Equilibrios territoriales en un sistema federal

En los momentos constituyentes de los Estados Unidos uno de los debates fundamentales consistió como conseguir darle garantías y pesos a los estados más pequeños frente a los estados mayores, más poblados, con mayor representación en virtud de ésta.

La solución que se alcanzó fue el denominado “Compromiso de Connecticut”, de acuerdo con el cual el Congreso tendría dos cámaras legislativas, la Cámara de Representantes y el Senado. La Cámara de Representantes sería elegida de acuerdo con el peso poblacional de cada estado, mientras que cada estado tendría dos senadores, independientemente de su población.

El Senado, con un poder muy amplio, era no solamente la garantía de la presencia de los estados en el gobierno federal (hasta la décimo séptima enmienda los senadores eran normalmente designados por las legislaturas estatales), sino que permitían el equilibrio entre los estados más pequeños y los estados más grandes.

Estados Unidos tiene cincuenta estados con un población muy desigual, desde los más de veinticinco millones de habitantes de California, el más poblado, hasta el poco menos de medio millón de Wyoming. Esto ha generado una barrera protectora de los pequeños hacia los grandes, de modo que el mero peso poblacional no elimine la voluntad de cada uno de los estados, aunque hay quien opina que ha generado el pecado contrario.

Los cinco estados más poblados de los EUA (California, Texas, Nueva York, Florida y Illinois) representan al 36,25% de la población (Censo de 2010) y el 10% del Senado. Los diez más poblados (los anteriores junto a Pensilvania, Ohio, Michigan, Georgia y Carolina del Norte) son el 53.31% de los habitantes de los Estados Unidos y tiene el 20% de los senadores.

Por el contrario los cinco estados menos poblados (Wyoming, Vermont, Dakota del Norte, Alaska y Dakota del Sur suman el 1,08% de los habitantes y tienen el 10% de los senadores. Los diez menos poblados (los anteriores junto a Delaware, Montana, Rhode Island, New Hampshire y Maine) representan al 2,87% de los residentes y tienen el 20% de los votos en el Senado.

La mitad de los estados más poblados contienen al 82,4% de los habitantes, mientras que los veinticinco menos poblados al 14,7% (no suman 10% porque el Censo incluye a los teritorios que no son estados como el Distrito de Columbia, Puerto Rico o Guam).

Si miramos otros modelo federal podemos contemplar el de Alemania y su Bundesrat. Los estados federados (Länder) no tienen la misma representación y ésta depende de la población, aunque las diferencias entre los más poblados y los menos poblados no son enormes. En el Bundesrat hay 69 votos posibles, y el estado con menos población, que es Bremen, tiene 3 votos y el que más, Renania del Norte-Westfalia tiene seis.

El artículo 51.2 de la Ley Fundamental establece que cada Land tiene, por lo menos, tres votos. Los Länder de más de dos millones de habitantes tienen cuatro; los de más de seis millones, cinco y los de más de siete millones, seis. De esta forma se mantiene equilibrio tal que para llegar a los 35 votos necesarios para tener mayoría absoluta sería necesario unir a los siete estados más poblados (con el 77.40% de la población), de los dieciséis de la Federación. Representando el 27.49% de los habitantes, los estados menos poblados pueden crear tanto una minoría de bloqueo, como una mayoría alternativa.

En dos entradas nos hemos preguntas si el federalismo organizativo del PSOE era verdadero o solamente nominal y si realmente en la actualidad, con el gobierno de los barones, realmente era una confederación.

La organización territorial del PSOE da preeminencia al número de militantes (aquí sí valen para algo aunque sea para ser números) sobre consideraciones territoriales. Las principales federaciones regionales suman solamente tienen que ponerse de acuerdo y pescar a algún disidente de otras federaciones para tener el control pleno de la organización. Se ha visto muy claramente como andaluces, castellano-manchegos y extremeños así lo han hecho durante la megacrisis del PSOE.

El PSOE no tiene mecanismos de protección de las minorías, ni de las federaciones con menos militantes, de hecho de existir, que no existe, es un federalismo tan asimétrico que parece más una sumisión a las regiones meridionales por parte de las septentrionales.

En el PSOE no hay federalismo, sino el dominio de las regiones más fuertes sobre las menos fuertes. No hay ningún mecanismo ni minoría de bloqueo de la “Fuerza del Sur”, ya que una mayoría simple confiere el poder absoluto. Es un ordeno y mando de una minoría grande que controla toda la organización como si realmente lo demás no fueran entidades diferentes, sino filiales. La inexistencia de garantías estatutarias han hecho realidad un peligro que hoy se concreta para Euskadi, Illes Balears, Cantabria, Castilla y León, Región de Murcia o La Rioja.

Y sí, los equilibrios territoriales son democráticos, como las garantías de las minorías y las votaciones en las que se requieren mayoría cualificadas. Tan sometidos están a lo central, que es lo andaluz, que la propiedad de todos los inmuebles del PSOE es de la organización nacional, así como los depósitos bancarios (y las deudas). La única forma de mantener una unidad es garantizar la indemnidad del más pequeño, porque en caso contrario no encontrará motivos para permanecer.

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