La putrefacción como apuesta política

He estado perplejo con la actitud mostrada por Ciudadanos frente a la corrupción. Podemos y Ciudadanos, más bien sus odios cruzados y sus vetos mutuos, son quienes a día de hoy mantienen a Rajoy y al PP en el poder.

Ciudadanos está mostrando unas tragaderas realmente amplias. Siguen manteniendo la estabilidad aunque la corrupción crezca geométricamente cada día, aceptan que les digan a la cara que no van a cumplir el acuerdo de investidura o que tiren lo que ellos han aprobado en Murcia para apoyar al nuevo presidente regional.

Rivera se pone serio, solemne y hasta amenazador, pero luego no hay nada. Uno podría pensar que los de Ciudadanos son tontos, que les gusta que el PP no les tome en serio, pero yo hace un tiempo que dejé la costumbre de tomar a los demás por tontos, independientemente del éxito de sus estrategias.

Ciudadanos no puede tomar ninguna decisión porque no tiene margen de maniobra.

El objetivo de Ciudadanos es hacerse con todos los votos que pueda del PP y lo que transmite es algo sencillo, pero efectivo: somos como el PP pero sin corrupción. Saben que los votantes del PP que se han mantenido fieles, ponen la corrupción del PP en un segundo o tercer plano frete al peligro de un gobierno de Podemos o con Podemos.

Ciudadanos puede hacer cualquier cosa, menos posibilitar una mayor cuota de poder a Podemos. Eso pasa por no apoyar una moción de censura de un gobierno en minoría que bien pudiera apoyarse en ellos o en los podemitas dependiendo de las circunstancias parlamentarias. De esta forma Ciudadanos mandaría el mensaje a los votantes populares avergonzados por la corrupción que son de fiar y que puede poner la corrupción en primer plano porque ellos no serán la puerta falsa de Podemos.

Si esto es así Ciudadanos no tiene otra opción que esperar. Esperar que el PP se pudra por minutos, que las investigaciones, imputaciones, detenciones y sentencias caigan hasta que Rajoy cumpla el plazo de la legislatura o finalmente decida adelantar elecciones. Ciudadanos tiene que contemplar la putrefacción de la derecha tradicional y ofrecerse como la nueva derecha.

Solamente hay una cosa que le falta a Ciudadanos, como a Podemos: la implantación municipal.

¿Quién controla a la secretaria general?

Durante la larguísima campaña de las primarias del PSOE, los defensores de la candidatura derrotada mantuvieron la necesidad de que los órganos representativos retuviesen un fuerte papel de control sobre el secretario general para mantener un necesario equilibrio de poder dentro del PSOE.

Ayer se celebró el Comité Director del PSOE de Andalucía. El objeto de la convocatoria de este órgano del PSOE de Andalucía, su “comité regional”, era la convocatoria del Congreso Regional que corresponde celebrar de acuerdo con los Estatutos tras el Congreso Federal. La dirección regional ha decidido adelantar lo máximo posible el Congreso después de la desagradable experiencia de alargar la situación “ad nauseam” tras el 1 de octubre.

La entrada de la secretaria general fue apoteósica, como su discurso previo a los hechos del 1 de octubre ante ese mismo órgano. Supongo que el debate fue muy variado, plural y que todos intentaron responder sincera y honestamente a la pregunta clave: ¿Cuánto ha debilitado al PSOE-A la tremenda derrota de su secretaria general en las primarias?

Y es que los órganos de control pueden existir, darles grandes competencias, que si los llenas de personas que nunca van a controlar no tienen sentido.

Tras semanas preguntándose los defensores de la candidatura de Susana por el control que tendría Pedro Sánchez si ganara, nos cabe preguntarnos por el control que los secretarios regionales tienen efectivamente. Si era legítima entonces esa pregunta respecto del que iba a ser secretario general federal lo es también respecto a los secretarios y secretarias regionales.

Un problema para El País

Una parte de la reputación de El País viene de su influencia en el que hasta ahora ha sido el partido que durante más tiempo ha gobernado España, el PSOE. Y no es baladí, porque tener llegada en este partido garantiza que lo que se señale desde tus páginas, en casi todos los ámbitos, podrá ser leído y tenido en cuenta por personas que tienen capacidad de acción o que la terminarán por tener.

