Investidura 2016 (XVIII) No podemos seguir así

“No podemos seguir así” es una de las frases que más se están repitiendo estos días desde determinado sector de la prensa para acelerar el calendario de negociaciones con vistas a llegar a una investidura exitosa. Quieren acortar todos los plazos, para hacer más difícil cualquier negociación, con vistas a propiciar una nueva convocatoria electoral que entienden que beneficiaría al Partido Popular en detrimento de Ciudadanos.

Lo mejor para contextualizar la actual espera es mirar atrás y contabilizar los días transcurridos entre el día de las Elecciones y la publicación del nombramiento en el BOE, que marca el inicio de la Presidencia.

TiempoEnFunciones
Mariano Rajoy ha sido el Presidente que ha tardado menos tiempo entre la jornada electoral y el juramento de su cargo: treinta días. Recuerdo que se dieron cierto prisa, y eso que tenían mayoría absoluta, porque querían tener resuelta la investidura y el nombramiento de los ministros antes de las fiestas navideñas.

Los dos periodos mayores entre los comicios y la publicación del nombramiento del Presidente se dieron en los dos mandatos de José María Aznar. Tardó sesenta y tres días en verse en el BOE en la primera ocasión y eso que las negociaciones no fueron nada del otro mundo; pero lo sorprendente fueron los cuarenta y seis días que mediaron entre su primer y segundo mandato cuando ni había cambiado de signo político en el Gobierno y además habían conseguido mayoría absoluta en las Cortes.

Podemos decir que lo “normal” va de los treinta y dos y a los treinta y cinco días. En 1989 González tardó algo más debido a los recursos planteados en algunas circunscripciones y que llevaron hasta a la repetición de las elecciones en Melilla; hubo dieciocho escaños pendientes de asignar cuando se votó la investidura.

Hoy, 31 de enero, han transcurrido cuarenta y dos días desde el 20-D. La gran marca de Aznar aún está a cierta distancia. ¿Se superará?

¿Puede el Papa quebrantar una norma litúrgica?

Comencemos con una distinción: hay normas litúrgicas que reflejan el depositum fidei y otras que no. La cuestión que nos planteamos es si el Papa Francisco al realizar el lavatorio de pies a personas que no estaban entre las previstas por las rúbricas, quebrantó el precepto.

Esta norma no forma parte del depositum fidei y por tanto es disponible. El Papa no está sujeto a ningún prelación normativa ni procedimiento para cambiar una norma, de modo que el Papa como máximo legislador de la Iglesia Católica, y más aún en el rito latino, no puede caer en contradicción con la norma porque un acto en contra es en ñí mismo una modificación.

Es por ello por lo que se reforma la norma, no porque el Papa la haya quebrantado, sino para que el resto de los sacerdotes y obispos puedan ampliar las personas consideradas idóneas.

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Sobre la historia de esta ceremonia es interesante consultar el comentario que acompaña al decreto

¿Cómo sería el Congreso si solamente se votase en los municipios con menos de 20000 habitantes?

Hemos hecho una pequeña simulación para averiguar cómo hubiera sido el Congreso de los diputados si en cada provincia se hubiera votado en su totalidad como lo han hecho los votantes de las localidades con menos de 20.000 habitantes (en todas las circunscripciones menos Ceuta y Melilla).

Los resultados serían los siguientes:

ResultadosMenos20000
Confirmamos la idea o prejuicio de que los partidos emergentes tienen un mayor apoyo en las localidades con más población, lo cual no es ni malo ni bueno, sino un hecho como cualquier otro. Los otros beneficiados serían en términos generales los partidos nacionalistas e IU recuperaría el escaño de Málaga que obtuvo Garzón en 2011.

Investidura 2016 (XVII): la neo-estructura plebiscitaria del PSOE

Pedro Sánchez ha anunciado que serán los militantes quienes decidas el pacto al que llegue el PSOE con otras fuerzas políticas (C’s y/o Ciudadanos). De esta forma el Secretario General de los socialistas apela a quienes le eligieron para el cargo para refrendar el acuerdo al que llegue, de modo que así consigue remover el escollo que podría ser el Comité Federal.

El Federalismo interno del PSOE es “sui generis”, pero queda algún vestigio de lo federal como el famoso Comité. Si ahora estas decisiones pasan directamente a la militancia, como hacen en todos los niveles los socialdemócratas alemanes, desaparecerá lo federal del PSOE para quedar como un mero adjetivo.

Desde la creación de la plataformas de apoyo a las diversas candidaturas en el seno de las agrupaciones socialistas cuando se eligió a Pedro Sánchez, permanece una estructura electoral que el Secretario General puede resucitar si los dirigentes regionales, provinciales, comarcales y locales no colaboran.

Pero no es solamente la consulta para ratificar el pacto de Investidura y/o gobierno. También es la reelección de Pedro Sánchez lo que está en juego que tiene que realizarse frente a dirigentes regionales fuertes. Si fueran los delegados quienes tuvieran que elegir al Secretario General, como antes, Pedro Sánchez estaría buscando un despacho de diputado raso en el Congreso, pero con la llamada a las urnas es él quien está en mejor posición porque, a través de la televisión, tiene acceso a muchos más y más tiempo.

La estrategia de oponer un candidato está llamada al fracaso porque será el candidato de los barones, el candidato de los territorios frente al candidato de los militantes y ese candidato habrá perdido antes que él mismo piense en presentarse.

Todos los problemas de Pedro Sánchez dentro del partido terminarán el día de su investidura como Presidente del Gobierno, si es que lo logra. Todos cerrarán filas detrás de él y el que se mueva no saldrá en la foto.

