Lo de Cataluña (XXVI): La feroz represión


El mensaje fundamental que Puigdemont quiere transmitir es que Cataluña está sometida a una feroz represión por parte de los españoles. Se ha ido a Bruselas a contarlo y a intentar un asilo que veremos si le sale o pasa como todo lo que intenta Puigdemont.

Durante todo este mes los medios de comunicación extranjeros se han fijado en nosotros. Sus corresponsales aquí han hecho cientos o miles de horas extras, han publicado artículo y reportajes y muchos han reforzado sus corresponsalías o han mandado enviados especiales. Vamos, que no necesitan un “huido” para que les informe de la verdadera realidad.

A Puigdemont y a los suyos les hubiera gustado ver tanques en las calles de las ciudades catalanas y ciudadanos a sus pies con las manos en alto y cantando algo de John Lennon; les hubiera encantado que alguien hubiera disparado y causado mártires; deseaban que los Mossos pusieran sus pistolas y porras únicamente al servicio de los cobardes que votaron secretamente una resolución de pseudoindependencia; arderían en deseos por contar que los estadios de fútbol estaban convertidos en campos de concentración de los presos políticos; pero nada de ello ha ocurrido y los medios internacionales tienen sus propios ojos para asegurarlo. Querían épica y han recibido el BOE, algo sumamente aburrido pues nadie se galvaniza cuando hay que concretar conceptos jurídicos indeterminados.

La vida ordinaria, la buena, se ha adueñado de Cataluña nuevamente y tras un mes de jornadas históricas todo vuelve a la normalidad. La Administración catalana funciona con normalidad, los Mossos protegen la seguridad ciudadana, los jueces y los fiscales hacen su trabajo y nada hace ver que la democracia haya desaparecido. Los derechos fundamentales están en vigor y cualquier puede manifestarse contra el 155 sin que le pase nada. De hecho se esperan elecciones autonómicas y ha comenzado una campaña que parece que va a ser tan ordinaria y zafia como siempre.

No hay opresión ni resistencia, solamente hay un montón de líderes miedosos que quieren que otros se jueguen el tipo por ellos. No sé si la independencia será lo mejor o peor para Cataluña, pero parece que nadie piensa que lo será para él porque nadie está dispuesto a arriesgar nada su esfera personal.

Lo de Cataluña (XXV): Cuando todos jugamos a lo mismo

En un mes los separatistas solamente han tenido un éxito: las porras del 1 de octubre. A pesar de que la estrategia de resistencia pacífica civil era obvia, el Gobierno no articuló los medios eficaces alternativos a mandar a los antidisturbios.

Vista la repercusión del hecho, en Moncloa y en la clase dirigente se encendió la bombilla de que los antidisturbios tenían que quedarse en los barcos y en los hoteles, hacer patrullas pero poco más. Entonces la estrategia separatista se vino abajo porque el enemigo bestial y represor sencillamente había desaparecido.

La resistencia civil pacífica es un instrumentos muy bueno cuando una de las partes juega a otra cosa, pero no cuando los dos juegan a lo mismo. Se convierte en algo inútil. Se provoca y no hay nada más frustrante que una provocación no atendida. Se roza el ridículo pero nada evita un baño de infantilismo.

Los separatistas, en su supremacismo, pensaban que “los españoles” eran tan burros de no darse cuenta, pero ellos fueron tan burros de considerar tonto a un adversario que primero por las buenas y ahora por las malas lleva saliendo airoso toda la vida.

Lo de Cataluña (XXIV): Contradecirse no es de listos

Desde la declaración de independencia suspendida se ha transmitido la idea de que decir una cosa para acto seguido decir la contraria es propio de personas de gran inteligencia. No hay que ser muy inteligente para contradecirse, realmente la existencia de contradicción es una manifestación clara de ausencia de pensamiento racional. No son palabras hábiles, argumentos audaces, sino afirmar algo para acto seguido negarlo.

el procés hemos aprendido muchas cosas, pero una de las más importantes es que el mundo está lleno de cobardes y de gente que esperan que otros les hagan el trabajo sucio. Pueden que no sean tontos todos estos que no paran de contradecirse, pues seguramente son unos cobardes que quieren embarcar a otros en lo que ellos solamente quieren para recoger el triunfo.

