La mejor forma de crujirse vivo a un Presidente es censurarlo

El secretario general del Partido Socialista de la Región de Murcia intentó conseguir los apoyos suficientes para ser investido Presidente de la Región, aún cuando ese apoyo no implicara un gobierno de coalición, como sucedió en numerosas regiones.

Podemos, en su línea discontinua, terminó aceptando esa posibilidad y el principal dirigente regional de Ciudadanos en Murcia estaba receptivo. Entonces Albert Rivera tomó la determinación de que Ciudadanos posibilitaría los gobiernos de los partidos con más votos y escaños (el PP) y así redimirse de los votos a favor para la investidura de Susana Díaz.

La decisión de Rivera llegó cuando estaba claro que la dirección de Ciudadanos en Murcia no controlaba a sus diputados y era una convicción en los medios políticos regionales que algunos diputados habían advertido que ellos no se habían sumado a Ciudadanos para elegir a un presidente socialista. Terminaron firmando un acuerdo de investidura con el PP que, salvo una cuestionable reforma de la Ley Electoral aprobada por unanimidad, ha dejado al PP gobernar a sus anchas como si tuviera mayoría absoluta.

Las circunstancias han variado y la previsible investigación de Pedro Antonio Sánchez supone una ruptura del acuerdo de investidura. Ciudadanos no tiene fuerza para forzar la dimisión del presidente murciano, porque las radicales fobias a coincidir con Podemos en una moción de censura les invalidan como elemento de control, dado que es incapaz de imponer la sanción máxima.

Ahora prometen nuevamente algo que no pueden hacer: controlar más y mejor a Pedro Antonio Sánchez. Y si el presidente no quiere ¿con qué les van hacer cumplir su voluntad?

En España la oposición no gobierna y institucionalmente tiene un papel limitado. Ni Ciudadanos en Murcia, ni el PSOE en las Cortes logran parar al Partido Popular, una vez que le han entregado la posición ganadora en el juego político. Creen que alguien que sabe que no lo van a echar, va a dejar de hacer las cosas mal.

¿Quiénes deberían poder votar en las primarias del PSOE?

Las primarias del PSOE traen causa de la dimisión del secretario general, Pedro Sánchez, el día 1 de octubre después de un tormentoso Comité Federal. Más de medio año va a transcurrir entre el hecho causante y las elecciones primarias y se plantean algunas dudas sobre el censo de votantes.

1) El hermetismo del PSOE sobre el número de militantes en cada agrupación provincial e insular no tiene justificación, porque si no se sabe la totalidad del censo es difícil tener referencia sobre la limpieza del proceso.

2) La candidatura de Pedro Sánchez ha llamado a afiliarse y el aparato de Susana debe estar afiliando hasta a los animales de compañía. Estos movimientos pueden desestabilizar el censo y más cuando no hay ningún control sobre este listado, aunque afiliarse al PSOE sin la anuencia de los aparatos locales es arduo.

3) Lo sensato sería permitir votar solamente a los militantes actuales que hubieran podido votar el 1 de octubre.

El valor económico de los militantes

Si uno repasa los principales casos de corrupción del PP, muchos de ellos tienen relación con la financiación de las campañas electorales del Partido. Y es que al PP las campañas electorales le salen más caras que al resto de los partidos, porque aunque digan tener cerca de un millón de afiliados, realmente tienen muy poco porque han sido y son un partido de cuadros.

Es por ello por lo que el PP, en campaña, tiene que pagarlo todo o casi todo, mientras que otras formaciones hacen campañas sobre el apoyo del trabajo de su militancia, además de la contratación de otros servicios.

Sabemos que en el PSOE de la Gestora corre la opinión de que la militancia no es importante, sino que lo importante es ser eficaces electoralmente, pero muchos de ellos no caen en la cuenta de que lo que no se dona, hay que pagarlo y que los costes electorales son muy altos para una financiación cicatera.

Cultura fallida de partido

Decía Felipe González que a Pedro Sánchez le faltaba cultura de partido, pero nunca ha aclarado qué significa eso tan importante de la cultura de partido. Al final de la Edad Media se describía el método de enseñanza de la Universidad de París como modus parisiensis, infiero que existe un modus psoensis en la forma de proceder.

La gestión de las crisis internas en el PSOE suele tener un patrón más o menos definido. Cuando los disidentes tienen el apoyo de la mayoría de los órganos representativos se busca dar un golpe de mano para que la decisión pase a una instancia superior.

Cuando los disidentes tienen el apoyo de la militancia, entonces se aplica el control de los tiempos. Se prometía un congreso o asamblea y se dilataba en el tiempo todo lo posible, para que los disidentes tuvieran que abandonar el activismo y ocuparse de su trabajo y el aparato, liberado, se hiciera con el control.