El 22 de mayo El País tiró lo poco que le quedaba. Otro editorial irreflexivo, insultante y mal educado le han separado del Partido Socialista. El País, con una profunda crisis de lectores y una peor crisis financiera, comienza una crisis de influencia al no haber sabido mantener la distancia de adecuada ni antes del 1 de octubre, ni durante la Gestora ni después de las primarias. El País ha pasado a engrosar las filas de los medios a los que la militancia socialista y cada vez más sus cuadros consideran declarados adversarios.

Las élites del PSOE en las que El País se apoyó han fracasado y con ellos la capacidad de influencia de este medio. Perdido su alcance entre las filas de Socialismo español, este medio ha perdido un valor.

¿Pervive el Susanismo?

En numerosos territorios, tras las elecciones primarias del domingo, se ha llegado al acuerdo de repartir los delegados en proporción a las preferencias expresadas por los militantes en la elección del Secretario General. En el lenguaje coloquial se dice que serán elegidos tantos delegados susanistas, tantos pedristas y tantos patxistas.

¿Sigue existiendo el Susanismo como bloque compacto?

A lo largo de esta semana los diversos barones, que han sido derrotados sin paliativos en sus federaciones territoriales, han acordado con los representantes de Pedro Sánchez un reparto proporcional de delegados y apoyo a la Ejecutiva que él proponga. Ninguno quiere verse en unas primarias regionales contra un candidato propuesto por Pedro Sánchez.

Desde el mismo domingo hasta el día de hoy Susana Díaz ha intentado ganar en el Congreso lo que perdió en las primarias y tener controlado y sometido al secretario general elegido con la mayoría absoluta de los votos. Si en las asambleas (en esta semana y sin posibilidad de movilizar) y en los congresillos el “aparato” consigue la mayoría de los delegados, entonces los barones podrían plantarse en el Congreso Federal con una lista de condiciones a Pedro Sánchez que deshiciera su victoria en las primarias y lo hiciera nuevamente preso de una Ejecutivo y un Comité Federal adverso.

Pero muchos de estos barones saben que después del Congreso Federal vienen los congresos regionales y todos han perdido. Hacerle una trampa a Sánchez en el Congreso provocaría la emergencia de candidatos a la secretaría general y la celebración de primarias que tendrían mucha posibilidad de perder en su territorio. Se han avenido al acuerdo de respetar las proporciones de las primarias.

Susana Díaz pensaba que aunque los barones pactasen esos repartos y el Susanismo se llevase el 30%, con el 25% de los delegados que son los andaluces dominaría el Congreso, pero hasta hoy no se ha dado cuenta que los delegados que salgan elegidos por la proporción de su candidatura no son suyos, sino del barón de turno y que no cabe esperar un voto en bloque de todos estos.

Los delegados susanistas ya no lo son y sin duda éste ha sido un elemento decisivo que haya llevado a Susana a enterrar el Susanismo.

¿Queda algo? Queda el Post-Susanismo que no es otra cosa que el núcleo duro de la candidatura de la Presidente andaluza que se ha parapetado en Andalucía y en el PSOE-A para no reconocer no tienen ningún predicamento fuera de su región y que en su propia comunidad comienza a verse mal esos comportamiento y modales de los que llevan haciendo gala demasiado tiempo.

La sorpresa que no quisimos reconocer


La sorpresa del resultado del domingo en las primarias del PSOE no se debió a que no hubiera datos objetivos, porque la fuerza del aparato era el principio hermenéutico que alteraba todos los análisis.

Desde que Pedro Sánchez comenzó a recorrer España sus encuentros consiguieron reunir cantidades interesantes de personas. Evidentemente había personas que no eran militantes, pero congregar a varios centenares de personas en sitios difíciles como Salamanca a un acto interno del PSOE era algo significativo. Se dijo que eran podemitas infiltrados y seguro que alguien escribiría que eran extras pagados. El paso del tiempo da para pensar que esas grandes audiencias eran reflejo de la militancia.

La proliferación de plataformas y de actos de los puntales de la candidatura por todo el país era otro síntoma. Se les veía a los diputados que apoyaban la candidatura por todos sitios y las convocatorias estaban normalmente nutridas. Ir a una convocatoria de Pedro era como firmar su aval, una declaración de guerra, pues al día siguiente habría quien escudriñaría las fotos o el clásico que iba a ver quien iba.

Se lanzaron toda clase de sospechas sobre la financiación de la campaña de Pedro Sánchez. Nadie quería aceptar que esas cifras provenían de pequeñas donaciones, sino que aparecieron los donantes oscuros. La candidatura de Sánchez se acomodó a la financiación dentro del partido y los problemas para justificar los gastos del acto de Susana en IFEMA acallaron. La financiación es una de las señales de la viabilidad de un candidato y en las primarias del PSOE se vio claramente, aunque todos estábamos cegados por la omnipotencia del aparato.

