Lo de Cataluña (XIII): La Europa de los microestados

En los debates en torno a la integración europea se han acuñado términos como la “Europa de los mercaderes” o la “Europa social”, hoy asistimos al intento de hacer nacer la “Europa de los microestados”. Una Europa cada vez integrada, a pesar del Brexit, donde las decisiones se hacen en común, donde hay voluntad de desarrollar una política exterior y de defensa integrada no es del gusto del gran actor geopolítico europeo que está donde nace el sol.

Las independencias de las regiones más ricas tiene enormes ventajas para Rusia. Aumenta el número de actores cada cual con una nueva agenda, con sus peculiaridades y nuevos asuntos que para algo uno es independiente. Se debilitan los Estados actuales. Las sociedades ricas solamente están dispuestas a invertir en su propia riqueza y cosa como el gasto en Defensa está mal visto y es poco pijo-guay, de modo que cada rublo ruso destinado a lo militar, tendrá menos euros para contrarrestarlos. En ese gallinero siempre habrá un Estado o varios dispuestos a ser el abanderado de Rusia porque son tan pequeños y poca cosa que necesitan apoyo externo para sobrevivir.

La hipotética independencia de Cataluña, Euskadi, Saboya, Silesia, Provenza, Bretaña, Córcega, Flandes. Valonia, Lombardía, el Véneto, Baviera, Renania, Escocia, Gales y Moravia (por citar algunos casos) es el sueño de la política exterior europea, que en vez delante a unos futuros Estados Unidos de Europa puede encontrarse con los Microestados de Europa, una cutre reedición en el siglo XXI del Sacro Imperio.

Lo de Cataluña (XII): La revolución de la LOGSE

Recuerdo a ese jefe de estudios que después de advertirle a un alumno una cantidad indecente de veces sobre su conducta decide expulsarle del centro tres días. Entonces el alumno, que se las sabía todas, le dice al jefe de estudios: ¿no es ahora cuando tenemos que dialogar y llegar a un acuerdo sobre mi comportamiento?

Daba igual que hubiera imposibilitado dar clases demasiadas veces, que no hubiera atendido ninguno de los consejos, avisos o advertencias, que hubiera pasado de las medidas alternativas y que hubiera tomado como un triunfo sobre los profesores las oportunidades que se le dieron. No importaba. Cuando todo había terminado quería diálogo de verdad y un acuerdo.

La reacción del separatismo organizado a la detención de los Jordis es una reacción del mismo tipo. Se acorralada a guardias civiles y a funcionarios de Justicia en el ejercicio de sus funciones, no se les deja salir, se destrozan sus vehículos para simbolizar el fin de España en Cataluña y se convoca una muchedumbre amenazadora, pero no se aceptan las consecuencias penales que tienen esos graves comportamientos.

Los separatistas catalanes, en una maniobra, quieren hacernos entender que esos comportamientos no deben tener consecuencias y que después de saltarse el orden constitucional a la torera es el momento de relajarnos y de dialogar como pedía ese alumno.

¿Qué pensarían los Jordis si fueran a cualquier sitio y una muchedumbre no les dejara salir del edificio? ¿A que no les parecería una manifestación pacífica?

Lo de Cataluña (XI): Parlamento cerrado

Los separatistas catalanes quieren dibujar a España como un Estado opresor, donde la democracia es aparente, pero la realidad no tiene nada que ver con su propaganda, que por eso es propaganda. La existencia de una oposición organizada, elegida en elecciones democráticas y que tiene representantes en el legislativo es uno de los elementos que hace posible identificar como democrático un sistema político. El poder legislativo, además de sus funciones legislativas, tiene una función fundamental de control del poder ejecutivo.

Las Cortes Generales, sede del poder legislativo español, está funcionando con total normalidad con todos los diputados y senadores, incluidos los separatistas, en pleno ejercicio de sus funciones y disfrute de los derechos e inmunidades correspondientes a su condición. Los diputados y senadores separatistas preguntan al Gobierno, asisten al Pleno e intervienen en él, en las comisiones, es decir, desarrollan con toda normalidad sus funciones parlamentarias.

Por el contrario el Parlamento de Cataluña ha sido cerrado y no se convocan sesiones. Los diputados de la oposición no pueden realizar sus funciones y los ciudadanos que representan, la mayoría, han sido excluidos de la principal institución representativa del autogobierno catalán. Mientras los dirigentes y caudillos separatistas llevan a su región a un precipicio social, económico y político cierran el paso a la oposición, la silencian institucionalmente para que nadie puede pensar que ellos no representan a toda Cataluña y no solamente a una minoría. Lo primero que hacen los tiranos es cerrar el parlamento.

Lo de Cataluña (X): Prioridades

Hace meses, antes que en la red se separasen los mundos separatistas y democráticos, no era rara la pregunta a personas de izquierda que estaban comprometidos con el separatismo sobre su apoyo a unos personajes como los de CDC ahora reconvertidos en PDCat. Ellos argüían que era cuestión de prioridades y que priorizaban la independencia; naturalmente esto solamente vale para ellos, porque si el PSOE apoya al PP para mantener la unidad de España es indigno, malísimo. Y sí, es una cuestión de prioridades que no son las mismas.

