Michael Ignatieff y su gobierno alternativo

Hace unos meses la editorial Alfaguara publicó las memorias políticas del académico canadiense, afincado en los Estados Unidos, Michael Ignatieff. La campaña mediática de promoción de este libro fue bastante importante, con entrevistas al interesado y numerosas referencias en los medios de comunicación escritos, tanto en papel como digitales.

En Geografía Subjetiva nos leímos el libro y publicamos un sencilla recensión. Muchos hablaron, aunque no estoy seguro que lo leyeran.

Cuenta Ignatieff que cuando estalla la crisis financiera, el gobierno del Primer Ministro Harper, que se encontraba en minoría en la Cámara de los Comunes canadiense, se niega a hacer ningún plan de estímulo paralelo al que Barack Obama está desplegando en los Estados Unidos, mientras que Harper y los conservadores canadienses prefieren alinearse con la austeridad.

Según cuenta el protagonista, el líder del Nuevo Partido Democrático (socialdemócrata) le propuso a Ignatieff (líder del centrista Partido Liberal) formar gobierno en minoría tras una moción de censura con el apoyo del Bloque Quebequés. Ignatieff lo rechaza, según dice, porque no ganó las Elecciones y los del Bloque son independentistas.

Decide gobernar desde la oposición. Proponer al gobierno conservador a realizar una agenda económica diferente y les entrega el voto de sus diputados. El Primer Ministro Harper tiene dinero para gastar a manos llenos y de acuerdo con la narración de los hechos concentra las inversiones en los distritos electorales que les son favorables. Paralelamente hay una campaña continua de anuncios en la televisión para desprestigiar al líder liberal. Dice Ignatieff que el día que le dijo “no” a los socialdemócratas y a los independentistas acabó su carrera política.

Cuando llegaron las Elecciones Federales el Partido Liberal pasó de 77 a 34 diputados, dejándose el 30% de los votos. Los conservadores consiguieron la mayoría absoluta y los socialdemócratas pasaron a liderar la oposición al conseguir 103 diputados.

Le habían dado un programa a quien no lo tenía y éste les había destrozado sin piedad. Una estrategia muy torpe.

 

 

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