Esta medida propia de la cultura de partido del PSOE se ha aplicado a Pedro Sánchez con la finalidad de esperar que la rabia se deshiciera, los apoyos se enfriaran y la falta de recursos hiciera el resto. Pero han fallado, porque esta situación no paralela a lo que haya podido suceder en cualquier agrupación provincial o local.

Estamos ante los medios de comunicación que demandan ser alimentados, de forma que cualquier movimiento de Pedro Sánchez es seguido y reportado. Esto ha permitido que los muchos militantes enfadados no se enfríen, a lo que ha ayudado no poco las decisiones de la Gestora y el sentido del voto del Grupo Parlamentario.

Tener tiempo ha permitido a un Pedro Sánchez que se encontró solo, volver a juntar sus apoyos y a organizarse en todo el territorio nacional, no sólo para ganar las primarias, sino también para ganar el congreso. Tener tiempo ha dejado días y días a Pedro Sánchez para recorrer Andalucía de un extremo a otro para buscar apoyos y parece que está encontrando muchísimos en la federación de Susana Díaz. Tener tiempo le ha permitido a Pedro Sánchez hacer ver a sus seguidores que hace falta financiación y se ha mostrado un músculo tremendo al recaudar bastante dinero, tanto que la Gestora no sabe qué hacer.

La Gestora le ha regalado una campaña electoral a Pedro Sánchez y acaba de darse cuenta.

Encuestas andaluzas

Con ocasión del 28-F, día en el que Andalucía conmemora el referéndum de autonomía de 1981, se han dado a conocer un aluvión de encuestas. Una muy beneficiosa al PSOE, otra al PP y dos intermedias, que vienen a dejar las cosas más o menos como están, aunque una con tendencia positiva a Susana Díaz y otra con tendencia negativa.

Y es que en estos momentos todas las encuestas que veamos sobre los resultados en Andalucía son irremediablemente encuestas sobre la fortaleza o debilidad de Díaz y su proyección como secretaria general del PSOE.

Creo que el escenario se parece más a la encuesta de la Universidad de Granada (parecido a las elecciones de 2015 pero con PSOE a la baja). La cuestión no es si alguien puede sacar o no mayoría absoluta, que no, sino cuáles son as combinaciones posibles para formar gobierno dentro de como mucho dos años, concretamente si PSOE o PP pueden formar gobierno contando únicamente con Ciudadanos. Cualquier otra combinación puede llevarnos a la repetición de las elecciones.

Y todo esto es rebus sic stantibus, es decir, estando las cosas como están, sin entrar a valorar una escisión, por el lado que sea del PSOE.

Si hubiera Elecciones Generales en 2017

Al final del año se publica la actualización del Padrón. La población por provincias del Padrón es la medida que se emplea para calcular cuántos escaños le corresponde a cada provincia a la hora de elegir el Congreso de los Diputados.

El Real Decreto 636/2016 declaró oficiales las cifras de población resultantes de la revisión del Padrón municipal referidas al 1 de enero de 2016. En el INE se puede consultar la totalidad.

De acuerdo con los datos de población por provincia si en 2017 hubiera que elegir nuevamente el Congreso en dos provincias se elegiría un diputado más en cada una de ellas (Barcelona que pasaría a 32 escaños y Lleida a 5). Por en contrario el Principado de Asturias perdería un diputado y elegiría 7 y Valencia, que ganó uno en la última revisión, volvería a los 15.

Teniendo en cuenta únicamente los datos del 26 de junio: ¿qué consecuencia tendrían?

En Lleida el nuevo escaño sería ganado por ERC y en Barcelona se lo llevaría el PSC. En el lado de las pérdidas el PP se dejaría un diputados en Asturias y Podemos-Compromís en Valencia.

Sobre blindaje de la sanidad pública andaluza

aquilino-alonso
La Presidenta de la Junta ha visto como las masivas protestas contra los recortes sanitarios han tomado las calles de Granada, Málaga y Huelva y no se descarta que se extiendan a otras ciudades. En la situación habitual de las cosas, el silencio informativo tras dar una sola vez la noticia hubiera protegido cualquier decisión, pero la tenacidad de los manifestantes y las ambiciones políticas de Susana Díaz hacen que las “mareas blancas” no se hayan quedado en anécdota y la estén lastrando sobremanera.

La Junta de Andalucía ha anunciado que quiere “blindar” la Sanidad Pública contra una posible privatización. Esta intención es pura propaganda, porque un Gobierno de otro signo político podría cambiar las normas que quisiera siempre que contase con los votos suficientes en el Parlamento de Andalucía para aprobar las leyes necesarias.

La única posibilidad de “blindar” el sistema ante el previsible cambio de Gobierno es una reforma estatutaria. Para realizar una reforma estatutaria, sin entrar en su constitucionalidad, necesita dos tercios del Parlamento autonómico y una mayoría absoluta en el Congreso que apruebe una Ley Orgánica. No tiene ese poder y por tanto no puede “blindar” nada.

Susana Díaz más que en anunciar “blindajes”, debería renunciar a los “recortes”.