Y llegaron los avales. Pedro Sánchez quedó segundo, muy cerca de Susana, y todos sabíamos que ella no podía más y él sí. Había que reconocer que la candidatura de Susana ganaba tanto en avales válidos como en avales invalidados y se comentaba mucho la forma de conseguir esos avales. A pesar de ello se repitió la idea de que el aparato es mucho aparato y Susana seguía de vencedora segura.

En estas elecciones es muy difícil hacer encuestas porque la muestra tiene que ser de militantes y los datos demográficos de la militancia son arcanos absolutamente ocultos. Los medios se han tenido que conformar con mostrar la preferencia de los votantes o de los potenciales votantes, los cuales normalmente han preferido a Pedro Sánchez. Pero hemos pensado todos que los votantes no son los militantes y que el resultado podía ser otro y de forma abrumadora.

Unos no quisimos ver estos datos para no ilusionarnos. Otros porque se han negado desde el 1 de octubre a atender la realidad. Sin hechos no hay realidad y menos verdad. Pedro Sánchez ha arrasado y hubo avisos.

¿Tres semanas para una moción de censura?

Los militantes socialistas han elegido al candidato, entre los tres posibles, que era el preferido por sus votantes y por sus potenciales votantes. Las últimas encuestas indicaban que en el caso de que Pedro Sánchez fuera el elegido había una perspectiva muy positiva de subida de intención de voto.

La derecha, sus medios y un sector del PSOE dieron por hecho que si Sánchez era el elegido, entonces habría una convocatoria automática de elecciones anticipadas. Entre tanto se está tramitando una moción de censura y la Constitución prohíbe convocar elecciones mientras ésta no se concluya. La Mesa del Congreso ha decidido que se debata el 13 de junio, de modo que Rajoy se ha autoimpuesto un límite a su facultad constitucional ¿con qué fin?

El momento clave se dará, como tarde el 1 de junio que expira el plazo que ha aprobado la Mesa para someter al Pleno el dictamen de los Presupuestos Generales del Estado. Entonces veremos si tiene mayoría o no para aprobar los Presupuestos cuando va a estar meridianamente claro que no va a tener una abstención de los socialistas, como hubiera sido posible con otro resultado en las primarias.

En el caso de sacar adelante los Presupuestos, lo cual es factible con acuerdos con PNV, CC y NC no será posible de hablar de inestabilidad parlamentaria, pero en el caso de no aprobar los Presupuestos es necesario tiempo para valorar las opciones.

Rajoy concede tiempo porque él mismo necesita tiempo. Por más que la propaganda mediática hubiera asumido el dogma del desastre electoral del PSOE en caso de la reelección de Pedro Sánchez, los datos públicos a día de hoy indican lo contrario.

El Partido Popular encargará encuestas, las analizará, rastreará redes sociales y realizará una gran trabajo de investigación electoral antes de lanzarse a una nueva campaña. Tiene que saber dónde están ellos y dónde están los demás. Han de averiguar qué mensajes son los mejores y cómo manejar los tiempos. Se dan dos meses de verano para recopilar y procesar esa información y prepararse para septiembre. Es más fácil dejar correr el tiempo al borde del cierre de las sesiones que durante un mes entero.

No hacer nada

“A toda acción, sigue una reacción”. Hasta hace bien poco era obligatorio reaccionar a cualquier movimiento político, a cualquier oferta, demanda o pregunta. Mariano Rajoy nos ha enseñado que no, que los tiempos en política son muy importantes y que nadie le va a obligar a reaccionar cuando no quiere o no tiene preparada la reacción. Esto ha dejado a muchos sin saber qué hacer porque tenían preparadas varias reacciones.

Después de la mítica “espantada” de Rajoy ante la posibilidad de una investidura fallida tras el 20 de diciembre, que dejó atónitos a todos los actores políticos, a la prensa y a los observadores, la práctica mariana se ha ido extendiendo y ahora nadie se siente impelido a reaccionar cuando no le viene bien o cuando la acción previa está pensada para que en cualquier reacción posible pierdas.

Hay que decir que la versión original de Rajoy tiene la ventaja de que se hace desde el parapeto del apoyo incondicional de los principales grupos mediáticos del país.