Cuando paliar la pobreza no es una buena gestión

Las reacciones a la muerte de Hugo Chávez nos indican que ha desaparecido alguien que efectivamente ha marcado una nueva política en América Latina, después de que parecidas “recomendaciones” políticas y económicas a las que ahora nos aplican destrozaran lo poco que tenían muchos de esos países. Publicaban en Politikon una valoración del gobierno de Chávez que me gustaría comentar.

La entrada parte de la idea de que se puede comprar a millones de votantes: esta compra de votos recibe el nombre de populismo. La dificultad que tiene cualquier definición del populismo, que no sea la hipostasis de un hecho concreto, es poder diferenciar entre votos según las preferencias del votante y los incentivos y la llamada compra de votos. Como pista, solamente se habla de compra de votos cuando los votantes pertenecen a las clases más débiles de una sociedad y votan a favor no ya de intereses sino de necesidades.

La segunda idea sobre la que se desarrolla el argumento es que en los países con importantes ingresos provenientes del petróleo y otros recursos naturales ese pueblo susceptible de ser comprado valorará más los beneficios inmediatos que una buena gestión.

Los mismos datos que publican en su entrada evidencian la enorme cantidad de venezolanos que vivían en la pobreza y en la pobreza severa antes del gobierno de Chávez y en la inestimable ayuda que tuvo en el alza de los precios del petróleo en los mercados internacionales. Los datos, con una notable mejora, siguen siendo preocupantes.

La tercera tesis implícita de la entrada es que una buena gestión implicaba no atajar la pobreza y la pobreza severa a favor de unas medidas de fondos o estructurales. En definitiva, una buena gestión hubiera sido tomar decisiones que asumían que la mitad de la población de Venezuela siguiera en la pobreza aunque el precio del petróleo, de su petróleo, subiera por las nubes.

El problema es que esta tesis no es puramente ideal, sino que fue llevada a la práctica por gobiernos anteriores con un fracaso tan mayúsculo que facilitó el acceso de Chávez al poder y su permanencia refrendada en las urnas. Lula no siguió precisamente, como se afirma, una política social de carácter socialdemócrata o social-liberal sino con programas como el destinado a acabar con el hambre y a otorgar escrituras de propiedades a todos los que habían ocupado territorio de favelas marcó un distribución de la riqueza, y hasta la creó, nada más comenzar su mandato.

Es curioso que el populismo solamente parece darse y por tanto estudiarse en ciertos países, pero comportamientos muy similares (con el agravante de utilizar una masa de trabajadores cercana a servidumbre), pero ejercidos por los también petroleros gobiernos del Golfo merecen otro tipo de consideraciones.

PD: Hugo Chávez es un personaje difícil de desvelar y estoy de acuerdo con @kanciller en que una calificación de su política y de lo que llaman su ‘régimen’ presenta severas complicaciones. Es una figura que tiene tantas fisuras que, al menos para mí, resulta costosa resumir en unas líneas y más en el momento presente.

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