Lo de Cataluña (XXI): Periódicos

Llevamos semanas revisando el posicionamiento de los medios extranjeros sobre “lo de Cataluña” y claro con es también se hace mucha propaganda.

Un periódico se expresa mediante sus editoriales que fijan la línea y opinión oficial de un medio. Aunque haya periódicos, especialmente anglosajones, que diferencien mucho entre opinión e información, la propia selección y enfoque de una noticia implica cierto sesgo valorativo, con lo que allí podríamos rastrear la opinión del medio.

Lo que nunca es la opinión de un medio son los artículos enviados por colaboradores. Solamente expresan su opinión y los medios suelen incluir una cláusula que lo advierte. Por tanto, si alguien a sueldo de la Consejería de Romeva escribe en Newsweek o en New York Times no es la posición del medio, sino la del empleado de Romeva publicada en ese medio.

Lo de Cataluña (VI): Palabras

Distinguir entre España y Cataluña es una trampa terminológica del independentismo. Es mejor decir Cataluña y el resto de España.

Otra trampa es hablar de gobierno español en contraposición a gobierno catalán. Es mejor hablar de gobierno central y gobierno regional o autonómico catalán.

La distinción entre españoles y catalanes es fundamental y en mi opinión, respecto a la lengua, es mejor decir castellano que catalán porque llamar español al castellano lleva a poder pensar que quien no habla castellano no es español.

España es España, no “Estado Español”, que además es una terminología con ecos franquistas.

Sustituir “lo estatal” por “lo nacional”.

Cataluña no tiene fronteras, tiene límites regionales. Solamente España tiene fronteras.

No hablar de catalanes, sino de independentistas o separatista.

Disolviendo la STC sobre la amnistía fiscal

El Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional el Real Decreto-Ley 12/2012 que etableció los requisitos y el procedimiento de la “amnistía fiscal”. La sentencia tiene dos tipos de argumentos para declarar la inconstitucionalidad: los formales sobre la habilitación para emplear el Decreto-Ley para este tipo de menesteres y los materiales sobre la adecuación de esta decisión a nuestro ordenamiento constitucional.

El otro día leí un artículo en el que se afirmaba que el fundamento jurídico que declarada la inconstitucionalidad material realmente no lo era, sino que eran consideraciones complementarias sin valor jurídico, lo que en el argot se denomina “obiter dicta”.

Un “obiter dicta” es un comentario incidental, un paralelismo, un ejemplo que el tribunal emplea para ilustrar su razonamiento, pero no se puede considerar un “obiter dicta” a la contestación que en este caso hace el Tribunal Constitucional a las alegaciones jurídicas planteadas por la Abogacía del Estado en defensa de la constitucionalidad de la norma recurrida.

El Tribunal Constitucional discute una a una las alegaciones del abogado del Estado y, aunque la respuesta es sintética, la conclusión no puede ser otra que la materialidad de la norma, esta “amnistía fiscal”, hubiera sido también inconstitucional aunque no se hubiera empleado el Real Decreto-Ley como instrumento normativo.

Hay un interés claro en decir que la “amnistía fiscal” es inconstitucional solamente por la forma y no por su materia, cuando del texto de la sentencia no se puede inferir esa conclusión.

Blindaje informativo

No es que no se den las noticias sobre la corrupción del PP en la mayoría de los medios. Las noticias se dan como se da la previsión meteorológica o el última desfile parisino de alta costura: sin darle trascendencia, sin hacer sangre, sin seguimiento. Se dan muchas micronoticias sobre corrupción, pero no se articulan, no se incide, no se analiza, no se entrevista en serio.

Por eso y no por otra cosa el blindaje mediático y político del Partido Popular es tal que da igual lo que haga subirá en votos. No hay censura, simplemente se trivializa todo.

Junto a ello hay encendidos debates y polémicas sobre la chorrada del día (camiseta de Piqué, por ejemplo) o sobre lo que hacen y dice otros partidos, pero nunca se pone el centro en la corrupción del PP y se mantiene el foco durante semanas. Un día malo y vuelta a la intrascendencia.

El control de los medios de comunicación que tiene el Partido Popular es peligroso y amenaza la democracia. Nunca un partido ha dirigido los medios de una forma tan concentrada. Da igual lo que hagan que parecerá algo normal, una cosa más entre noticias en breves o tendrá un recorrido informativo mínimo.

