Sociología electoral básica

El PSOE ha perdido millones de votantes que se han ido a Podemos.

Hoy se plantea que para recomenzar el PSOE hay que permitir la abstención de Mariano Rajoy y así muchos de los votantes que dejaron de coger la papeleta de la rosa se sentirán con motivos para volver a votar a los socialistas. Debe ser que el electorado de Podemos está lleno de personas que realmente quiere que Rajoy sea Presidente y que introduce la papeleta morada por juego.

El PSOE solamente puede recuperarse por la izquierda. A la derecha está taponado por Ciudadanos que le ha quitado un filón interesante. Cuando Podemos daba muestras de flaqueza gracias a la determinación de la dirección socialista, los “críticos” quieren la Gran Coalición, que será la fosa de su partido.

¿Dónde piensan los críticos recuperar votos? ¿Entre los espectadores de las tertulias de 13TV? ¿Entre los que votan a los partidos de la derecha? Es el único sitio que les queda, porque investir a Rajoy supone una desconexión absoluta con su base social y una traición a un electorado al que se le prometió que eso no pasaría.

Confederación o Federación

Un poder confederal depende de los poderes territoriales que lo han elegido; no puede hacer otra cosa que moverse dentro de los cauces marcados por las instancias que componen la Confederación ya que no tiene un marco de actuación propio y su legitimidad solamente procede de la elección de los poderes territoriales. Un poder federal vive en una continua dialéctica con los poderes territoriales, pero tiene una esfera propia de actuación y una legitimidad propia, no dependiendo de los poderes territoriales en esos terrenos y no necesitando ser legitimados por ellos.

Durante la campaña previa a la elección del Secretario General, algunos que apoyamos a otros candidatos señalamos que los líderes territoriales estaban construyendo una Secretaría General de naturaleza confederal, y no una federal como parece que debiera desprenderse de la organización que el PSOE dice haberse dado.

El apoyo de los secretarios regionales a Pedro Sánchez (y la existencia de otros dos candidatos) le puso en bandeja el cargo , pero era un cargo debilitado, con un poder disminuido y sobre todo era el primer secretario general vigilado. Pedro Sánchez les salió rana y ahora se enfrenta a él quienes lo apoyaron de una forma absoluta. Pedro Sánchez se aseguró la elección de una forma fácil, sin necesidad de tejer sustento en todo el país y eso es su debilidad.

Siempre he defendido la autonomía territorial, la capacidad para decidir diferente y la capacidad de influencia en lo nacional, pero el hecho de que el poder resida en jefes territoriales y que los líderes nacionales sean monigotes solamente tiene un nombre en la historia política española: caciquismo.

290

290 son los miembros del Comité Federal del PSOE. De ellos y de ningún otro órgano depende quién gana esta guerra interna. Si en la próxima convocatoria, que el sector crítico considera ilegítima, se reúnen unos doscientos que respaldan a Pedro Sánchez, éste habrá ganado; si se presenta un número exiguo, habrá sido derrotado.

Supongo que los teléfonos de estas 290 personas no paran en sonar, pidiéndoles ir o no ir. Quedan unas horas muy interesantes, porque es este “Senado” el que tiene la última palabra.

Una regulación, dos interpretaciones

Desde el Partido Popular, antes del comienzo de las votaciones de la fracasada investidura de Mariano Rajoy, se mantuvo la interpretación de que la candidatura real a la Presidencia del Gobierno no decaía porque perdiera la segunda votación, de forma que, si las circunstancias cambiasen, podría convocarse una tercera votación en la únicamente requeriría mayoría simple. Esta idea se deshizo rápido y se ha confirmado la práctica según la cual un candidato que pierde en el Congreso la segunda votación, pierde la condición de candidato.

Lo curioso de todo esto es que esta interpretación ha sido admitida válidamente en Andalucía con ocasión de la investidura de Susana Díaz en 2015.

Repasemos la normativa fundamental de la investidura en Andalucía y en España.

Artículo 118.3 del Estatuto de Autonomía para Andalucía:

El candidato presentará su programa al Parlamento. Para ser elegido, el candidato deberá, en primera votación, obtener mayoría absoluta. De no obtenerla, se procederá a una nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviera mayoría simple en la segunda o sucesivas votaciones.