Investidura 2016 (XVI): 196.c LOREG

Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado Alcalde el Concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente municipio. En caso de empate se resolverá por sorteo (artículo 196.c LOREG)

Ésta es la cláusula que permite que no haya repetición de Elecciones para la formación de ayuntamientos por imposibilidad de elegir al alcalde o alcaldesa de un municipio.

Gracias a este preceptos numerosos alcaldes lo son sin necesidad de acordar nada, en la tranquilidad de que el acuerdo entre los otros grupos municipales es prácticamente imposible. De los últimos casos, en municipios grandes, el más destacado fue el acceso a la alcaldía de Ada Colau, que habiendo sido la suya la candidatura con más votos (25,21%) y concejales (11 de 41) en el Ayuntamiento de Barcelona, estaba muy lejos de nada parecido a la mayoría absoluta. Sin necesidad de tener mayoría simple, sino solamente esperando que nadie consiguiese mayoría absoluta, Colau sería alcaldesa de Barcelona, como así resultó ser.

Este precepto solamente tiene reflejo a nivel autonómico en la Castilla-La Mancha que permite la investidura del candidato del grupo con más escaños si en dos meses no se alcanza la investidura. Los reglamentos parlamentarios de Euskadi y Asturias tienen un sistema de investidura con múltiples candidatos, resultando elegido el que más votos tiene, que facilita la elección aunque no pudo evitar la repetición de las elecciones asturianas de 2011.

Una cláusula para la Presidencia del Gobierno, como la vigente para los Ayuntamientos, hubiera permitido a Mariano Rajoy moverse aún menos que en estos días y esperar a que nadie pudiera reunir los 176 votos necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Un equivalente nacional como el 196.d LOREG daría el gobierno casi automáticamente al partido con más escaños. Es una opción, pero también tiene sus riesgos.

El Senado en contra

Antes del nacimiento de la “regeneración democrática”, en Geografía Subjetiva habíamos pedido insistentemente la eliminación del Senado. Los motivos que entonces fundaban la petición, hoy se mantienen inalterables.

Es cierto que España está lejos de un bicameralismo perfecto como el que Italia trata de abandonar, de modo que la importancia de la Cámara Alta y su influencia en la política permite que estemos cerca del bicameralismo simbólico.

La cuestión que nos planteamos en un detalle mayor es si el Senado, con mayoría absoluta del PP, puede cobrar una mayor relevancia en el caso de que haya un gobierno de otro signo que no tenga garantizada la mayoría absoluta en el Congreso. Hagamos un repaso general, sin pretensiones de exhaustividad.

De entrada, el gobierno que sea debe olvidarse de plantear reformas constitucionales sin el acuerdo del Partido Popular, porque al control del Senado se añade que tiene una minoría de bloqueo en el Congreso (su grupo tiene más de un tercio de diputados del total, aunque no suma una cifra superior a dos quintos).

En los referente a los proyectos de Ley, si el Senado decide interponer el veto, que puede suceder en cada procedimiento legislativo, el Congreso necesitará de mayoría absoluta para levantar el veto o esperarse dos meses y levantarlo con una mayoría simple. Se adoptará el texto que el Congreso remitió al Senado.

En el caso de los proyectos de Ley Orgánica, se requerirá la mayoría absoluta tanto para incorporar las enmiendas del Senado como para levantar el veto y volver al texto aprobado por el Congreso. La misma mayoría en el caso de los tratados que no requieren una ley orgánica para autorizar el perfeccionamiento del consentimiento (ratificación). Se adoptará el texto que el Congreso remitió al Senado.

Para los tratados internacionales cuya autorización para prestar consentimiento requiera Ley Orgánica, la situación es la misma que en la descrita para estas normas, mientras que los que no lo requieran puede romper el Congreso el desacuerdo con el Senado por medio de mayoría absoluta.

La conclusión es que si el Senado comienza a tomar decisiones para intentar paralizar la agenda legislativa de un gobierno de signo contrario al PP y que se encuentre en minoría, el margen de maniobra es escaso, porque la misma mayoría, relativa o absoluta, que remitió la ley o la ley orgánica puede levantar el veto.

Los tratados internacionales se complican si el PP se dedica a obstacular también este vía normativa, ya que la rafiticación de los tratados que no requieren mayoría absoluta puede ser concedida por mayoría simple, pero la resolución de desacuerdo con el Senado requiere mayoría absoluta. Eso sí, las reformas constitucionales son imposibles sin el Senado.

Rajoy prometió que el Senado pararía a un gobierno adversario. Puede ralentizarlo y más si se conforma a operar dentro del ordenamiento constituido, pero el Senado sigue careciendo de última palabra en los restantes aspectos legislativos.

Investidura 2016 (XV): Borgen y los pactos

Una de las series que más fuerte están dando dentro del mundillo de los aficionados a la Política es Borgen, una producción danesa que tiene como protagonista a Birgitte Nyborg Christensen. Muchos espectadores la han mitificado, como antes se hizo con el Presidente Bartlett.

No sé qué periódico publicaba estos días que en Dinamarca (nuevo megamodelo) los votantes quieren saber cuáles son las opciones de pacto de los partidos y, aunque concurran de forma separada, hay coaliciones de gobierno preparadas.

Pues bien, en esa serie de presentan esos pactos electorales como imposiciones de los grandes a los pequeños, que se ven metidos en un bloque más por necesidad que por convicción. De hecho se reclama el derecho de los partidos a decidir sus acuerdos una vez que los electores hayan decidido la representación de cada uno, negociando un programa a partir de apoyo electoral cierto.