Uso y abuso del Decreto-Ley en Andalucía

Ya nos hemos referido al Decreto-Ley 1/2017, aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, a propósito del tremendo aumento de los precios de las guarderías.

Pero este Decreto-Ley merece una consideración autónoma, como ejercicio de una potestad legislativa no ordinaria que el Estatuto de Autonomía confiere al Consejo de Gobierno en casos de “extraordinaria y urgente necesidad” para dictar medidas legislativas provisionales (artículo 110 EEA), que reproduce el artículo 86 CE.

El Decreto-Ley fue privativo del Estado (con efímeras excepciones en la Euskadi de Garaikoetxea), hasta que la última ola de estatutos de autonomía lo incorporaron. Éste fue el caso del Estatuto de Andalucía, donde no existía siquiera la posibilidad de legislación delegada.

Aunque la dicción literal de los preceptos constitucionales y estatutarios tienen un sentido sumamente estricto, el Tribunal Constitucional ha mantenido una interpretación un tanto más flexible, especialmente en la consideración de la necesidad habilitante. Esto no quiere decir que no haya establecido límites.

La necesidad que causa el Decreto-Ley no puede ser algo previsible o medianamente previsible. En este sentido la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional 183/2014, en su fundamento 4º, lo establece de una forma meridiana y fue uno de los fundamentos para la declaración de inconstitucionalidad de un Real Decreto- Ley de concesión de nuevos créditos presupuestarios para el Ministerio de Defensa.

La actual regulación andaluza de guarderías y bonificaciones data de un Acuerdo del Consejo de Gobierno de 2009, de modo que ha habido tiempo de sobra para pensar un cambio. El hecho de que la Junta de Andalucía haya dejado pasar el tiempo para llegar al proceso de escolarización no se debe a ninguna causa justificada, pues nada se arguye en la exposición de motivos.

Otro aspecto relevante, para la cuestión que tratamos, es la prohibición de establecer por medio de este tipo de norma de regímenes estables, dado que la Constitución (y el Estatuto) mencionan expresamente que son normas “provisionales”. Con ocasión de una reforma laboral del gobierno de Aznar por Decreto-Ley, que fue contestada con una huelga general y, jurídicamente, por un recurso de inconstitucionalidad, el Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad de esta reforma porque establecía precisamente una regulación estable (fundamento 10º, STC 68/2007).

El Decreto-Ley 1/2007 establece una regulación indefinida y, por tanto, no provisional, hasta el punto de deslegalizar parte de los baremos para permitir su modificación por vía reglamentaria. La exposición de motivos en nada indica que se vaya a establecer un nuevo régimen, sino que trata al que consta en el Decreto-Ley 1/2007 como el nuevo modelo.

Por estas dos razones considero, no obstando opinión mejor, que el Decreto-Ley 1/2007 es inconstitucional. Estos dos son de por si buenos motivos para que el Parlamento de Andalucía no lo convalide y por tanto deroga esta norma. Se unen a los argumentos materiales anteriormente expuestos.

Una consideración final. Es cierto que nuestro ordenamiento constitucional sí establece la reserva de ley o de ley orgánica para determinadas materias o procedimientos, pero no hay reserva reglamentaria, como sí sucede en Francia por ejemplo. La exposición motivos, que obvia las cuestiones anteriormente mencionadas, sí cita una sentencia del Tribunal Constitucional (332/2005) para mantener que es posible la reforma de disposiciones reglamentarias por medio de una norma con rango legal.

La pregunta es por qué se hace, porque se eleva a rango de Ley lo que no era más que un mero acuerdo del Consejo de Gobierno. Para mí la respuesta es clara: evitar el control de los tribunales. La Junta de Andalucía ha tenido tantos reveses jurisdiccionales, especialmente en materia educativa, que elevando las condiciones de bonificación de las guarderías a rango de Ley quiere huir del control de los tribunales ya que las normas con rango de Ley solamente son controlables por el Tribunal Constitucional. Es un abuso de la potestad.

