Gentuza

Aunque ahora parezca mentira las víctimas del terrorismo fueron culpadas de los atentados que sufrían con expresiones tales como “anda que irse de guardia civil al País Vasco”, “¿Cómo lleva a su hijo en el coche?” o “Si no se hubiera presentado para concejal no le habrían metido un tiro”.

Los culpables eran los guardias civiles, los padres que llevaban a sus hijos al colegio o los que se presentaban a las elecciones, mientras que los asesinos no eran más que sombras que castigaban las infracciones. Hubo un día que se dijo que uno puede ser guardia civil y ejercer en el País Vasco y que ello no justificaba su asesinato, que puedes llevar a tu hijo al colegio sin que por eso tu hijo tenga que estar en peligro y que presentarse a las elecciones no legitima un tiro en la nuca.

La culpabilización de la víctima es la salida fácil, porque en estos terrenos las víctimas son los débiles. Todavía nos sentimos culpables cuando nos roban porque algo habremos hecho mal. Y aún hay que decir que las mujeres maltratadas no son culpables, sino que lo son los maltratadores. Culpar al débil es una forma de no interferir en el poder del fuerte.

En el reciente escándalo de abusos sexuales en el colegio de los Hermanos Maristas de Sants (Barcelona) un grupo de cien personas formaron una cadena humana rodeando el centro escolar en apoyo a la institución.

Se me antoja una cantidad ridícula teniendo en cuenta la cantidad de familias y ex alumnos que el colegio tendrá. Es lógico pensar que después de cinco casos por parte de diferentes personas, tenidos en cuenta a lo largo de los años, la institución debiera pensarse algunas cosas y los participantes en la cadena deberían haber tenido una actitudalgo más reflexiva.

Una de los encadenados dijo lo siguiente:

“Benítez era buen profesor, nos duele lo que ha pasado porque el escándalo no es propio de Benítez, además nuestros hijos, que aseguran que nunca vieron nada extraño, son ingenieros mientras que los que le están denunciando no son nadie”

En primer lugar no son encontramos ante un caso donde haya dudas. El tal Benítez ha confesado. Entonces algunos, por motivos inconfesables, atacan a las víctimas llamándolas “fracasados” frente a sus hijos que “son ingenieros”. en definitiva, las víctimas se merecieron lo que el tal Benítez les hizo y como eran o iban a ser fracasados no hay que castigar al culpable. Hubiera sido interesante que al hijo ingeniero de este encadenado le hubiera sucedido lo mismo.

Hay personas que a ciertas instituciones le justifican todo y lo hacen atacando a las víctimas, a los más débiles. Son gentuza los que esto hacen.

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