La gran medida del Papa Francisco

Las webs y blogs tradicionalistas católicos (duros de verdad y no esos blandengues del Opus) están preocupados desde hace años con el Sínodo de Obispos y más concretamente con que el Sínodo apruebe un documento y el Papa lo ratifique, que es condición necesaria para su validez, en el que se establezca un procedimiento regular de acceso de los divorciados vueltos a casar a los sacramentos, especial a la Eucaristía. Hay hasta un libro escrito por varios cardenales posicionándose abiertamente en contra de la “positio” del Cardenal Kaspers que fue respaldada por el Papa públicamente.

Este tema es importante y no lo es. Lo es porque muchos consideran que afectaría a la indisolubilidad del matrimonio, piedra angular de la fe al parecer, de modo que Cristo fue crucificado solamente para afirmar la indisolubilidad del matrimonio. La “familiaritis” del pontificado de Juan Pablo II en un momento crítico.

Y no es importante porque, como legitimó con sus palabras Benedicto XVI, en muchos sitios se han buscado soluciones personales, “ad hoc” y en el fondo porque a los únicos fieles que les preocupa este tema es a los muy convencidos y por tanto merecedores de una solución personal. A la mayoría, salvo a los alemanes, les da igual.

Es una batalla anticipada a la realmente importante. Cuando comenzó el pontificado del Papa Francisco afirmamos que la única medida realmente revolucionaria (además de limpiar las cuentas vaticanas) que el nuevo Papa podía realizar era la de ordenar como presbíteros a hombres casados.

La concepción transmitida de que el Papa es todopoderoso hace pensar a muchos que realmente es así. Y el Papa como cualquier dirigente debe ver qué puede hacer, con qué fuerzas y apoyos cuenta y encontrar el modo de realizarlo. El Papa Francisco está utilizando la cuestión de los divorciados vueltos a casar como campo de pruebas para definir una estrategia el día que intente que un Sínodo apruebe la ordenación como presbíteros de hombres casados. No hay que olvidar que normalmente el reglamento sinodal pide dos tercios de votos a favor para incluir algo en la “relatio” definitiva.

En el proceso actual se está comprobando quiénes y cómo se opondrían, los medios que utilizarían y su verdadera capacidad opositora. También se ha comprobado la forma en la que se eligen verdaderamente los padres sinodales y su forma de comportarse una vez en el aula.

Si durante el Papado de Francisco vemos la aprobación de la ordenación como presbíteros de hombres casados, será consecuencia de un trabajo realizado con esa “finezza” que solamente se da en el Vaticano. Todo ello hay que unirlo a una serie de cuestiones prácticas insoslayables a las que nos referimos en otra ocasión.

——

Observación: en todo momento nos hemos referido a la ordenación presbiteral de hombres casados y no al matrimonio de hombres ordenados, que no está sobre la mesa. Actualmente es posible la ordenación diaconal de hombres casados y la ordenación episcopal prefieren no mencionarla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s