Televisión Española y la Marca España

La idea de la “Marca España” nunca me ha gustado, porque me suena a invento para dar unos cuantos sueldos grandiosos, vender publicidad a los medios de derecha y realizar algunas actividades a conveniencia de algún aliado. Cuando un país es marca en algo es porque sus productos o servicios en determinado sector o sectores son reputados como de alta calidad.

La imagen que un país dé al mundo es esencial y nuestra imagen no son otra cosa que nuestra producciones audiovisuales. La mayor empresa audiovisual española es RTVE y da una imagen muy mala de nuestro país.

Hace varias semanas asistimos al intento de golpe de Estado en Turquía. En el canal de 24 horas del RTVE estaba la misma tertulia que la noche los atentados en Madrid y allí permanecieron incólumes diciendo cada uno lo que se le ocurría. No se pudo o no se quiso llamar a periodistas especializados, historiadores, politólogos, economistas, juristas o especialistas militares que RTVE debería tener para cada tema en particular que pudiera surgir.

Tenemos la suerte de pertenecer a una comunidad idiomática de cientos de millones de persona y lo mejor que tienen España que ofrecer en su televisión estatal es a Alfonso Rojo.

Una buena cobertura de las cuestiones internacionales da prestigio a la cadena y al país que la sostiene. Una percepción de la calidad de los contenidos facilita presentar nuestra visión de los asuntos y también construir la imagen que se tiene de nosotros en el mundo, especialmente en nuestro mundo culturalmente más cercano. El principal instrumento para hacer “Marca España” es RTVE y allí está, abandonado.

La suicida estrategia de los taurinos

Son malos tiempos para los toros. Los toreros no son conocidos por su estilo de toreo o por las faenas, sino por cuestiones ajenas a la Tauromaquia. Los toros no forman parte de los intereses y diversiones de la mayoría de los españoles. Junto a ello hay un fuerte movimiento antitaurino que gana cada día muchas simpatías.

El mundo de los toros lleva mucho tiempo viviendo para dentro. Es un barroquismo pleno de conocimientos, jerga, recuerdos y requisitos que dificulta el acceso al gran público. En vez de acercar el toreo al que no está a favor ni en contra, aficionados y profesionales se han encerrado en sí mismos y se dirigen al público en general con expresiones y palabras que no tienen un significado compartido. Esto no es neutral, sino que el indiferente percibe al mundo del toreo como algo cerrado, vetado para él y por tanto se siente echado de lado.

La falta de unidad entre los actores taurinos ha provocado que su estrategia de comunicación sea pésima. Ante la evidencia de que la Tauromaquia se mantiene gracias al dinero público, ellos hablan de los puestos de trabajo generados, sin darse cuenta que cualquier actividad subvencionada también genera empleo sin que ello justifique “per se” la subvención. Cualquiera podría pedir subvención para promocionar la literatura vietnamita y, si le dan mucho dinero, creará empleos, pero ello no justifica la subvención.

El dinero a los toros y su propia pervivencia se justifica en que es patrimonio de todos, pero para ello tiene que ser patrimonio de todos y no un espectáculo que no es fácil televisar (como busca José Tomás), que es económicamente asequible y sobre todo que no comete la tremenda torpeza de identificarse con una ideología política determinada.

EncuestaToros
Los taurinos han interpretado que solamente tienen defensores en los sectores de derecha-derecha de la sociedad. La ideologización de su afición hace que deje de ser de todos para convertirse en algo propio de quienes comparten esa ideología. Es difícil no caer en los brazos de “los tuyo”, pero si quieres atraerte a la masa de no aficionado que ni quieren la prohibición ni la rechazan, hay que ser transversal (Cross-cutting cleavage).

Como no dejemos de asociar los toros a señores muy de derechas vestidos de verde, los toros desaparecerán por ministerio de la Ley e incapacidad de sus actuales gestores.

Fuente: Simple Lógica a través de Jorge Galindo

Derecha ridícula

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La medios de comunicación de la derecha piensan que los años no pasan, la crisis es pura ficción y que los españoles siempre tienen las mismas preocupaciones.

Insisten en hacer campaña con ETA y los presos terroristas como el gran tema. ETA, el terrorismo y sus aledaños han dejado de ser un problema para los españoles como lo atestiguan unánimemente todos los estudios de opinión.

El paro y la corrupción son las dos grandes preocupaciones de los ciudadanos.

Si la derecha mediática no se da cuenta que esto no cumplirá con la función para la que fue concebida y para las que es regada con millones en publicidad: mantener a los votantes más conservadores con el voto del PP pegado a sus manos.

Si fracasan en su función cohesionadora la derrota del PP puede ser más profunda incluso de los esperados.

Pero el problema que tienen estos medios es que no se han enterado que tienen respuesta. Hasta hace una década si uno veía un portada asquerosa del ABC se lo tenía que tragar, pero ahora puede responder y es ABC, un medio con una tremenda crisis de audiencia, el que queda en ridículo.

