Los que solamente saben gobernar con poderes absolutos

Perdí hace mucho la cuenta de que el PP hizo a finales de los ochenta una estrategia muy ambiciosa (unificar todo el espectro desde el centro-derecha a la derecha-derecha dentro su siglas) y esa estrategia ha sido muy exitosa hasta el momento presente.

Una de las consecuencias del éxito de su estrategia ha sido la maximalización de los votos a la hora de convertirlos en concejales, diputados autonómicos, diputados al Congreso o eurodiputados. Por el contrario con una izquierda fragmentada, en el mejor de los casos, en dos candidaturas, los votos que no se transformaban en representantes eran muchos más.

A la grave bajada de voto de los populares en las últimas elecciones, se le une el hecho de que ha emergido una fuerza de centro-derecha con buenas opciones electorales, de modo que su electorado se ha fragmentado y que, además, parece que no quieren ser comparsas de los populares. Ahora los populares, quitando Ceuta y por la mínima, han perdido todas sus mayorías absolutas y han tenido que comenzar a aprender la cultura y los usos del pacto.

La estructura del Partido Popular, la política y no la estatutaria, consiste en una camarilla sumamente reducida alrededor del Presidente del partido que tiene poderes absolutos sobre todo lo que tenga un cierta entidad: organizaciones regionales del partido, comunidades autónomas y ayuntamiento de peso gobernados por los populares. Luego este sistema se replica descendentemente.

Alguien que ha llegado a la cúspide del PP en una región y además es presidente autonómico con mayoría absoluta tiene un poder mucho margen que cualquier oponente político en las mismas circunstancias. No tiene que dar cuenta a nadie por ninguna actuación y, eso sí, tienen que conservar la mayoría absoluta con todos los medios a su alcance (el principal es el control mediático y el culto al líder).

Estas circunstancias ayudan a una acción política personalista y revestida de cierto autoritarismo. Los dirigentes que se han criado y desarrollado en esta salsa solamente pueden gobernar en ella, porque entienden la política como una orden y las corporaciones representativas solamente las ven como un retraso temporal impuesto por algunas leyes.

Un caso paradigmático lo hemos tenido en La Rioja, donde el tradicional presidente regional ya anunció que si no había estabilidad (mayoría absoluta) no continuaría. La investidura y el desarrollo del gobierno riojano iba a depender de pactos con Ciudadanos. Sanz prefirió marcharse (a ser senador) a tener que tratar con otros políticos riojanos de tú a tú, y no como un padre que tiene que soportar las quejas de sus hijos para luego decidir él.

Si se consolida un sistema tetrapartidista, en los casos más simples, los populares tendrán que acostumbrarse a tratar como personas no sólo a los políticos de otras formaciones, sino también a sus votantes. No solamente tienen los populares que cambiar caras, poner presuntos jóvenes aseados, sino comenzar a hacer política sin destrucción del adversario porque éste puede ser el apoyo necesario en el futuro.

La verdad es que personajes como Sanz y otros muchos han tenido siempre el viento en popa y la política que hayan podido hacer ha sido de la modalidad sencilla/fácil. Cuando se complica un poco la situación, huyen para que no se perciba su incapacidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s