PSOE de Extremadura y PSC

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Extremadura es un apacible región, compuesta por dos provincias, regida por el PSOE desde la aprobación del Estatuto de Autonomía, con la excepción del periodo 2011-2015 que contó con un gobierno del Partido Popular en minoría. En 2000 los extremeños eligieron once diputados al Congreso y desde entonces la cifra se mantiene en diez y el mejor resultados de los sopcialistas fue conseguir la mitad o uno menos de la mitad.

En un entorno absolutamente bipartidista, salvo las dos últimas elecciones, tener resultados como los que han conseguido no tienen ningún mérito especial, como parece haber indicado Josep Borrell refiriéndose a Andalucía. No hay que olvidar que Extremadura como Andalucía sociológicamente son más fáciles para partidos de izquierda, de forma que el mérito de la victoria es parecido al de vencer con el PP en Galicia: aquí lo que tiene mérito es ser derrotado.

Está de moda dentro de la obediencia baronil insultar al PSC, por su posición en la Megacrisis del PSOE, y decirles que no aportan nada a las victorias socialistas. Es una postura entre lo cerril y lo ignorante, pues si los escaños de Catalunya, el PSOE no está en condiciones de adelantar al PP. Podrán el PSOE de Extremadura conseguir grandes resultados, digamos seis escaños, pero son insuficientes para superar los populares, que les tienen muy cogida la medida a los del PSOE de Extremadura en las Elecciones Generales.

La política de Catalunya, aunque a algunos les duela escucharlo, es más dificíl. En primer lugar porque se está todo el bendito día en los medios de comunicación, tanto los catalanes como los nacionales, de forma que cualquier desliz tiene repercusiones. En segundo lugar porque hay dos clivajes diferentes y en continua tensión como es el tradicional de derecha-izquierda y el soberanista y no soberanista. En tercer lugar porque es una sociedad mucho más plural y con un tejido económico mayor, y tiene exigencias mucho más diversas. En cuarto lugar porque, desde la Transición, la izquierda ha encontrado diversas forma de expresión institucional, de manera que prácticamente hay un partido para cada matiz, de forma que las ventajas de ser uno de los dos partidos de un sistema de dos partidos nunca han existido. En quinto lugar la existencia de un bienestar mayor en Catalunya que en Extremadura antes de la llegada de la democracia, ha hecho que el efecto de las políticas desarrolladas por los socialistas hayan sido menos vistoso. Y podría seguir.

El partido de Rodríguez Ibarra y de Fernández Vara se convertirá en un partido regionalista del sur de España (si conservan Andalucía que lo tienen muy difícil), si no cambia el mensaje, personas y estructura. El PSOE podría ganar elecciones sin ganar en Extremadura (ha sucedido), pero no lo hará sin vencer en Catalunya.

 

Rusos en Ceuta

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De repente comenzaron a llegar barcos de la Armada rusa al puerto de Ceuta. Los marineros, con sus característicos sombreros, llenaban la ciudad. La primera vez se les veían perdidos buscando, pero en las sucesivas visitas el conocimiento transmitido oralmente dentro del buque y la ayuda de locales les permitió tener un mapa claro para encontrar lo que buscaban en Ceuta.

Pronto nos acostumbramos a ellos. Decían que era bueno para la economía local y para el puerto y sobre todo para la empresa suministradora de combustibles. Los marineros rusos se hicieron parte del tipismo local, un elemento más de su variedad y pluralidad.

Me ha resultado sorprendente ver esos reportajes en noticias en The Guardian, New York TimesLe Monde.

Entiendo que se cancelen los permisos de unas fuerzas armadas para una actividades que España y nuestros aliados hemos condenado como crímenes de guerra, pero me extraña que se descubra algo que se estaba dando con toda normalidad desde hacía años.

No comprendo ni comparto que desde Ceuta se cuestione la polémica y la decisión por un dinero que es poco y que beneficia a todos, dado que se calcula que tras sesenta atraques desde 2010 la economía local (no la Hacienda municipal) ha ingreso entre tres o cuatro millones de euros, entre 50.000€ y 66.667€ euros de media por buque.

Cartilla de asistencia a Misa y a clase de Religión

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El otro día escuchaba por la calle a dos apesadumbradas madres comentar que tenían que presentar en la parroquia la “cartilla de misas” y el certificado de que están apuntados sus hijos en clase de Religión (de Catequesis la llamaban) para que sus hijos continuasen en la preparación para la Primera Comunión.