Y que el medio quede en ridículo no es lo más grave, sino que los lectores actuales o potenciales comienzan a sentirse ridículos y a ser mirados como ridículos por leer, escuchar o ver medio ridículo.

Finalmente los anunciantes no quieren verse que los productos se vean allí.

A toda esta panoplia les queda únicamente la publicidad institucional, el pesebre como dirían ellos, que les durará lo que dure el poder conservador o la misma idea de publicidad institucional, que debería ser repensada.

Banca y percepción construida

BBVA y Santander están desarrollando campañas publicitarias idénticas en cuanto a su contenido y muy parecidas hasta en los anuncios televisivos. Parece lógico porque ambos bancos al ser generalista compiten por un público similar con productos similares (aunque haya algunas especificidades).

Lo que no resulta tan lógico es que la campaña publicitaria no sea sobre sus productos, sino que intenta transmitir una idea económica general: que todo va mejor. El anuncio del BBVA llega al extremo de hacerse protagonizar por informadores que dicen que es diferente la mala situación que cuentan en sus medios y la realidad boyante de la calle. La pregunta es: ¿mienten en sus medios o en su apreciación sobre la calle?

BBVA y Santander están realizando una campaña en consonancia con la del Partido Popular: fin de la crisis. Estas grandes entidades bancarias tienen mucho en el tejado del Gobierno ahora que hay que redefinir el modelo bancario, tras el presunto fin del rescate bancario.

Hay una gran cantidad de decisiones que tomar, desde la regulación del tipo variable y las cláusulas suelo en los préstamos hasta el impuesto de sociedades. El resultado de las elecciones, o más bien, la dimensión del escoramiento a la izquierda de la próxima cámara dependerá de la percepción de la realidad que tengan los ciudadanos y bien saben los especialistas en comunicación que estas percepciones no se pueden construir en los quince días de campaña electoral.

Alguien podría objetar que puede ser que ésta sea efectiva la percepción que tienen estos dos bancos de nuestra realidad y de la suya. Los resultados presentados por BBVA y Santander hace unos días desmienten esta posibilidad: ambos declaran la reducción de sus beneficios en España en torno a la mitad respecto al pasado año (que ya era malo).

Si han cerrado 2013 con una reducción a la mitad de sus beneficios en nuestro país, ¿por qué hablan de fluidez del crédito y de una situación mejor en enero/febrero de 2014? ¿No estarán haciéndole la precampaña al PP?

Las consecuencias de una elección de emplazamiento publicitario

La portada de hoy de La Razón desacredita más aún al medio que encabeza. Lo llamativo de todo ello es que el toque de color lo da un anuncio de ING Direct que destaca sobre manera.

La cuenta de Twitter de esta entidad bancaria lleva horas sosteniendo que ellos no controlan, como es lógico, el contexto de sus inserciones publicitarias, aunque hay dos cosas que no dicen.

La primera que publicar en portada es algo que uno elige, ya que tiene un precio diferente a publicar en otros sitios del periódico, por lo que se puede decir que algún responsable de publicidad de ING Direct debió elegir la portada de La Razón, un parnaso de las letras y de las ciencias desde siempre, para anunciarse.

La segunda cosa que no dicen los de la cuenta de ING Direct es que ellos sí tienen control a la hora de elegir un medio para anunciarse en él o no. Anunciarse en un medio como La Razón conlleva el peligro de aparecer en una portada bestial o junto a una columna bárbara.

Hace unos días leí, a propósito de la crisis de Intereconomía, que cada son más los anunciantes que huyen de los medios radicalizados políticamente, pues les hace perder potenciales consumidores y credibilidad. Deben los responsables de ING Direct pensar muy seriamente sobre si esta asociación con La Razón y sus portadas es lo que más le conviene al ‘fresh banking’.

Anuncios que adoro: Air France

Esto es vender placer y esa sensación de soledad conmovedora al mirar al cielo por la ventanilla volando a 10.000 metros de altura.

Os dejo la versión de un minuto, para que disfrutéis de un anuncio sobre aviones sin aviones, sin tarifas, sin ofertas, sin un aeropuerto, sin check-in, sin despedidas ni bienvenidas, sin medidores de maletas, sin pulpos calculadores de precios, sin cobro por utilizar una tarjeta y sin peleas para colocar el equipaje.

Le Petit Marseillais

Cuando tenemos que elegir y lo hacemos libremente expresamos cuáles son nuestras preferencia o, dicho en otra terminologá, nuestra jerarquía de valores. Una señora, madre de un bebé, al ver que su sombrero de paja sale volando por acción del aire, deja abandonado su hijo en brazos de una perfecta desconocida para lanzarse a recuperar inmendiatamente su sombre, al que obviamente considera con más valor que su propio hijo. Casualmente la señora que recibe el niño se lava y huele bien.