Una regulación, dos interpretaciones

Desde el Partido Popular, antes del comienzo de las votaciones de la fracasada investidura de Mariano Rajoy, se mantuvo la interpretación de que la candidatura real a la Presidencia del Gobierno no decaía porque perdiera la segunda votación, de forma que, si las circunstancias cambiasen, podría convocarse una tercera votación en la únicamente requeriría mayoría simple. Esta idea se deshizo rápido y se ha confirmado la práctica según la cual un candidato que pierde en el Congreso la segunda votación, pierde la condición de candidato.

Lo curioso de todo esto es que esta interpretación ha sido admitida válidamente en Andalucía con ocasión de la investidura de Susana Díaz en 2015.

Repasemos la normativa fundamental de la investidura en Andalucía y en España.

Artículo 118.3 del Estatuto de Autonomía para Andalucía:

El candidato presentará su programa al Parlamento. Para ser elegido, el candidato deberá, en primera votación, obtener mayoría absoluta. De no obtenerla, se procederá a una nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviera mayoría simple en la segunda o sucesivas votaciones.

Caso de no conseguirse dicha mayoría, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista anteriormente. Si, transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, el Parlamento quedará automáticamente disuelto y el Presidente de la Junta en funciones convocará nuevas elecciones.

Artículo 99 de la Constitución Española:

3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.

5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

Aunque el tenor literal de ambas normas, la Constitución y el Estatuto Andaluz, es diferente la regulación es idéntica. El artículo 118.3 EAA permitió a la entonces candidata Susana Díaz someterse hasta en cuatro ocasiones a diferentes votaciones para conseguir la investidura, obteniéndola en la cuarta. Y parece que esto ha inaugurado una práctica autonómica. A nivel nacional la práctica en la XI y XII Legislaturas es la contraria: entendiendo decaída la candidatura en caso de no obtener la mayoría requerida en cada una de las dos votaciones previstas.

En todo caso he de señalar, sin perjuicio de opinión mejor fundada, que la interpretación que se está haciendo de estos preceptos a nivel nacional me parece más cerca de la norma que la que se tomó en el Parlamento de Andalucía en 2015.

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