Clasismo

Cuando digo que Susana Díaz (que tardó diez años en hacer Derecho) o que Verónica Pérez (dejó Económicas para dedicar a la política a los veinte) muestran la escasísima formación intelectual de la élite del PSOE de Andalucía. Una ausencia de formación intelectual, básica, que traspasa desgraciadamente la frontera de la ignoracia hasta llegar al cateterío.

Al decir esto se le acusa de clasista. No entiendo la acusación, porque lo que digo solamente sería clasista si estas personas no sacaron más provecho de sus estudios por problemas sociales. Y no fue el caso. Si Susana Díaz tardó diez años en terminar Derecho es porque prefería estar dando puñaladas en el interno de Juventudes Socialistas y en el del PSOE-A. Si a los veinte años Verónica Pérez dejó Económicas y a los veintiuno estaba cobrando un sueldo político, no es porque la pobreza la sacara de los estudios.

Desde sus inicios el movimiento obrero luchó contra la ignorancia. Los sindicatos y los partidos obreros fundaron universidades populares, bibliotecas en sus sedes, crearon agrupaciones musicales, becas y un millar de iniciativas para que los obreros y sus hijos pudieran salir de la ignorancia a las que la injusticia les había condenado.

Cuando la igualdad de oportunidades permite llegar a la Universidad independientemente de los recursos familiares, y más a mujeres como ellas que vivían en un área geográfica con una oferta universitaria grandísima, estar diez años para un título de cinco es tirar el dinero de los contribuyentes y abandonar los estudios para cobrar de la política es una diáfana declaración de intención vital.

Decirlo no es clasismo, porque la ignorancia voluntaria es patrimonio solamente de niños mimados, de los niñatos y de las niñatas.

Susana Díaz sólo sabe de lo que tiene que saber

Susana Díaz en un acto ha dicho que ya es hora que una mujer sea Presidente del Tribunal Constitucional. No sabía que María Emilia Casas lo había sido de 2004 a 2011. Sus comentarios, cuando se salen de las consignas político-afectivas habituales muestran severas lagunas de “cultura general”, por no entrar en asuntos mayores. Tampoco de análisis político sabe mucho y sus resultados electorales así lo muestran.

El problema sería minusvalorarla. Susana Díaz solamente sabe de una cosa: hacerse con el poder en el PSOE. Es lo que ha hecho desde siempre, desde que ingresó en Juventudes hasta el día de hoy. No sabe de otra cosa, solamente de los mecanismos que deciden quién manda dentro del Partido Socialista.

Y eso le ha servido para llegar a la Presidencia de la Junta de Andalucía sin haber sido nunca cabeza de lista en las elecciones, sin haber gestionado nada con alguna entidad y sin haber dado muestras de hacer. Se hizo con el poder en el partido que tiene el poder y supo cómo hacerlo. En eso, solamente en eso, Susana es buena y no tiene escrúpulos.

Si gana la Secretaría General del PSOE ya no sabrá que hacer. Lo único que sabe es trepar dentro de su partido, fuera se pierde y quizá por ello tuvo los peores resultados electorales del PSOE-A en unas elecciones autonómicas. En Andalucía es mala candidata y fuera de Andalucía es peor, porque es objeto de mofa. Y es que Susana representa al peor PSOE, a ese que desde Juventudes sabe escalar, trepar, coser a navajazos, pero no saber responder a las necesidades de los ciudadanos.

Implicar a la mayoría

Los mecanismos del Estado del Bienestar requieren una gran financiación. Este dinero se obtiene normalmente a través de los impuestos. Los servicios recibidos por los ciudadanos, que debieran ser mayores y mejores que si cada cual tuviera que pagárselos, justifican el pago de esos impuestos más allá de la obligatoriedad legal. Que el Estado del Bienestar sea una cosa de todos o al menos de la inmensa mayoría posibilidad la propia subsistencia del sistema, ya que esa inmensa mayoría deseará mantener un sistema contributivo del que se beneficia.