El hartazgo de su tono y la selección de palabras poco animosas para describir lo anteriormente señalado ponían de manifiesto que no estaban de acuerdo con tener que ir a Misa una vez por semana y que sus hijo fueran a Religión para poder hacer la Primera Comunión. Si uno no supiera que nadie está obligado, parecía que estaban padeciendo el rigor de alguna norma administrativo que les hacía realizar trámites absurdos.

la Iglesia puede poner las condiciones que quiera para hacer la Comunión, porque ésta no es un derecho. Estos padres deberían preguntarse si tiene sentido algo que les cansa y harta tanto y la Iglesia podría pensar sobre qué están haciendo tan mal para que tengan que pedir certificados para comprobar comportamientos que tendrían que ser normales entre creyentes.

Como prueba baste la foto superior de la sugerencia de Google al buscar “primera comunión”, basada en las búsqueda de los usuarios: la segunda opción es “primera comunión sin catequesis”.

Un argumento reversible

Los defensores de la abstención del PSOE en la segunda votación de la investidura, una evidente traición a los votantes, están utilizando un argumento reversible para atacar a los diputados que han anunciado que van a romper la disciplina de voto.

Mantiene que la fidelidad a los votantes que dicen estos diputados es falsa porque ninguno de ellos es especialmente conocido y ninguno de ellos provocó una riada de votantes en las urnas. Esto es predicable también de los diputados que se van a abstener: la mayoría son aún menos conocidos que los que se abstienen y desde luego no fueron ninguno de ellos una atracción que arrastrase a votante con la papeleta de los socialistas.

Es bueno que cuando alguien intente emplear un argumento, éste no sirva contra él mismo.

Equilibrios territoriales en un sistema federal

En los momentos constituyentes de los Estados Unidos uno de los debates fundamentales consistió como conseguir darle garantías y pesos a los estados más pequeños frente a los estados mayores, más poblados, con mayor representación en virtud de ésta.

La solución que se alcanzó fue el denominado “Compromiso de Connecticut”, de acuerdo con el cual el Congreso tendría dos cámaras legislativas, la Cámara de Representantes y el Senado. La Cámara de Representantes sería elegida de acuerdo con el peso poblacional de cada estado, mientras que cada estado tendría dos senadores, independientemente de su población.

El Senado, con un poder muy amplio, era no solamente la garantía de la presencia de los estados en el gobierno federal (hasta la décimo séptima enmienda los senadores eran normalmente designados por las legislaturas estatales), sino que permitían el equilibrio entre los estados más pequeños y los estados más grandes.

Estados Unidos tiene cincuenta estados con un población muy desigual, desde los más de veinticinco millones de habitantes de California, el más poblado, hasta el poco menos de medio millón de Wyoming. Esto ha generado una barrera protectora de los pequeños hacia los grandes, de modo que el mero peso poblacional no elimine la voluntad de cada uno de los estados, aunque hay quien opina que ha generado el pecado contrario.

Los cinco estados más poblados de los EUA (California, Texas, Nueva York, Florida y Illinois) representan al 36,25% de la población (Censo de 2010) y el 10% del Senado. Los diez más poblados (los anteriores junto a Pensilvania, Ohio, Michigan, Georgia y Carolina del Norte) son el 53.31% de los habitantes de los Estados Unidos y tiene el 20% de los senadores.

Por el contrario los cinco estados menos poblados (Wyoming, Vermont, Dakota del Norte, Alaska y Dakota del Sur suman el 1,08% de los habitantes y tienen el 10% de los senadores. Los diez menos poblados (los anteriores junto a Delaware, Montana, Rhode Island, New Hampshire y Maine) representan al 2,87% de los residentes y tienen el 20% de los votos en el Senado.

La mitad de los estados más poblados contienen al 82,4% de los habitantes, mientras que los veinticinco menos poblados al 14,7% (no suman 10% porque el Censo incluye a los teritorios que no son estados como el Distrito de Columbia, Puerto Rico o Guam).

Si miramos otros modelo federal podemos contemplar el de Alemania y su Bundesrat. Los estados federados (Länder) no tienen la misma representación y ésta depende de la población, aunque las diferencias entre los más poblados y los menos poblados no son enormes. En el Bundesrat hay 69 votos posibles, y el estado con menos población, que es Bremen, tiene 3 votos y el que más, Renania del Norte-Westfalia tiene seis.

El artículo 51.2 de la Ley Fundamental establece que cada Land tiene, por lo menos, tres votos. Los Länder de más de dos millones de habitantes tienen cuatro; los de más de seis millones, cinco y los de más de siete millones, seis. De esta forma se mantiene equilibrio tal que para llegar a los 35 votos necesarios para tener mayoría absoluta sería necesario unir a los siete estados más poblados (con el 77.40% de la población), de los dieciséis de la Federación. Representando el 27.49% de los habitantes, los estados menos poblados pueden crear tanto una minoría de bloqueo, como una mayoría alternativa.

