Madrid, distrito federal

El otro día un comentarista del blog planteaba una cuestión que, muchas veces, se plantea y que me gustaría reflexionar sobre ella: el desmantelamiento de la Comunidad de Madrid y el establecimiento sobre esta provincia de la administración directa por parte del Gobierno de España. Y cuando se habla de reformar el modelo territorial para establecer un Estado Federal esta idea sobre Madrid cobra cierta relevancia.

Para muchos la Comunidad de Madrid es un engendro hecho con los retazos del estado autonómico. Y hace treinta años tenían razón, pero ahora es difícil dársela porque tres décadas de historia no pasan en valde. La Comunidad de Madrid es un espacio geográfico con el que se identifican sus habitantes y una estructura institucional importante dentro de España. Además de ello, el principal motivo para que Madrid no entrase en ninguna de las dos Castillas, especialmente en Castilla-La Mancha (a donde parecía predestinada) era que iba a desequilibrar demográficamente la región y esa razón hoy en día es tan válida y vigente como antes.

Pero hay una pregunta más: ¿por qué los madrileños no pueden tener derecho al autogobierno y más si se estableciera un régimen más federal? ¿por qué tienen que ser gobernados por otros? ¿qué razón hay para quitarles esa posibilidad de elegir sus gobernantes regionales?

En Estados Unidos la capital se encuentra en un territorio cedido por dos estados y bajo la dirección directa del Gobierno Federal, aunque con cierta autonomía local. Hay un movimiento que exige su “normalización” y de hecho el Congreso Federal ha ido concediendo al Distrito de Columbia algunas instituciones semejantes a las de un pequeño estado, a pesar de no serlo y hasta una enmienda constitucional le dio tres votos en el Colegio Electoral que elige al Presidente.

En México el Distrito Federal, el conurbación más poblada del país, comenzó a finales de los años noventa a adquirir un serio autogobierno aunque no totalmente equiparable al de los estados. Buenos Aires fue desgajada de la Provincia homónima y le ha sido dado un estatuto cercano al de las provincias federadas pero no se puede decir que sea gobernada directamente desde la Casa Rosada. Camberra, Brasilia, y Nueva Dheli mantienen ese mismo perfil, mientras que Caracas tiene un autonomía más municipal.

Berlin, Viena o Bruselas no son distritos federales, pese a ser capitales de federaciones, de hecho son partes de sus respectivas federaciones aunque de manoe tamaño y con alguna particularidad. No es necesario crear un distrito capitalino federal para ser un Estado Federal.

Por el contrario en Nigeria, Pakistán o Malasia son de los pocos casos en los que el gobierno federal ejerce la totalidad del poder, aunque haya una mínima descentralización en los distritos. De hecho el último caso fue utilizado como instrumento político para mantener a Kuala Lumpur, cuando se le estableció la federalización, fuera de la política de su estado de origen.

El Ayuntamiento de Madrid tiene ciertos poderes que no tienen otros municipios justificados tanto por su tamaña e, importancia económica como por ser la capital de España. Los madrileños capitalinos ni los de las localidades de la Comunidad echan de más a la capital y, de hecho, las localidad más pequeñas se benefician de una Administración regional más fuerte que si pertenecieran a otra comunidad o la Comunidad de Madrid no contuviera a Madrid.

Tu voto es el que manda (II)

No sé si os acordáis de Greg Sánchez, aquel candidato a gobernador del estado mexicano de Quintana Roo, con una simpática canción electoral, que fue detenido en plena campaña por vínculos con el narcotráfico.

La noticia es que el ‘bueno de Greg’ no será gobernador, aunque ha quedado segundo y ha conseguido reunir, pese a todos, la cuarta parte de los votos emitidos. El estado será regido por un miembro del PRI, de 31 años, que se convertirá en el gobernador más joven en la historia de este estado.

Tiempo subjetivo y circo parlamentario

La dudosa imagen que uno pueda tener del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos se refuerza por hechos como el que describe esta noticia: hay que aprobar una reforma tributaria antes del 20 de octubre, una serie de diputados tienen éxito en sus maniobras obstruccionistas y, entonces, el reloj se detiene de la sala a las 23:59 y lo mantiene parado durante cinco horas, hasta que se aprueba la reforma

Esto pasa por tener normas absurdas que ponen límites temporales a la aprobación de algo, lo cual implica que algunos tengan la tentación de hacer obstruccionismo y que puedan tener incluso éxito en su táctico.

Si a las normas absurdas se le añaden unos diputados que quieren subvertir la mayoría parlamentaria y alguien que descaradamente para el reloj durante cinco horas haciendo caso omiso de la normativa (absurda pero normativa), tenemos montado el espectáculo circense que dio el Congreso de México.

Menos mal que esto no pasa en España ¿o sí pasa?

Democracias suicidas

Según informa Público

Jaime Mayor Oreja […] ha asegurado hoy en Salamanca que el aborto “no puede ser nunca un derecho” y una democracia que lo acepte así “se está introduciendo en una pendiente suicida”.

