El jefe de la Ortodoxia

El Papa se reúne con el Patriarca de Moscú, máximo jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Dos papas se han encontrados con patriarcas ecuménicos de Constantinopla que son el centro de la comunión (koinonía) ortodoxa, pero que tiene únicamente bajo su jurisdicción a un pequeño número de fieles.

Las diferentes iglesias ortodoxas participan de una misma doctrina, pero la disciplina eclesiástica está dividida en estructuras generalmente nacionales, de modo que es el Patriarca de Moscú quien tiene el mayor número de fieles bajo su jurisdicción (aproximadamente tres cuartos de los ortodoxos). Podemos decir que es el Patriarcado de Moscú y no el de Constantinopla donde reside el liderazgo ortodoxo.

Frente a la relativa apertura ecuménica de Constantinopla, el Patriarcado de Moscú siempre ha marcado la línea más alejada de los acercamientos romanos, por verlo como una maniobra de absorción, como un peligro de desvanecimiento de su identidad nacional en lo religioso y porque consideran que Roma se ha modernizado en exceso frente a un planteamiento más conservador (sobre todo el lo litúrgico) de los ortodoxos.

No es una cumbre católico-ortodoxa la que se va a producir en La Habana de acuerdo con la prelación aprobada en los primeros concilios ecuménicos, pero sí es una cumbre de quienes realmente mandan en la mayor parte de la Ortodoxia y quien dirige el Catolicismo.

¿Qué cabe esperar de la reunión? La agenda no ha trascendido y puede que de conocerse no sea demasiado jugosa, pero el hecho de que la Iglesia Católica y la Ortodoxa Rusa se reúnan directamente y de que se puedan abrir cauces regulares de diálogos es una noticia en sí misma. No hay que olvidar que el Ecumenismo en la actualidad incide más en lo que los sindicalistas denominan “unidad de acción” que en la reintegración de la unidad.

¿Importancia?

Una de las entradas más leídas de este blog es una en la que se pone en cuestión la influencia de la Iglesia Católica y se mantiene que buena parte de su influencia efectiva se basa en el convencimiento de muchos de que realmente la tiene. Una forma de profecía autocumplida.

En 1998 Juan Pablo II visitó a Cuba, en uno de esos históricos viajes de entonces. Muchos pensaban que si el Papa iba a Cuba ‘era por algo’ y que esa visita suponía el comienzo de la caída de la dictadura comunista. Juan Pablo II no hablo claro, era lo normal, y todos los medios intentaron entresacar profundos mensajes de algún fragmento de las homilías papales.

El seguimiento de los medios fue grandioso y todos los analistas coincidían en que la visita del Papa a Cuba iba a suponer un antes y después en el régimen comunista. En 2012 Benedicto XVI vuelve a visitar Cuba y la única diferencia que se encuentra es que el Presidente del Consejo de Estado no es el Fidel Castro, sino Raúl Castro. Se han dado más cambios en la cumbre del Vaticano que en la de Cuba.

En Cuba todo sigue igual o todo sigue peor. La histórica visita de Juan Pablo II no dejó de ser un magno evento televisado. Las expectativas se frustraron no porque fueran altas y no se cumplieran en su totalidad, sino porque ninguna de ella se ha cumplido, ni la más humilde de ellas.

Benedicto XVI volvió con parecida áurea. No hubo reunión con la disidencia, ni un mínimo gesto para quienes dentro de la isla luchan por los derechos humanos y soportan la dureza represiva del régimen. Benedicto XVI se fue y si hay cambios en Cuba nada tendrán que ver con esta estancia.

No hay confundir ni épocas ni países. Las visitas de Juan Pablo II a su país de origen, Polonia, sí eran devastadoras para el régimen comunista. El Papa era polaco y el país profundamente católico y anticomunista. Sus celebraciones públicas eran auténticas manifestaciones contra el gobierno comunista y el directorio militar que comandaban el país, manifestaciones en un estado donde oponerse públicamente al régimen tenía graves consecuencias. Eran unas circunstancias peculiares que ni pueden ser trasladadas en el tiempo ni el espacio.

Monarquía populares

Determinados regímenes de extrema izquierda, o autodenominados así, tienen serios problemas en la sucesión de sus líderes. Estos han acumulado tanto poder personal que una sucesión burocrática, ordenada y aburrida es casi imposible, de forma que la transmisión se hace directamente a alguien con la suficiente confianza de que, una vez investido sucesor, no intentará acelerar su ascenso a la primera posición.

En Siria el poder pasó de padre a hijo; en Coreo del Norte ya se está preparando la transmisión de poderes al nieto del creador de este régimen; en Cuba la sucesión ha sido más al tipo de las monarquías árabes, de hermano a hermano.

Para justificar el cumplimiento del requisito de ser una democracia que se encontraba en la Carta de las Naciones Unidas, los teóricos soviéticos crearon el concepto de ‘democracia popular’, que era el eufemismo con el que se calificaba a las dictaduras comunistas. Al menos en esas ‘democracias populares’ las sucesiones se daban dentro de la ‘nomenklatura’ que, aunque tenía consideraciones familiares, guardaba unas mínimas formas.

