Pueblo, ayuntamiento y parroquia

Inmatriculaciones

En hoja parroquial, versión digital, de la diócesis de Segovia encontramos ya en el año 2012 el texto anteriormente, utilizando el argumento construido por la Conferencia Episcopal y sus asesores de comunicación contra las peticiones para eliminar el privilegio de inmatriculación en la Ley Hipotecaria y revisar las ya realizadas.

El argumento es hábil. Parte de la diferenciación entre “pueblo” entendido como la totalidad de los habitantes de un municipio, cuya forma política sería el Ayuntamiento y el “pueblo” entendido comunidad religiosa concreta, en este caso la católico-romana.

Es una pena que esta diferenciación no la hagan más a menudo, especialmente cuando intentan en convertir en ley obligatoria para todos sus creencias morales de índole religiosa, así como imponer sus símbolos a todos, creyentes de su confesión, de otra o no creyentes.

El Ayuntamiento es regido por los representantes elegidos por los ciudadanos. La comunidad de creyentes es regida por un sacerdote nombrado por el obispo como párroco sin que los miembros de esas comunidad parroquial tenga la mínima intervención antes, durante o después de la elección y mucho menos en relación con cualquier decisión, de la más nimia a la más importante.

Son mudos y la Iglesia Católica, al menos en la mayor parte de España y la inmensa mayoría de sus parroquias no proporciona a sus fieles ninguna forma de expresión. Luego el “pueblo” entendido como comunidad cristiana no tiene presencia, no existe, porque todo es dirigido por los funcionarios. En este argumento se usurpa el término “pueblo” para que los funcionarios eclesiásticos puedan esconderse detrás de él y así realizar sus operaciones inmobiliarias.

Un argumento aparentemente impoluto, diferenciación entre la comunidad civil y la comunidad religiosa, es utilizado únicamente para decir que como el “pueblo” entendido como comunidad religiosa está representado por personas impuestas, las decisiones de estos han de ser tenidas como decisiones del “pueblo” entendido como comunidad religiosa.

El caso de la Catedral-Mezquita de Córdoba es célebre pero creo que oscurece la problemática. Hay casos como la cesión sin más papeles de terrenos por parte de propietarios de tierras para hacer un cementerio y esos terrenos, no todos convertidos en cementerio, están ahora inmatriculados y pueden ser dispuestos para cualquier fin. Las casas de los curas que inmemorialmente los pueblos han tenido para los sacerdotes muestran otro caso. Se habla de inmuebles del “pueblo” y no del cura y del obispo.

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