En dos entradas nos hemos preguntas si el federalismo organizativo del PSOE era verdadero o solamente nominal y si realmente en la actualidad, con el gobierno de los barones, realmente era una confederación.

La organización territorial del PSOE da preeminencia al número de militantes (aquí sí valen para algo aunque sea para ser números) sobre consideraciones territoriales. Las principales federaciones regionales suman solamente tienen que ponerse de acuerdo y pescar a algún disidente de otras federaciones para tener el control pleno de la organización. Se ha visto muy claramente como andaluces, castellano-manchegos y extremeños así lo han hecho durante la megacrisis del PSOE.

El PSOE no tiene mecanismos de protección de las minorías, ni de las federaciones con menos militantes, de hecho de existir, que no existe, es un federalismo tan asimétrico que parece más una sumisión a las regiones meridionales por parte de las septentrionales.

En el PSOE no hay federalismo, sino el dominio de las regiones más fuertes sobre las menos fuertes. No hay ningún mecanismo ni minoría de bloqueo de la “Fuerza del Sur”, ya que una mayoría simple confiere el poder absoluto. Es un ordeno y mando de una minoría grande que controla toda la organización como si realmente lo demás no fueran entidades diferentes, sino filiales. La inexistencia de garantías estatutarias han hecho realidad un peligro que hoy se concreta para Euskadi, Illes Balears, Cantabria, Castilla y León, Región de Murcia o La Rioja.

Y sí, los equilibrios territoriales son democráticos, como las garantías de las minorías y las votaciones en las que se requieren mayoría cualificadas. Tan sometidos están a lo central, que es lo andaluz, que la propiedad de todos los inmuebles del PSOE es de la organización nacional, así como los depósitos bancarios (y las deudas). La única forma de mantener una unidad es garantizar la indemnidad del más pequeño, porque en caso contrario no encontrará motivos para permanecer.

¿Cuántos diputados les corresponderán a cada provincia en 2031?

Hace varios días el Instituto Nacional de Estadística publicó su proyección de población provincializada para el año 2031. Como en Geografía Subjetiva nos encantan las simulaciones electorales, hemos calculado cuál sería la distribución de diputados entre las provincias de acuerdo con la actual legislación electoral.

Cuatro provincias ganarías representación: Baleares, Barcelona y Santa Cruz de Tenerife ganarían cada cual un diputados, mientras que Madrid ganaría tres.

Seis provincias perderían peso en el Congreso, con un diputado menos cada una de ellas: Asturias, Badajoz, Ciudad Real, Ourense, Toledo y Valencia.

Si la tendencia de voto no se altera, dentro de quince años el PP y el PSOE tendrán graves problemas electorales por un fuerte pérdida vegetativa de votantes. Mientras tanto hemos aplicado estas pequeñas modificaciones a los resultados de 2016 y PP y Podemos perderían un escaño cada uno, que ganarían PSOE y C’s respectivamente.

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Cuando los diputados han sido sancionados sin tener que romper la disciplina de voto

Durante el día de ayer se habló de la concordancia constitucional entre la prohibición de mandato imperativo y la existencia de normas internas que refuerzan con sanciones la disciplina de voto. Se han argüido algunas sentencias del Tribunal Constitucional para reforzar la posición de los partidos, pero ninguna trata expresamente el caso, de modo que parece más una construcción teórica que propiamente jurisprudencial.

Políticamente hablando la máxima sanción que puede imponerse a un diputado es su no incorporación en la candidatura del partido en las siguientes elecciones. Salvo rarísimas excepciones, la mayoría en el ámbito local, los electos no consiguen por sí mismos ser reelegidos.

El problema de las sanciones es que deben ser medidas de forma que desincentiven y no incentiven el comportamiento que quieren evitar. Si por un comportamiento, como romper la disciplina en la investidura, es sancionado con la expulsión del Grupo Parlamentario, puede provocar una escisión cuando lo que se quiere es poner orden.

La máxima sanción, la seguridad de volver a estar en la candidatura, ya ha sido impuesto sin necesidad de que rompan la disciplina de voto. Todos esos diputados saben que si los que sostienen la Gestora se hacen finalmente con el poder absoluto y de una forma estable dentro del PSOE, entonces solamente verán la candidatura del PSOE el día que vayan a votar y en una papeleta.

¿Qué incentivo tienen para seguir la disciplina? ¿El moral? La moralidad está más de la ruptura de la disciplina. ¿El ser estigmatizados? Se convertirán en héroes. ¿El no volver a ser diputados? Si da igual lo que voten, porque no volverán a serlo.