema electoral

Guste o no, a mí no me gusta, el sistema de la LOREG es el que tenemos y el que se utilizará para elegir el próximo Congreso de los Diputados. Aunque todo el mundo hable de la “Ley D’Hontd” lo que hace realmente mayoritario al sistema son las muchas provincias de escasa población donde no votar a uno de los dos partidos con más votos es tirar tu voto.

Si el segundo partido pierde muchos votos, lo ganaré directamente el primero porque el ascenso del tercero, cuarto y quinto partido será insuficiente y más si el tercero también puede perder fuerza a favor de un hipotético cuarto. Unas elecciones con PSOE, IU y Podemos destrozándose entre ellos es la mejor forma de que, aún perdiendo votos, el PP aumente su representación parlamentaria.

6. Recomponer las bases

Las bases del PP están tocadas. No en vano han perdido puntos porcentuales como ellos no recuerdan. Los jubilados, gran apoyo de los populares, no se esperaban estos hachazos de los que creían sus grandes valedores y esos señores nunca olvidarán quien les hizo pagar nuevamente los medicamentos.

La estrategia del PP para recuperar votantes se centra en transmitir una sensación de recuperación económica, pero es difícil porque esta crisis no se encumbre con mentiras contables.

Las líneas van por cuestiones identitarias, ofrecidas en bandeja de plata por la derecha catalana y vasca, y ahora la defensa de la Monarquía escondida bajo la idea de defensa del orden constitucional. Dos de sus grandes temas, aborto y ETA, están aparcados porque han detectado oposición en el primer caso y hartazgo en el segundo.

Pero lo que más fuerza les va a dar a los populares va a ser el miedo a la extrema izquierda. La operación de lanzamiento de Pablo Iglesias y de Podemos tiene, además del objetivo de fragmentar más el voto de izquierda, el objetivo de asustar a los votantes de derecha y que les haga pensar que el hacimiento de su hijo en clase es menor que si gobernase el de la coleta y que merece la pena pagar más por los medicamentos porque al menos los hay, porque si llega al poder el de la coleta no habrá ni medicinas como en Venezuela.

El miedo es una fuerza poderosa y puede movilizar a quien no se espera. Si los populares y sus dóciles medios saben transmitir miedo, entonces podrán recuperar mucho terreno.

Las movilizaciones posteriores a la abdicación regia, del estilo del 15M, ayudan a la estrategia electoral del PP. Si después del 15M el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta, después del nuevo proceso constituyente en Sol y su república federal, igualitaria, autogestionaria, indigenista, plurinacional, homeopática, asamblearia, medioambientalista, etc, etc el PP puede conseguir los dos tercios necesarios para reformar la Constitución.

¿Y qué podemos decir de Vox? Es la única piedra que tiene el PP en el camino, pero ha demostrado poco empuje electoral. El apagón mediático ha ayudado mucho a su fracaso porque sin base social o sales en los medios nacionales o no existes. Vox morirá el día que el PP llame al voto útil frente a la extrema izquierda.

¿Ordenó usted el código rojo? (versión ceutí)

Serie “El Príncipe”. Fran es un policía corrupto y recibe como nuevo jefe a un inspector Morey, que sabe que es corrupto y que no está de acuerdo con su forma de actuar. En una de las primeras conversaciones que tienen, patente el desencuentro entre los dos policías, el corrupto y el que lo va a investigar, el corrupto le dice que para que arriba estén tranquilos y la mierda no les llegue hace falta que aquí (Ceuta) se hagan determinadas cosas que lo mismo no son muy correctas [inspirándose en una de las afirmaciones del coronel que ordenó el código rojo que no era otra cosa que matar en la película “Algunos hombres buenos”].

Hoy el Delegado del Gobierno en Ceuta, Paco Antonio González, ha hecho suyo el argumento del policía corrupto de la serie “El Príncipe” y ha dicho lo siguiente contestando a las declaraciones de la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström: “En España se protegen las fronteras para que en el norte estén cómodos”.

El Delegado del Gobierno en Ceuta elija la misma justificación que en la ficción emplea un policía corrupto de la misma ciudad. ¿Algún tipo de empatía? ¿Se inspira el Delegado en la serie “El Príncipe”?

Tomándose todo a pitorreo

La empresa Sygma Dos nos anunció que, de celebrarse elecciones generales, una candidatura encabezada por Belén Esteban se convertiría en la tercera fuerza política de Madrid. Telecinco consiguió una gran promoción para el documental titulado ‘La Princesa del Pueblo’, pagado con la cuota destinada a la producción cinematográfica, y especulaciones de todo tipo en todos los canales de comunicación y de opinión imaginable.

Finalmente Belén Esteban, como era esperable, parece que ha abandonado su proyecto político y que ha preferido no ensayar sus opciones en autonómicas y municipales. Telecinco volvió a la gran campaña que le hizo a Jesús Gil a su primera alcaldía de Marbella, pero sin tentar demasiado la suerte tras lo que pasó. ¿Hubiera tenido opciones Belén Esteban?

Sinceramente no sé si hubiera conseguido los escaños pronosticados por la empresa pero sin duda hubiera conseguido una cantidad significativa de votos. ¿Causas posibles? Porque muchos ciudadanos han escuchado más en sus vidas a Belén Esteban que a cualquier político y porque bastante hubieran creído que así protestan contra un sistema cuando realmente no tocan nada o simplemente se lo habrían tomado todo a pitorreo.

No he sido demasiado benevolente con la gente del 15-M o de las acampadas, pero con todos sus defectos muestran mucho más interés por los problemas y las vías de solución que esos que hipotéticamente hubieran apoyado a Belén Esteban (los hay independientemente de la campaña de Telecinco) y los que llevaron el Gilismo por muchos municipios españoles. Y es que esos que votaron a Gil y que hubieran votado a Esteban es probable que sean los mismos que se metieron en una hipoteca monstruosa, compraron el cochazo cuando venían maduras o abandonaron la formación porque no servía para nada. ¿Datos de esa correlación? Ninguno, pero algunas veces es oportuno fiarse de las intuiciones.

Exaltación monárquica, aunque no lo pareciera

A priori la serie Felipe y Letizia tenía toda la pinta de ser una serie acaramelada, cursi, rosa y profundamente monárquica. En lo político algo así como ’23-F: El día más difícil del Rey’ (TVE), pero con el inconfundible toque de Telecinco.

Tras la emisión del primer episodio el pasado lunes muchos pensaron que la serie esa una especie de conjura republicana para desacreditar a la Monarquía. Los miembros de la Familia Real aparecían como resultado de la unión de personas desconectadas de la realidad y pocos listos, provocando el rechazo de la audiencia.

Ésa podía ser la apreciación el lunes por la noche. Tras finalizar el segundo episodio, el miércoles, y pudimos comprobar cómo lo que era una serie mala se había transformado en una astracanada. Los personajes eran tan poco creíbles y tan caricaturescos que hasta el más ferviente republicano se compadecía de ellos y pensaba que estaban siendo tratados injustamente.

Y efectivamente se verificó lo que se presumía antes de empezar la serie. Una obra de exaltación monárquica pero por un camino paradójico: el de provocar la pena y la compasión.