Existe una tendencia, dentro de la izquierda, que está convirtiendo los servicios públicos en servicios de beneficencia o de socorro social. La idea de que no está bien que alguien que gane x reciba el mismo servicio que alguien que gana x/4, lleva a echar de los servicios públicos a una gran cantidad de ciudadanos, de la mayoría de los trabajadores, y forzarle a financiar por sí mismos esos servicios públicos que antes recibían mediante el pago de sus impuestos.

Si alguien tiene que pagar impuestos y además le dicen que debe pagarse privadamente los servicios públicos, se preguntará por el sentido de los impuestos. Y si además antes sí recibía un servicio o parte de éste y ahora tiene que sufragárselo, lo mismo pide pagar menos impuestos porque al fin y al cabo no recibe nada de ellos. Es lógico que se plantee el voto a opciones políticas que defienden una tributación menor. Las apelaciones a la solidaridad tienen más eco cuando la mayoría, la gran mayoría, se siente beneficiada en algún grado de esa misma solidaridad.

Un ejemplo magnífico de esta pésima política social lo encontrado en el Decreto-Ley 1/2017, de medidas urgentes para favorecer la escolarización en el primer ciclo de la educación infantil en Andalucía, que reduce significativamente el número de potenciales beneficiarios entre las clases trabajadoras y, además, le sube el precio a parte de los grupos más débiles económicamente.

Susana Díaz, como la derecha más derecha, reduce lo social a lo caritativo.

Encuestas andaluzas

Con ocasión del 28-F, día en el que Andalucía conmemora el referéndum de autonomía de 1981, se han dado a conocer un aluvión de encuestas. Una muy beneficiosa al PSOE, otra al PP y dos intermedias, que vienen a dejar las cosas más o menos como están, aunque una con tendencia positiva a Susana Díaz y otra con tendencia negativa.

Y es que en estos momentos todas las encuestas que veamos sobre los resultados en Andalucía son irremediablemente encuestas sobre la fortaleza o debilidad de Díaz y su proyección como secretaria general del PSOE.

Creo que el escenario se parece más a la encuesta de la Universidad de Granada (parecido a las elecciones de 2015 pero con PSOE a la baja). La cuestión no es si alguien puede sacar o no mayoría absoluta, que no, sino cuáles son as combinaciones posibles para formar gobierno dentro de como mucho dos años, concretamente si PSOE o PP pueden formar gobierno contando únicamente con Ciudadanos. Cualquier otra combinación puede llevarnos a la repetición de las elecciones.

Y todo esto es rebus sic stantibus, es decir, estando las cosas como están, sin entrar a valorar una escisión, por el lado que sea del PSOE.

Sobre blindaje de la sanidad pública andaluza

aquilino-alonso
La Presidenta de la Junta ha visto como las masivas protestas contra los recortes sanitarios han tomado las calles de Granada, Málaga y Huelva y no se descarta que se extiendan a otras ciudades. En la situación habitual de las cosas, el silencio informativo tras dar una sola vez la noticia hubiera protegido cualquier decisión, pero la tenacidad de los manifestantes y las ambiciones políticas de Susana Díaz hacen que las “mareas blancas” no se hayan quedado en anécdota y la estén lastrando sobremanera.

La Junta de Andalucía ha anunciado que quiere “blindar” la Sanidad Pública contra una posible privatización. Esta intención es pura propaganda, porque un Gobierno de otro signo político podría cambiar las normas que quisiera siempre que contase con los votos suficientes en el Parlamento de Andalucía para aprobar las leyes necesarias.

La única posibilidad de “blindar” el sistema ante el previsible cambio de Gobierno es una reforma estatutaria. Para realizar una reforma estatutaria, sin entrar en su constitucionalidad, necesita dos tercios del Parlamento autonómico y una mayoría absoluta en el Congreso que apruebe una Ley Orgánica. No tiene ese poder y por tanto no puede “blindar” nada.

Susana Díaz más que en anunciar “blindajes”, debería renunciar a los “recortes”.

