La causa del fin de UPyD

Muchos análisis sobre el final de UPyD como partido político con representación parlamentaria y un mínimo peso dentro de la política española se han centrado en cómo el partido se ha gestionado, en la forma de ejercer el liderazgo de Rosa Díez, en los puntos programáticos y en la forma de llevar sus elecciones primarias.

El problema que tienen esos análisis es que achacan el final de UPyD a factores que estaban presentes ya en su nacimiento, porque el ordeno y mando de Díez, personajes como Gorriarán o problemas en todos los procesos internos planteados se han estado dando desde sus inicios, cuando parecían la estrella ascendente de la política española y aspiraban, como otros antes y otros después, a dar el “sorpasso” al PSOE. Sus representantes en parlamentos y corporaciones locales han hecho generalmente un papel digno y a veces bueno.

UPyD pertenece a un tipo de partidos que ahora denominamos como “partidos emergentes”. Cuando apareció UPyD no teníamos aún esa etiqueta. Todo lo nuevo requiere un fase de ascenso sin parones y sin esperas, porque quien deja lo clásico para apoyar a lo emergente no lo hace para ser una minoría más, sino para optar al gobierno, cosa muy difícil en nuestro sistema político.

UPyD se quedó estancado. Su ascenso no era el esperado. En las Europeas, pese a subir en escaños, quedaron muy por detrás. Apareció una alternativa colocada en el mismo espectro político y en ascenso, de modo que esos votantes revolucionarios por la regeneración española se fuera con el partido de Rivera dejando solo al de Díez.

Rivera se ha encontrado un panorama mucho más abierto donde su partido ha podido ser decisivo a la hora de formar gobierno regionales y municipales. Cuando UPyD emergió todo estaba absolutamente cerrado y sus votos no servían para nada.

UPyD va a desaparecer porque sus votantes quieren que su voto sea útil, sirve para gobernar, determinar políticas y llevar a la práctica su regeneración de España aunque no sepan muy bien qué quieren realmente. El estancamiento de UPyD hizo saltar a estos a Ciudadanos, porque además de regeneradores, los antiguos votantes magentas son  algo noveleros y les gusta estar con el que gana (aunque sea relativamente).

Un comentario en “La causa del fin de UPyD

  1. Efectivamente, más que por los errores de Rosa Díez el fallo ha sido por la mala suerte de nacer en un momento en el que el bipartidismo no solo no estaba en crisis sino que se fortalecía, por la polarización Aznar/Rajoy – Zapatero. Y al ver que su voto era siempre testimonial y nunca decisivo, la adhesión de los votantes es frágil.

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