Política 2.0 como realidad construida

Cada cual elige en Twitter, en Facebook y en cualquiera de las herramientas sociales de Internet las personas con las que nos relacionamos. A nadie escapa que esa relación se hace según las diversas afinidades que cada cual tiene y por tanto lo que aparezca en esas herramientas sociales es, en una alta probabilidad, fruto de la elección personal, aunque no sea del todo consciente.

El resultado es que, salvo que uno sea la encarnación 2.0 del español estadísticamente medio, su elección estará escorada a sus preferencias y si nos situamos en el mundillo de la Política 2.0, tendrás a mucho gente de tu cuerda aunque no piense exactamente como uno. En mi caso es una opción explícita.

Esto no es ni malo ni bueno: cada cual elige consciente o inconscientemente con quien se relaciona en el entorno 2.0. Lo que sí es un error es creer que mi Time Line se corresponde con la realidad del país y que los españoles o la ciudadanía hablan de los que se habla allí y tienen los mismos deseos y aspiraciones.

Si mi Time Line se correspondiera mínimamente con la sociedad, España sería una República, pero no una República parlamentaria como Alemania o Italia, sino asamblearia, participativa, igualitaria, con plebiscitos y referendos para casi todo y habríamos hechos una auditoría de deuda, habría dejado de pagar la que nos queríamos y, además y siempre según buena parte de mi TL, seguirían prestándonos dinero a bajo interés.

Un estúpido al que conocí y tuve que soportar muchos años, en plena época de las grandes y sucesivas victorias del PSOE de Felipe González, no se creía que efectivamente los socialistas ganaran como ganaban porque él no conocía a nadie que votase al PSOE de modo que, pensaba, todo era fruto de un magno fraude electoral.

Algo similar han podido pensar muchos de mis amigos 2.0 al salir a la calle y comprobar que la mayoría de los españoles no pensaban que la III República iba a llegar ya, que casi nadie consideraba imprescindible que le consulten sobre la volumetría de las construcción del distrito 4 y que solamente a unos cuantos frikis nos interese una mayor transparencia.

Pasear por la calle un día de gran agitación en la Política 2.0 es una gran dosis de verdad. Y digo verdad y no bondad ni bien, porque quizá la Política 2.0 sea una realidad construida y simulada, pero sí pretende una mejora que la simple realidad ni se plantea.

Cada cual elige lo que más le gusta pero si quiere realizar una acción política eficaz y que llegue a la ciudadanía más allá de las redes sociales, entonces hay que distinguir entre españoles y mis relaciones 2.0. ¿Una obviedad? Sí, pero que conviene recordar habitualmente.

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