Susana Díaz no arranca

Si hay primarias entre los militantes del PSOE y hay candidatos competitivos, Díaz perderá con muchas posibilidades la Secretaría General y, como están las cosas, también dejará de ser secretaria general del PSOE-A y Presidenta de la Junta de Andalucía. Si hay un Congreso con delegados elegidos en dos votaciones indirectas, entonces Díaz multiplica sus posibilidades porque es en esos cabildeos donde ella es maestra.

El problema que tienen Díaz y Sánchez es caer antes de llegar al proceso, sea el que fuere. Mientras que Pedro Sánchez hace una campaña basada en la coherencia y en la militancia, Díaz la hace cimentada en su posición institucional, uniendo su candidatura a la marcha de la Gestora del PSOE y a su llevanza de la política diaria.

Cada día está más claro que tenemos una Gran Coalición de hecho, que es la peor de las situaciones para el PSOE. Si ya muchos no comprendemos ni compartimos la abstención y el apoyo al Gobierno de Rajoy, haberlo hecho y seguir haciéndolo sin un acuerdo general no es más que la expresión de la rendición de los socialistas. El Presidente del Gobierno concede triunfos más simbólicos que reales a los de la Gestora para que puedan mantener la farsa de la oposición útil, mientras aceptan el techo del gasto y las líneas maestra de los Presupuestos; una medida de poco alcance a cambio de aprobar miles de medidas como son unos Presupuestos Generales del Estado.

Las Plataformas de militantes van proliferando en todos los lugares, con la circunstancia de tener que buscar en muchos casos espacios fuera las sedes oficiales del Partido. Pedro Sánchez ha hecho una aparición multitudinaria y veremos como son las siguientes, pero cada vez que sale le marca la agenda a Díaz y a todos los que se mantienen agazapados en segunda, tercera y cuarta fila esperando que se quemen los que están por delante.

Tan necesitada está Díaz de que parezca que tiene una militancia detrás que ha organizado un acto en Jaén sobre la dependencia para llenar un espacio y ser respaldada públicamente por Rodríguez Zapatero, al que ella y los demás escondieron vergonzosamente en la campaña de 2011.

Díaz precisa más que nunca que la masa de militantes del PSOE-A porque su lanzamiento institucional en Bruselas no es que haya sido un fracaso, sino que ha supuesto un inmenso ridículo. Ella pretendía instrumentalizar a los dirigentes comunitarios, especialmente a los socialdemócratas y socialistas de otros países, para proyectar en España una imagen de estadista que no tiene, entre otras cosas, porque no lo es. Los políticos de aquellos lugares, experimentado en mil batallas en sus partidos, no picaron el grosero anzuelo fabricado en San Telmo y nadie se dispuso a que una jefa regional de los socialistas españoles lanzase su campaña a costa de ellos, respaldando no se sabe muy bien qué. Es por ello por lo que el saliente Presidente del Parlamento charló con ella entre cinco y quice minutos no e su despacho, sino en dos asientos en un pasillo.Y también es por ello por lo que solamente consiguió reunir a treinta y cinco eurodiputados socialistas (catorce españoles) de los cientos ochenta y nueve que conforman el Grupo Socialista del Europarlamento.

Las masivas manifestaciones en Granada, Huelva y Málaga han roto la fantasía de que Susana Díaz no recorta ni en Sanidad ni en Educación. Recorta en las dos y en la capital oriental donde había dos hospitales va a terminar habiendo uno, con dos sedes separadas por kilómetros. Andalucía, donde ganó con menos voto que cuando Griñán fue derrotado, ya no tiene el apoyo incondicional de antes y ni siquiera la incapacidad del PP de Andalucía puede bastar en esta ocasión.

La fuerza de Susana Díaz es la fuerza del PSOE-A. En Andalucía hay un ya sospechoso silencio demoscópico que podría indicar la intención de no debilitar a Díaz, al PSOE-A y a la Gestora con la posibilidad de un desastre socialista pasado Despeñaperros. Por el contrario sí han salido varias encuestas que publican los que todos los que conocen al PSOE y a sus votantes de siempre saben: la inmensa mayoría quiere a Pedro Sánchez y Susana Díaz es la más querida por los votantes del PP.