Ceguera voluntaria

No me han extrañado las declaraciones de Guillermo Toledo desacreditando al disidente Orlando Zapata. No es porque conozca de nada más que por su profesión a Guillermo Toledo, sino porque adopta el modo de pensamiento dicotómico que parte de la izquierda española tiene en su cerebro como si de un parásito se tratase.

Una parte de la izquierda, con la que no identifico, considera que el mundo está dividido en buenos y malos en un sentido absoluto. La bondad, entre la que sitúan a la Cuba de Castro, no puede tener ni la más mínima sombra, por lo que siempre tiene razón, por idiota que sea la explicación que se da.

Y es que oyendo a Guillermo Toledo, un actor que me gusta, uno comienza a explicarse como las dictaduras y el autoritarismo pueden cometer barbaridades delante de toda la población que milagrosamente no ve y oye nada, sencillamente porque se creen cualquier versión “oficial”.

Lo de Cayo Lara sobre Chávez es un ejemplo de lo mismo.

Los soldados cubanos en África eran médicos disfrazados para el carnaval

La tristísima deriva del PCE y de IU también dentro de la política española no deja de dar ocasiones para la perplejidad. Cuando leí la ya célebre entrevista en “El País“, pensé que la joven comunista que defendía la profundidad democrática cubana frente a lo que parecía ser, en sus palabras, una “dictablanda” española”, simplemente se había dejado llevar por la irrealidad y la ceguera histórica y moral, comenzando su carrera para ser alguien en el PP como ya lo hicieron otros insignes “liberales” patrios.

Pero ayer me encontré que no era así, sino que era una ortodoxa seguidora de su nuevo secretario general, Centella, que ha dicho que España se dedica a mandar soldados por el mundo mientras que el régimen cubano, ese gran benefactor de la Humanidad, solamente manda médicos.

Yo debo tener mejor memoria que el secretario general del PCE pues recuerdo que Cuba mandó tropas a Mozambique, Angola y Etiopía, al menos. Esas tropas no eran ni estabilización ni de intervención, sino que eran fuerzas de combate que mataron y murieron, permaneciendo siempre la duda de cómo se financiaron esas operaciones imperiales del Castrismo.

Los que ahora en Cuba solamente se dedican a estudiar

Ayer hablaba del reconocimiento, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por parte de la República de El Salvador de su responsabilidad en el asesinato del que fue Arzobispo de San Salvador, Óscar Romero.

La misma tarde de ayer saltó la noticia del secuestro de Yoani Sánchez y de otros blogueros cubanos por parte de las autoridades, incluso sin atender a las normas que el propio régimen ha dictado.

Soy un absoluto detractor de la dictadura cubana, pero no quisiera ahora ahondar nuevamente en los muchos males de este régimen. Prefiero hablar de la valentía de estos ciudadanos cubanos que con su escritura y un acceso a Internet prácticamente imposible, hacen frente a la represión del régimen comunista-hereditario que oprime a Cuba.

Yoani Sánchez y otros muchos se han enfrentado al régimen cubano desde dentro. Pagan las consecuencias todos los días y se ven víctimas de “secuestros policiales” y de maltratos y torturas. Han aceptado hacer de su vida, la única que tienen, una lucha por la libertad de su país y están pagando un alto precio por ello.

Sé que el régimen castrista terminará cayendo y que surgirá una clase política y social procedente de la “nomenclatura” del régimen castrista, como ha sucedido en todos los países que formaron parte del Bloque del Este.

Es posible que un día habrá un Presidente cubano que, ahora vive cómodamente a la sombra de los opresores, que cuando le pregunten sobre qué hizo en oposición al régimen cubano responsa: yo estaba estudiando. Y ese tipo, para más escarnio, se permitirá dar lecciones de democracia a Yoani y todos los presos políticos del régimen bajo cuyo amparo vivió, creció y se promocionó.

Los comunistas y su concepto de democracia

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La democracia, como la libertad, requiere tener capacidad de elegir para que se den y para que haya capacidad de elegir debe haber más de una posibilidad.

No podemos ser libres si solamente tenemos una opción para elegir, más bien, para no elegir y asumir totalmente. Tampoco un sistema puede ser una democracia si no existe la posibilidad de elegir no sólo entre personas diferentes, sino entre opciones diferentes que reflejen visiones y formas de abordar las cuestiones divergentes.

Todo lo demás es pura abstracción, puro nominalismo e, incluso, un intento de manipulación de los términos. Cayo Lara debería comenzar a aprender que no hay “otras democracias” en las que solamente cabe una opción política, como no es posible una dictadura con separación de poderes, multipartidismo y elecciones libres.

Para ensalzar el “sistema electoral” de la dictadura cubana lo compara con el español y con lo que le cuesta a IU sacar un escaño. En lo que parece no haber caído el coordinador general de IU es que, en Cuba, con la excepción del Partido Comunista a los demás tener participación política le cuestan detenciones, cárcel, desempleo, presiones, malos tratos y todo ese conjunto de prácticas democráticas que nuestro líder comunista parece olvidar.

Como dicen en “Dos minutos de odio”, para Lara el bipartidismo es malvado y el monopartidismo es maravilloso.