Contando manifestantes a la española

Buena parte del informativo del mediodía de Antena 3 ha estado dedicado a la manifestación o marcha republicana de París.

Comenzó Matías Prats hablando de cientos de miles de manifestantes. Los enviados especiales que entraban en directo desde la capital francesa iban aumentando en cada una de las intervenciones el número de manifestantes hasta el millòn y medio. Al finalizar el bloque Matías Prats lo dejó en algo más de un millón. Bajó con la misma arbitrariedad que subió.

Los organizadores no han dado datos hasta pasadas las cinco de la tarde. La primera cifra oficial está entre 1,3 y 1,5 millones. Las preguntas son: ¿de dónde estaban sacando sus datos en Antena 3? ¿si no hubieran cerrado el bloque de noticias hubieran dado dos o tres millones de manifestantes? ¿si en París, cuya área metropolitana tiene más de doce millones de habitantes, se alcanza en una manifestación de unidad el millón, no será el tiempo de revisar nuestras cifras en las pretéritas manifestaciones españolas de unidad?

Evaluación conforme a los criterios establecidos

Este blog abandonado, por una entrada la política, y vuelve a hablar de televisión, concretamente del programa de “Top Chef” (Antena 3 ).

Ayer hicieron una prueba eliminatoria consistente en reproducir un plato sin verlo que, según mi entender, es absurda, pero que a los guionistas y al equipo del programa les debe encantar, dado que ya la vimos en la pasada edición.

Uno de los jurados hizo uno de sus platos, cuya receta está publicada. Dijeron a los tres concursantes que catasen el plato, lo tocasen o lo que quieran, pero nunca lo viesen. Después habrían de reproducirlo. Ganarían los dos que más se acercasen al plato original.

Uno de los concursantes, aplicado él, se había estudiado todas las recetas de los tres jurados y no necesitó fiarse más de los sentidos que de su memoria. Reprodujo el plato casi exactamente, pero claro, con una diferencia, que había empleado una forma de cocción de la receta publicada y no de la forma actual del plato. En ningún sitio se ha prohibido leer y tener memoria.

Los otros concursantes no se acercaron ni de lejos, al menos esos podemos inferir de las palabras del jurado.

El criterio era que ganaba el que más se acercaba. El que más se acercó fue el eliminado. La perplejidad se adueñó de los telespectadores.

Si el Presidente amenaza a las televisiones privadas

De ser verdad la información de eldiario.es según la cual el Gobierno coquetea con la idea de volver a financiar a RTVE con la venta de anuncios para tener controlada la línea editorial de los grandes grupos televisivos, estaríamos ante una de las grandes jugadas políticas que el actual Gobierno puede realizar de aquí al final de la legislatura.

El problema es que si el PP se plantea reintroducir en RTVE la publicidad y lo hace se ha hecho enemigos vitalicios a estos dos grupos, que reúnen a la mayor parte de la audiencia del país, y más cuando la televisión pública tiene una credibilidad ridícula y una audiencia menguante.

Si Rajoy deja volver la publicidad a TVE seis meses antes de las elecciones, les hará perder sin duda dinero a Atresmedia y a Mediaset, pero lo que puede estar seguro que él no sólo perdería las elecciones, sino que lo va haría con un resultado que el de Landelino Lavilla en 1982 parecería un éxito.

Serían seis meses con el PP recibiendo tortas diariamente en todos los programas de A3, La Sexta, Cuatro y Telecinco, sin nadie que hable en su nombre, haciendo chistes de sus intervenciones y dándole cancha a toda la oposición, y sobre todo a UPyD y a Vox.

¿Y por qué pueden hacer las cadenas privadas eso? Porque todos los demás están de acuerdo en que quieren una RTVE sin publicidad con lo que di consiguen sepultar a Rajoy y al PP, acelerando el proceso de suicido político, el partido de derecha o los partidos de derecha que ocupen ese espacio electoral no repetirán esa misma tentación.

Y es que Rajoy y sus estrategas están tan fuera de la realidad que lanzan amenazas como si tuvieran garantizado continuar en La Moncloa cuando lo que a día de hoy parece lo más probable es que van a salir.

La Sexta invertida

Alrededor del 25% de las personas que se definieron de derecha en el último estudio postelectoral del CIS dijeron ver Antena 3 para informarse. Los números más fuertes lo encontramos en lo que se suele denominar centro-derecha y, por lógica, son más permeables a cambiar su voto.

Si ocurriese en Antena 3 como sucede en el otro canal de Atresmedia (puesto al servicio de Podemos para perjudicar al PSOE) y alguien me consultara qué hacer, daría estas ideas:

1) Darle toda la cancha posible a cualquier crítico del Partido Popular.

2) Recordar continuamente que Rajoy prometió no tocar las pensiones y el repago de los pensionista.

3) Tener todo el día en la tele a Rosa Díez, Toni Cantó y a cualquier miembro no demasiado impresentable de UPyD (Gorriarán sobrepasa) y preguntarles su opinión sobre todo, dejarles hablar, no contrapreguntarles y hacerles las preguntas que ellos desean que les haga.

4) Presentar un rostro menos desagradable, si es ontológicamente posible, de Vox.

5) Se saca lo que se pueda a los partidos regionalistas de derecha y se les hace parecer inteligentes o con ideas.

6) Se asocia lo malo al PP y la solución a UPyD, al partido regionalista de turno o a la desesperada a Vox.

7) Dar la caña habitual al PSOE para que nadie piense que trabajas para ellos.

Nota: la mayor proporción de telespectadores de derecha, superior a un tercio del total, lo encontramos en TVE. Que no nos extrañe entonces que hayan puesto a alguien de La Razón al frente para controlar a los propios.

Castigada por hacerlo bien

En el programa del pasado lunes de Top Chef Marta abandonó el “reality show” culinario. Desde la semana anterior se venía hablando de que había dos concursantes, las dos mujeres, que no se habían jugado el tipo en la prueba final de eliminación, dado que nunca habían participado en equipos que hubiera perdido la segunda de las tres pruebas de las que consta el programa.

Una de ellas fue a la prueba eliminatoria y se salvó gracias a la imperiosa necesidad que había de eliminar al repescado Honorato. El pasado lunes le tocó a la balear Marta. En todo momento se indicaba que el hecho de no haber estado nunca en la última prueba era perjudicial y efectivamente lo fue porque aún reconociendo el jurado que había contrincante peor, la eliminaron a ella porque nunca había perdida su equipo (suponemos que algo habrá tenido que ver) y por tanto casi no la conocían.

El jurado de este programa comienza a tener problemas serios con sus propias reglas. Esta cocinera no ha violado ninguna regla ni ha utilizado ninguna treta para pasar sin ser eliminada. Ella ha jugado, que es lo que se hace en este programa, y siguiendo las reglas han conseguido ganar: ahora la castigan por ello. Si las reglas del programa pueden provocar que alguien llegue a la final sin haberse jugado la eliminación, es un problema de planificación, no del concursante.

Si a los jueces o a los productores no le gusta que haya concursantes que puedan permanecer agazapados durante semanas, que cambien las reglas para la próxima edición y que, por favor, no vuelvan a meter a Honorato.

Aunque en el fondo esto no son más que disquisiciones como si Top Chef fuera un concurso cuando es un “reality”. Y los concursante corresponden a los perfiles necesarios para que hayan fricciones y para que los participantes se identifiquen con algunos de ellos. Es un “reality” porque si a alguien le interesa la cocina no necesita ver el programa, desde un canal temático que existe, a cientos de programas alojados en internet y webs de recetas, sin referirme si quisiera a los miles de libros.