Sin maneras y sin dignidad

Hay una buena costumbre parlamentaria que es pactar entre los principales grupos las presidencias de las comisiones parlamentarias existentes.

De acuerdo con la regulación del Reglamento del Congreso si un partido tuviera mayoría absoluta, se haría con todas las presidencias de todas las comisiones, lo cual relegaría absolutamente a las opciones minoritarias en la dirección de las tareas parlamentarias.

Conforme al peso de cada grupo parlamentario eran asignadas las presidencias. El grupo que le correspondía la presidencia de una comisión, proponía a su candidato y los demás grupos o lo apoyaban o se abstenían. Hasta ahora ha marchado correctamente. Un pacto entre caballeros

La ruptura viene cuando el PP, abusando del pacto, nominó al reprobado ex ministro del Interior Fernández Díaz como presidente de la comisión de AAEE. El Partido Popular busca un retiro honroso, especialmente porque los presidentes de comisiones cobran más, y no le ha importado nada que Fernández Díaz recibiera la reprimenda del Congreso hace pocos días. Ha roto el pacto, porque han confundido la caballerosidad con un cheque en blanco.

Al principio pareció funcionar, porque para reaccionar ante tal afrenta hace falta dignidad y las cabezas dirigentes del Grupo Socialista la perdieron el 30 de octubre. Es por ello por lo que consintieron y no le dieron más importancia.

Cuando comenzó a formarse el revuelo, Eduardo Madina salió con un media verdad consciente, es decir, una mentira afirmando que el Reglamento impedía votar en contra, omitiendo que se podía presentar otro candidato y que había un pacto de reparto de comisiones con el PP.

Durante el día de hoy la polémica ha ido a más y el PSOE ha demostrado dos cosas; la primera es que Podemos le ha ganado la iniciativa opositora al PSOE al proponer su propio candidato y retar a permitir con una nueva abstención a que Fernández Díaz ganara la Presidencia; la segunda es que ni Hernando ni Madina toman las decisiones porque se ha rectificado a pesar de su firmeza, siendo los dos a día de hoy son unas marionetas.

Todo ha terminado mostrando el PP lo débil que se siente en el actual Congreso y cómo el vaticinio de Madina (“nos vamos a crujir vivo a Rajoy”) es más motivo de risa que de temor.  En virtud de lo dispuesto en el artículo 49.1 del Reglamento en relación con el 48.1 han puesto a Fernández Díaz al frente de la Comisión de Peticiones, garantizándole las remuneraciones del cargo.

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