El agotamiento de UPyD

RD
Los seguidores de Rosa Díez celebraban, con más entusiasmo que victorias, los resultados de la formación magenta en las Elecciones Generales 2011. Habían pasado de una diputada a cinco actas en el Congreso y habían roto, aunque por la mínima la tendencia regionalista madrileña al haber conseguido un escaño fuera de la Comunidad de Madrid.

A pesar de que había dicho que despreciaban las componendas entre partidos para formar grupo parlamentario cuando no se tenía el número suficiente de diputados, se unieron al diputado nacional de FAC para conseguir el reconocimiento como grupo parlamentario y la financiación y equipamiento que conlleva.

Rosa Díez seguía con Vargas Llosa hablando de los políticos y de que viven de espalda a la ciudadanía, pero es un discurso que impacta poco porque la ciudadanía sabe que Rosa Díez pertenece a esa clase que dice criticar y que Vargas Llosa a otra clase, más bien una superclase internacional.

Esto no quiere decir que no haya habido puntos en su discurso que calaran entre los votantes y en la opinión pública en general. Rosa Díez consiguió hacerse un hueco con dos discursos: el final de ETA y el papel de las Comunidades Autónomas.

La política del Presidente Rodríguez Zapatero respecto de ETA resultó ser un éxito y al presente hay que remitirse. No fue así al principio y hubo muchas contestaciones, numerosas tragedias anticipadas y todas las piedras puestas en el camino.

Rosa Díez comenzó a romper con el PSOE cuando ella no fue elegida secretaria general en el 35 Congreso del PSOE pero necesitaba algo más presentable que una cuestión personal para poder mantenerse en política. Eligió, porque como vasca le cogía cerca, la cuestión terrorista en abierta oposición a la línea de su partido. Ella consiguió un escaño por Madrid, gracias al apoyo mediático de Pedro J. Ramírez y Jiménez Losantos.

Rodríguez Zapatero obtuvo su segunda investidura como Presidente. ETA abandonó las armas, sin contrapartidas penales, y las posiciones de la extrema izquierda independentista vasca comenzaron a ser defendidas únicamente por medios políticos.

La mayor parte de la ciudadanía, al principio lógicamente escéptica, considera que la actual situación es incomparablemente mejor que la anterior. Solamente rechazan la actual situación los que sacaban réditos de la persistencia del terrorismo.

El segundo hilo discursivo era la crítica al Estado de las Autonomías. Partiendo de la idea de que el independentismo existe porque hay autonomía política, Rosa Díez y sus seguidores comenzaron a criticar el sistema autonómico tanto en su razón de ser como en su forma de actuar.

Tuvieron el acierto de fijarse en las llamadas “duplicidades” entre el Estados y las Comunidades y apostaron por la simplificación que, en el mensaje que transmitía implicaba un refortalecimiento de la administración central. Sé que en su propuesta política llegan hasta a hablar de un Estado federal, pero su narrativa es otra.

Al comienzo de la crisis la desesperada búsqueda de culpables abonó el terreno para que la inculpación de las autonomías tuviera éxito. Los deméritos y decisiones absurdas, en lo funcional y en lo orgánico, dieron las pruebas suficientes que se necesitaban.

La crisis se fue alargando y llegó la quiebra de las cajas de ahorro y su rescate y, de repente, ante tal orgía de dinero todo dejaron de condenar a las Comunidades Autónomas para pedir que fueran financiadas adecuadamente para mantener niveles decentes en Sanidad y Educación.

Estas dos líneas le han posibilitado a Rosa Díez y a su plataforma, UPyD, un nicho electoral sensible a sus propuestas, especialmente en la Comunidad de Madrid, donde el centralismo es su regionalismo.

Apostó por presentarse a las elecciones autonómicas y a las municipales. En estas últimas elecciones, muy peligrosas para un partido en alza, se quedaron muy lejos de sus expectativas: en primer lugar porque su mensaje sobre el terrorismo y contra las autonomías no tiene nada que ver con la política local ni proponían un modelo de pueblo o ciudad diferente y porque acabó en sus filas buena parte de los eternos candidatos en busca de partido con posibilidades para volver a la corporación local.

Solamente han conseguido resultados interesante en Madrid pues sus entradas en otras autonomías y municipios han sido escasas y testimoniales la mayor parte de las veces.

La crisis se está haciendo permanente. Habrá niños que lleguen a la adolescencia y solamente habrán oído hablar de crisis. La búsqueda desesperada de culpables se hace patológica y alguien consigue señalarlos con precisión: los culpables son la casta. Y eso hay que decirlo desde fuera del sistema, aunque desde sus televisiones, y alguien que lleva toda la vida subida al coche oficial como Rosa Díez no puede hacerlo.

El discurso se deshace y la fachada institucional de Rosa Díez, UPyD, no cumple con sus expectativas en las Elecciones Europeas. Es cierto que sube en escaños, pero no tanto como esperaban y un electorado naciente para el que las Europeas con su circunscripción única es una gran oportunidad de maximizar votos e intenciones ve como sacan menos sufragios que en las Generales (eso sí, con mucha menos participación que en 2011).

Paralelamente asisten a la entrada de Ciudadanos en la escena nacional dejando de ser un partido de ámbito catalán para conseguir dos tercios de sus votos fuera de Catalunya y obtener, además, la mitad de los apoyos que Rosa Díez. Ciudadanos le comen terreno a Rosa en sus reales mientras que ella fracasa una y otra vez en su entrada en Catalunya (solamente el 3% de los votos magentas en las Europeas son catalanes) y quedando incluso por detrás de Carmen de Mairena (en las últimas autonómicas).

Sosa Wagner, dos veces cabeza de lista de UPyD en las Elecciones Europeas pide tras las Europeas reconsiderar las relaciones con Ciudadanos. Sosa Wagner ha presentado su dimisión harto de Díez y de sus mamporreros, después que por primera vez Rosa Díez perdiera una votación interna.

Demasiado disenso para Díez y demasiada ceguera de Sosa Wagner que se ha creído que el partido era algo más que un instrumento para Rosa. Como Díez siempre cree en la democracia interna y todo se resuelve democráticamente, la situación ha terminado como suele finalizar toda crisis en UPyD: expulsando a los que no han votado correctamente y consiguiendo que la nueva mayoría apruebe democráticamente lo que antes no se aprobó por equivocación.

Rosa Díez ha puesto a Mayte Pagazaurtundúa como portavoz en el Parlamento Europeo. Sigue Díez pensando que no nos hemos movido del periodo 2004-2008, en el que fue lanzada como desgaste del PSOE, y que el tema terrorismo-víctimas-agravios sigue importante a un grupo tan relevante como en esa época.

De camino Díez nos ha dado una nueva lección de lo que es la regeneración democrática al inutilizar las primarias de la candidatura europea porque ahora lidera a los suyos alguien que fue colocada a dedo en la lista y no quien ganó la elección interna.

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