Representatividad de lista única

El Presidente de las Gestora del PSOE insistió en que hay que recuperar la importancia de la representatividad como mecanismo fundamental de la democracia, frente a las forma de democracia directa.

Naturalmente Javier Fernández mantiene esta postura por pura estrategia, porque entiende que le favorecen las resoluciones representativas, porque si no le favorecieran estaría defendiendo la otra postura con la misma seguridad. Pero pensemos por un momento que no es una idea estratégica, como todo en una Gestora carente de ideología y llena de estrategia.

Una de las condiciones para que unas elecciones sean democráticas es que haya una pluralidad de opciones para elegir. En ellos se funda la democracia representativa: en la posibilidad de elegir al representante que más se parece a mis opciones.

En el PSOE y en la mayoría de los partidos políticos no ha habido pluralidad a la hora de elegir a los representantes. Bajo el lema de la “unidad” o el “consenso” se han votado normalmente candidaturas únicas acordadas previamente en reuniones entre jefes. Si no hay opción para elegir, si los electos lo son por muy pocos electores, no cabe duda de que la representatividad no tiene prestigio y queda únicamente como una forma de darle un barniz democrático a un procedimiento que no lo es.

Podrá Fernández decir lo que quiera sobre la representatividad, pero estará no se referirá a la representatividad, sino a una forma de pseudorrepresentatividad. Una representatividad de lista única no es representatividad.

Y contra esas prácticas que abusan de los conceptos hasta falsificarlos y de las personas hasta creerse que son tontas es contra lo que muchos se están rebelando y en el PSOE no se dan cuenta. Por más que quieran no puede haber ni representación ni democracia si una organización sistemáticamente lo vota todo por medio de atronadores y construidas mayorías, sin debates públicos y con intereses inconfesables pero por todos conocidos. Por eso no es que se prefieran los mecanismos de democracia directa, es que se terminan percibiendo como los únicos verdaderamente democráticos.

Están espantados los barones del PSOE con la democracia directa dentro de su partido como si éste se hubiera gobernado empleando ese procedimiento y a lo más que ha llegado ha sido a una sola elección del secretario general. No vive el PSOE en un estado de plebiscito y los barones han sido elegidos por los cauces habituales de la pseudorrepresentatividad de la lista única.

La democracia directa no es la única forma de la democracia, pero desde luego es falaz decir que la democracia directa no es democracia.

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