Encuestas chapuceras

Después del estrepitoso fracaso de las encuestas en junio, hemos visto explicaicones de todo tipo. Yo llevo tiempo mascando una teoría, propia de la “Navaja de Ockham”, según la cual las encuestas fallan porque están mal hechas.

El pasado 11 de julio publicábamos una entrada donde poníamos de manifiesto los errores de bulto, detectables aplicando una regla de tres, de la encuesta post-electoral de Metroscopia para El País. Tales eran los errores que cuando Kiko Llaneras, para el mismo medio, realizó un nuevo análisis indicó que tuvo que ajustarlos.

Ayer en La Sexta presentaron los datos de una encuesta qué debía hacer el PSOE según el voto de los encuestas en las últimas elecciones generales. Unos cuantos nos dimos cuenta en Twitter de que algo estaba mal y era que las columnas que representaban las opiniones de los votantes del PP y del PSOE sumaban más del 100%, concretamente la de los votantes populares 104,2% y la de los socialistas al 112.9%. No aporta mucha confianza.

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Según me ha indicado Pablo Simón (@kanciller) en Twitter a las dos de la madrugada rectificaron su error y apareció en pantalla la tabla corregida. En todo muy lejos y con menos audiencia de la hora en la que fue emitida, poco después de las doce de la noche.

Referencia, influencia y manipulación

El fracaso de Mariano Rajoy a la hora de conseguir la investidura como Presidente del Gobierno sepulta la relación que ha habido entre socialistas y el diario madrileño El País desde hace cuarenta años.

El País ha sido una referencia dentro de la Socialdemocracia española porque daba palabra a los enfoques de esa tendencia y lo hacía de una forma rigurosa y con un periodismo de gran calidad. El País era el centro de la información en España y, hasta cierto punto, su función referencial trascendía los límites de la Socialdemocracia.

El País fue perdiendo poco a poco la calidad y despidiendo a los redactores más experimentados y perdiendo calidad. Mientras se abría a numerosos fracasos en su posicionamiento en Internet. Las deudas del Grupo Prisa comienza a condicionar las decisiones empresariales dentro de ese medio y otros del mismo Grupo.

A lo largo de casi cuatro décadas El País ha ejercido mucha influencia dentro del PSOE. Podía hacer a alguien conocido y facilitarle el camino o poner muchas dificultades a determinadas posturas. La relación entre el PSOE y El País se ha retroalimentado.

Quizá sea por el peso tremendo de las deudas de su grupo empresarial lo que explique la deriva de apoyo al PP y despilfarro de su influencia sobre el entorno del PSOE que ha desplegado estas últimas semanas. El fracaso de Rajoy evidencia que El País no influye nada dentro del PSOE y ha dañado su imagen dentro de su “target” clásico.

Decir que Sánchez no ha hecho buen uso de los diputados que le dieron los electores manifiesta o bien mala fe, o bien un desconocimiento absoluto de los votantes y militante socialistas que, en las Elecciones más duras para este partido, se han mantenido fieles.

Solamente desde el PP se piensa, o quizá se pensaba, que El País influye en el PSOE.

No se juega la carrera de Pedro Sánchez

Los medios de la derecha, casi todos los existentes en España, transmiten una y otra la idea de que el “no” de Pedro Sánchez a la investidura de Rajoy se debe únicamente a la necesidad de salvar su posición como secretario general del PSOE.

Nadie puede negar que Pedro Sánchez tiene que mantener su posición, pero lo que la prensa de derecha no cuenta interesadamente es que cualquiera que estuviera en el cargo de Pedro Sánchez haría lo mismo, porque no se está jugando la carrera política del líder socialista de turno, sino la pervivencia del PSOE.

La derecha política y mediática juega con la llamada a los intereses superiores de España para dar una puñalada trapera a quienes le piden su apoyo (activo u omisivo) para la investidura: saben que si el PSOE permite que Rajoy sea investido, la pérdida de votos de las últimas elecciones será ridícula comparada con la venidera.

Además los socialistas, aunque los lectores y espectadores de la prensa de la derecha no se den cuenta, tienen un incentivo muy fuerte para votar “no”: el estado de liquidación en el que se encuentra Podemos que puede permitirle recuperar un número interesante de votos, tantos como para disputar al PP la victoria electoral.