Coronel – Jefe de Servicio

Uno de los vicios seculares de nuestras Fuerzas Armadas es su gran número de mandos. Casi todo el que sale como alférez de una academia militar termina siendo teniente coronel o coronel, el rango inmediatamente inferior a general. Hay tenientes coroneles y coroneles para completar siete ejércitos más, con escasa, nula o ridícula ocupación pero con remuneraciones crecientes y algunos con serias opciones a ascensos.

Esto ha provocado tradicionalmente varios efectos negativos sobre las Fuerzas Armadas y el Estado en su conjunto. Hay un coste creciente para un personal realmente muy superior en número al realmente necesario ya que normalmente únicamente se exige para ascender no ser torpe, no portarse mal y esperar pacientemente el transcurrir de los años. El coste de este personal, del mejor remunerado por su rango, es tremendo.

La reforma de las Fuerzas Armadas es una de esas reformas aplazadas y sustituidas por pequeños intentos, chapuzas o remiendos. Siguen sobrando tenientes coroneles y coroneles sin ninguna opción del alcanzar el Generalato y también sobran generales pero ése es otro debate.

La Ley 15/2014 de de racionalización del Sector Público y otras medidas de reforma administrativa ha establecido la posibilidad de que los militares de carrera puedan tengan prevista una situación administrativa en el caso de que obtengan un puesto de trabajo en la Administración Civil sin necesidad de pasar a la reserva. Esto que parece lógico, no es inocuo, pues posibilita que estos excedentes de generales frustrados puedan pasar a la nómina de la Administración Civil, haciendo otra chapucera reforma militar.

El problema es que estos tenientes coroneles, coroneles y algún comandante no se van a conformar con un puesto del grupo C ó del grupo B, ni siquiera del grupo A2. Ellos querrán que sus galones sean reconocidos con un puesto molón del grupo A1, pero de los que tienen los mejores complementos.

¿Qué aportará un militar provisto de uno de estos puestos sin tener preparación alguna? Lealtad a quien le nombró. Los puestos del grupo A1, en las administraciones generales, suelen ser los responsables de los servicios, los que firman los informes comprometidos, los que marcan el terreno de la legalidad, de manera que es mejor tener a alguien leal y de orden que a un pelagatos que se ha hartado de estudiar Derecho Administrativo y que cualquier día acaba firmando un informe de los que no gustan.

Así podrían desaparecer las oposiciones libres para acceder a esos puestos, ya que con suma facilidad todos ellos podrían ser ocupados por comandantes, tenientes coroneles y coroneles en servicio en la Administración Civil a través de procedimientos de provisión de puestos de trabajo legalmente previstos para “racionalizar” el gasto del Ministerio de Defensa y llegar la Administración Civil de militares leales.

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