Para el que fuera el número uno del PP en las últimas Elecciones Europeas algunas de las siguientes democracias se encuentran en una pendiente suicida: Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido. En cambio las siguientes democracias no son suicidas: México, Paraguay, Irak y Pakistán.

¿En qué lista preferís que España esté?

¿Las revoluciones tocan con el frío?

La Libertad guiando al pueblo de Delacroix
Comentada Lüzbel su plan de posteo veraniego y terminaba diciendo que “las revoluciones tocan con el frío”. Yo siempre atento al hecho anecdótico me he preguntado si realmente hay una época del año más proclive para las revoluciones.

Como siempre el problema que tiene cualquier “comprobación empírica”, por muy chorra que sea como lo es ésta, es que tienes que definir la muestra, lo cual pasaba ineludiblemente por establecer qué es una revolución y cuál no lo es.

Comprenderéis que tampoco me haya partido mucho la cabeza estableciendo criterios. Básicamente he elegido procesos de cambio político acelerados, aunque requiriesen un proceso posterior de desarrollo, y que concentrasen en unos días la caída del régimen anterior y que resultasen triunfantes (todo esto considerado con mucha generosidad).

Revolución inglesa de noviembre de 1688
Revolución estadounidense de julio de 1776
Revolución francesa de julio de 1789
Revolución francesa de julio de 1830
Revolución francesa de febrero de 1848
Revolución española de septiembre de 1868
Revolución mexicana de noviembre de 1910
Revolución rusa de febrero de 1917
Revolución rusa de noviembre de 1917
Revolución portuguesa de abril de 1974
Revolución checoslovaca de noviembre de 1989

La estación reina es el otoño con cinco revoluciones, el verano con tres, el invierno cuenta con dos revoluciones y la primavera solamente con una, que si no hubiera sido en esta fecha no podría haberse denominado la “Revolución de los Claveles”. Es curioso que las tres revoluciones veraniegas hayan sido en Francia y en Estados Unidos, lo cual se justifica, obviamente, por la inexistencia en su momento de parques temáticos de Disney.

Hay una mayor propensión, como dice Lüzbel, de hacer revoluciones en momentos menos calurosos, pero lo que queda absolutamente claro es que la primavera, salvo que se sea portugués, está para hacer el amor y no la guerra.

Golpe en Honduras (II). “Doctrina Estrada” y presión internacional

Genaro Estrada
La “Doctrina Estrada” recibe el nombre del Secretario de Relaciones Exteriores de México, formulada en 1930, que decía que un estado (en su caso México) no debía entrar a considerar el reconocimiento o no de los gobiernos de otros estados, decidiendo sólo si mantener la representación diplomática o no con el gobierno “de facto” de un estado, más allá de que su legalidad fuese más que cuestionable.

Sin duda ha sido una doctrina útil para las relaciones internacionales en la América Latina del siglo XX, donde los golpes de estado han sido la forma habitual de cambiar los gobiernos.

Esta doctrina se ha justificado “a posteriori” sobre los principios de no injerencia en los asuntos internos y el de libre determinación. La verdad es que me parecen más justificaciones políticamente correctas de algo mucho más prosaico. Un estado se relaciona con el gobierno de otro estado, y con el gobierno efectivo si quiere que las relaciones sean efectivas, por lo que se reconoce al que manda, independientemente de cómo se haya llegado al mando.

Hace mucho tiempo de la “Doctrina Estrada” y los golpistas hondureños están viendo como en la escena internacional nadie les hace caso, ni por acción ni por omisión. Por el contrario como desde todos lados se cuestiona la legitimidad y la legalidad de su toma del poder, como los embajadores son llamados a consultas y cómo se forman dos bloques de rechazo.

De hecho el gobierno golpista ha decidido mantener a sus embajadores ante la ONU y la OEA, sin duda, para evitar el espectáculo de ver cómo estas organizaciones (y los Estados que las conforman) les dan con la puerta en las narices a los nuevos embajadores.

El primer es el encabezado por Chávez y los países del ALBA. Chávez incita a una rebelión que parece no producirse y dice que las palabras no bastan. El segundo es el liderado por los Estados Unidos y la Unión Europea que quiere reponer también a Zelaya y puede que esté moviendo hilos más efectivos que los de Chávez.

Puede que la vuelta de Zelaya desde Estados Unidos, tras participar en la ONU y en la OEA, tiene algo de plazo para los golpistas. No sé lo que sucederá, pero no sería descartable que Zelaya volviese acompañado por altos o altísimos funcionarios de la Administración Obama. Es fundamental que los Estados Unidos lideren la reposición de Zelaya.

Por ahora ningún gobierno ha aplicado la “Doctrina Estrada”. Nadie reconoce al gobernante “de facto” porque, en el fondo, todos saben que ese gobierno de hecho no va a durar demasiado y porque ninguno de los Presidentes latinoamericanos quiere darle legitimidad a un gobierno sostenido por el ejército, dando ideas a sus ociosos militares.

[Nota curiosa para que veáis lo maleable que es todo en las relaciones internacionales. La “Doctrina Estrada” fue aplicada por México para mantener abierta la Embajada de la República Española ante México durante varias décadas tras el final de la Guerra Civil]