Caso de no conseguirse dicha mayoría, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista anteriormente. Si, transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, el Parlamento quedará automáticamente disuelto y el Presidente de la Junta en funciones convocará nuevas elecciones.

Artículo 99 de la Constitución Española:

3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.

5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

Aunque el tenor literal de ambas normas, la Constitución y el Estatuto Andaluz, es diferente la regulación es idéntica. El artículo 118.3 EAA permitió a la entonces candidata Susana Díaz someterse hasta en cuatro ocasiones a diferentes votaciones para conseguir la investidura, obteniéndola en la cuarta. Y parece que esto ha inaugurado una práctica autonómica. A nivel nacional la práctica en la XI y XII Legislaturas es la contraria: entendiendo decaída la candidatura en caso de no obtener la mayoría requerida en cada una de las dos votaciones previstas.

En todo caso he de señalar, sin perjuicio de opinión mejor fundada, que la interpretación que se está haciendo de estos preceptos a nivel nacional me parece más cerca de la norma que la que se tomó en el Parlamento de Andalucía en 2015.

Interés de España y sacrificio compartido

Lo que más ha escamado de la investidura fallida de Rajoy era el hecho de que se utilizasen argumentos como “sentido de Estado”, “responsabilidad”, “patriotismo” o “el bien de los españoles” que solamente exigían sacrificios, inmensos, de los socialistas y no de los que deberían haber dinamizado el proceso, los populares.

Mariano Rajoy y el Partido Popular no han cedido nada. El acuerdo con Ciudadanos les ha otorgado el programa que no tenían en muchísimas materias y en los aspectos donde tenían algo concreto, no se han retirado un milímetro. Con 137 diputados querían ser investidos y gobernar como si hubieran obtenido la mayoría absoluta.

Si investir un Presidente y evitar unas terceras elecciones son un imperativo, el partido con más votos debe asumir sacrificios antes de pedírselos a los demás partidos, porque de lo contrario podremos pensar con sólidas razones que su pretensión es únicamente táctica.

Alfonso Guerra solamente admitía la abstención del PSOE si se daba la de Ciudadanos y la de Podemos, es decir, nadie saca beneficio ni es perjudicado por la decisión. Esta opción no desechada automáticamente porque todo esto no ha ido del interés de los españoles ni de la necesidad de tener gobierno, sino de la vida política de Mariano Rajoy.

Referencia, influencia y manipulación

El fracaso de Mariano Rajoy a la hora de conseguir la investidura como Presidente del Gobierno sepulta la relación que ha habido entre socialistas y el diario madrileño El País desde hace cuarenta años.

El País ha sido una referencia dentro de la Socialdemocracia española porque daba palabra a los enfoques de esa tendencia y lo hacía de una forma rigurosa y con un periodismo de gran calidad. El País era el centro de la información en España y, hasta cierto punto, su función referencial trascendía los límites de la Socialdemocracia.

El País fue perdiendo poco a poco la calidad y despidiendo a los redactores más experimentados y perdiendo calidad. Mientras se abría a numerosos fracasos en su posicionamiento en Internet. Las deudas del Grupo Prisa comienza a condicionar las decisiones empresariales dentro de ese medio y otros del mismo Grupo.

A lo largo de casi cuatro décadas El País ha ejercido mucha influencia dentro del PSOE. Podía hacer a alguien conocido y facilitarle el camino o poner muchas dificultades a determinadas posturas. La relación entre el PSOE y El País se ha retroalimentado.

Quizá sea por el peso tremendo de las deudas de su grupo empresarial lo que explique la deriva de apoyo al PP y despilfarro de su influencia sobre el entorno del PSOE que ha desplegado estas últimas semanas. El fracaso de Rajoy evidencia que El País no influye nada dentro del PSOE y ha dañado su imagen dentro de su “target” clásico.

Decir que Sánchez no ha hecho buen uso de los diputados que le dieron los electores manifiesta o bien mala fe, o bien un desconocimiento absoluto de los votantes y militante socialistas que, en las Elecciones más duras para este partido, se han mantenido fieles.

Solamente desde el PP se piensa, o quizá se pensaba, que El País influye en el PSOE.