Lo de Cataluña (XXIII): Relato

Muchos expresan libremente, especialmente en Twitter, lo hasta las narices que están de oír hablar de relato. Pero este hartazgo, comprensible, no elimina que sea un concepto importante.

La Guerra de Yugoslavia me cogió al final del COU. Los serbios eran los malos y el resto de los yugoslavos eran buenísimos. ¿Por qué yo y el resto pensábamos así? Porque habíamos comprado un relato que organizaba la realidad de ese modo. Y es cierto que los serbios realizaron abominaciones terribles en esos años, como lo es que los otros grupos también las hicieron pero no entraba en nuestra percepción.

Hay que contar una historia, una historia que sea atractiva. Y a eso se han dedicado los separatistas. Un relato bueno, con sus lagunas, pero realmente bueno. España ahora tiene que construir un relato atractivo. Hay miles de medios y hay que hacerlo poco a poco, pero hay que hacerlo.

Un amigo viajó a Serbia hace más de una década y la gente con la que se relacionaba le pregunta obsesivamente si los veía siendo tan malos como pensaban que ellos eran. ¿Queremos ser los serbios del siglo XXI aunque hayamos mantenido la unidad? En nuestra mano está en convertir a Pugdemont en un Bossi.

Lo de Cataluña (XXII): Y no pasa nada

Como ya hemos escrito en varias ocasiones el separatismo ha vivido de las porras de la Guardia Civil y la Policía Nacional el domingo 1 de octubre. Alguien se dio cuenta de que ése no era el camino y desde entonces no ha habido ninguna intervención de envergadura, salvo la destinada a evitar las destrucción de pruebas documentales o a conseguir grabaciones de las instituciones policiales.

Puede ser que ayer hubiera mucha gente esperando que cientos de paracaidistas descendieran sobre los congregados en Sant Jaume disparando a discreción. Puede que algunos soñasen con tanques por Barcelona y masas de pacíficos ciudadanos, con las manos levantadas, rodeándolos y los tanquistas sin saber muy bien qué hacer.

Nada de esto ha sucedido. Lo más relevante ha sido el cambio de mando en los Mossos y que éste ha sido sin ningún problema. Que el segundo en la jerarquía de la policía autonómica ha subido al primer puesto al ser nombrado por la autoridad competente del Gobierno de España. Sin los Mossos no hay nada, ni siquiera la posibilidad de ver a la Guardia Civil o a la Policía Nacional interviniendo, porque lo que haya que hacer lo harán los Mossos.

Todo lo demás sigue igual.

Lo de Cataluña (XXI): Periódicos

Llevamos semanas revisando el posicionamiento de los medios extranjeros sobre “lo de Cataluña” y claro con es también se hace mucha propaganda.

Un periódico se expresa mediante sus editoriales que fijan la línea y opinión oficial de un medio. Aunque haya periódicos, especialmente anglosajones, que diferencien mucho entre opinión e información, la propia selección y enfoque de una noticia implica cierto sesgo valorativo, con lo que allí podríamos rastrear la opinión del medio.

Lo que nunca es la opinión de un medio son los artículos enviados por colaboradores. Solamente expresan su opinión y los medios suelen incluir una cláusula que lo advierte. Por tanto, si alguien a sueldo de la Consejería de Romeva escribe en Newsweek o en New York Times no es la posición del medio, sino la del empleado de Romeva publicada en ese medio.

Lo de Cataluña (XX): Elecciones constituyentes

El mejor momento de los separatistas catalanes en este mes fue el día 1 y las fotos de urnas y antidisturbios. Desde entonces no han tenido nada con lo que hacer propaganda, nada que vender al exterior después que la avalancha de noticias y fotos falsas fuera descubierta.

La última y postrema jugada de Puigdemont puede ser convocar elecciones, pero elecciones constituyentes para redactar la constitución de la República catalana. Una consulta electoral inasumible constitucionalmente y que tendría que ser parada por el Gobierno central. Vuelta a los niños y ancianitas puestas a las puertas de los colegios, vuelta a las fotos y a la propaganda sobre la existencia de un inexistente Estado represor.

La diferencia es que si se aplica exitosamente el 155 puede que Puigdemont y sus apoyos políticos no tengan los medios precisos para hacer algo más que una votación simbólica en el montón de pequeños pueblos donde ser separatistas es una religión y están muy alejados de la visión cosmopolita y europea que quieren proyectar.