Lo de Cataluña (IX): Nacionalidades

Uno de los mayores artificios de los separatistas lo hacen con el asunto de la nacionalidad. El argumento es el siguiente: los catalanes continuarán siendo ciudadanos de la Unión Europea porque en todo tiempo podrán recuperar la ciudadanía española de origen en virtud del artículo 11.2 de la Constitución, cosa que sucede en muchos casos de pérdida por adquisición de otra nacionalidad.

Esto es así, pero nada ni nadie impediría a las Cortes Generales aprobar una reforma constitucional, en forma de Disposición Transitoria, que dijera que quienes optasen por la eventual nacionalidad catalana no podrían perderían la condición de españoles de origen a efectos de lo dispuesto en el artículo 11.2. Y ya está. ¿O es que creen que habría que asumir una fraude de nacionalidad de tales proporciones?

Es bastante triste, como en el caso de la garantía de los depósitos, querer dar confianza diciendo que no se romperán los vínculos de nacionalidad con el país del que te quieres independizar, porque todo el mundo percibe que tu nacionalidad no vale nada.

Lo de Cataluña (VIII): La Constitución británica

En un Estado de Derecho un gobierno y un parlamento pueden hacer lo que el ordenamiento constitucional les permite hacer. Si quieren hacer algo diferente deben cambiar antes el orden constitucional en el punto que deseen.

Dependiendo de la facilidad o de la dificultad para modificar una constitución se distingue entre constituciones flexibles (las que son fácilmente reformables) y constituciones rígidas (las que se reforman con dificultad). En ocasiones se ha hablado de constituciones hiperrígidas e incluso de constituciones bloqueadas o con disposiciones irreformables.

La dificultad para reforma una constitución depende de si esta la hace un órgano constituido como es el parlamento, un órgano elegido “ad hoc”, si es necesario o no un referéndum y las condiciones de validez de éste. Es también un elemento cuáles son las mayorías exigidas para aprobar la reforma constitucional.

La Constitución británica que tiene una parte consuetudinaria y otra contenida en disposiciones escritas pertenece a la categoría de las constituciones flexibles: realmente es su arquetipo. Si una ley contiene una disposición que se considera constitucional, para modificarla el Parlamento solamente tiene que aprobar una ley ordinaria y reformada la Constitución.

Esta es la ventaja constitucional que tuvo David Cameron, entonces Primer Ministro, pudo emplear a la hora de pedirle al Parlamento del Reino Unido que ratificase su acuerdo con el gobierno regional escocés. La soberanía parlamentaria y la flexibilidad constitucional lo permitían.

En los países que hemos optado por constituciones rígidas, para protegernos del imperio de la mera mayoría y proteger a las minorías, las cosas no son aparentemente tan fáciles, pero la cuestión es que hay que hacer buena política para concitar mayorías, aunque parezca imposible.

Comparar la decisión británica con la española es de mala fe, porque los presupuestos constitucionales no son los mismos. Y puestos a comparar, hagamos la comparación que proponía Foreign Policy ¿qué haría cualquier gobernador de un estado de los Estados Unidos decidiera celebrar unilateralmente un referéndum de secesión?

Lo de Cataluña (VII): Artur Mas y el mandato de Tarradellas

Artur Mas es un peso importante en todo esto. Cuando el otro día dijo en la BBC que Cataluña no estaba preparada para declararse independiente porque no podía asumir el control efectivo del territorio ni las funciones de un Estado tenía mucha razón y hubieran hecho el ridículo de proclamar abiertamente y sin suspensión la independencia.

Si Puigdemont hubiera proclamado la independencia, o si la proclama en los próximos días, podremos asistir como los ciudadanos y las empresas siguen relacionándose con la Agencia Tributaria, como las nóminas de los funcionarios catalanes las paga el Ministerio de Hacienda y que todo sigue igual salvo dentro de algunos edificios oficiales donde se cambiarán denominaciones y aparecerán los ministros y los embajadores y el ornato estatal, solamente el ornato.

uno de esos estados que salen en las noticias curiosas, aunque tengan algunos miles de incondicionales a las puertas. Quebrantarán el mandato político de Tarradellas de no hacer el ridículo. El lunes veremos si Puigdemont tiene el valor que de decir sí o no a la independencia. Veremos como el funcionamiento de la sociedad será ajeno a la independencia y como van a hacer un sonoro ridículo cuando “ningún país de nuestro entorno” les reconozca.

Según dicen algunos medios Mas busca la celebración de elecciones y confiar en la fragmentación de los partidos constitucionalistas y en el “gerrymandering” para tener una posición medianamente solvente. Un 155 ilimitado en el tiempo y progresivo puede ser la tumba del separatismo y, una cosa, las masas o masillas no pueden estar movilizadas y entregadas sin fin.