Promoción por imperativo legal

De la noticia sobre los resultados académicos del hijo de una hija del anterior Jefe del Estado, además del atentado contra la intimidad de un menor de edad, me nace la siguiente reflexión.

El chico parece que estaba repitiendo 2º de la ESO en un colegio de campanillas de la capital del Reino. Le había puesto en una clase para los alumnos con dificultades, lo cual puede leerse como bueno (tiene una serie de recursos singulares para que salga adelante) o como malo (han puesto a todos los “tontos” juntos).

El problema viene en lo siguiente. El artículo 28.6 de la Ley Orgánica de Educación, que todavía es de aplicación, establece que un alumno solamente podrá repetir una vez un curso, que forma que prohíbe la “tripitición” (en el mismo sentido el Decreto 23/2007 de la Comunidad de Madrid). Es lo que en el argot de la gestión educativa se llama “promoción por imperativo legal”.

En esa situación se encuentra el hijo de la hija del anterior Jefe del Estado. Según afirma elmundo.es en el colegio del chaval no está permitido promocionar por imperativo legal y sus padres tienen que cambiarlo de centro. ¿Por qué ese centro educativo no permite algo que una Ley sí permite? ¿Por qué se le consiente de ser como el medio internáutico informa? ¿Hay una recomendación informal de gran peso a pesar de que no haya una prohibición expresa? ¿Por qué unos centros pueden hacer lo que les dé auténticamente la gana?

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