Aforamiento, inviolabilidad e inmunidad

Muchas veces se publica en los medios la existencia de una institución jurídica llamada ‘aforamiento’ que suele confundirse con otra que también afecta a algunos parlamentarios y es la ‘inmunidad parlamentaria’.

El aforamiento no es otra cosa que establecer que determinados procedimientos judiciales deben ser conocidos, cuando afecten a determinadas personas, por un órgano judicial diferente al habitual. El aforamiento de los parlamentarios en España restringe su enjuiciamiento al Tribunal Supremo en el casos de los diputados y senadores a Cortes y a los Tribunales Superiores de Justicia en el caso de los diputados autonómicos.

El aforamiento es, en principio, un privilegio en cuanto ofrece al acusado un juicio antes un tribunal colegiado (que ofrece mayores garantías) y un tribunal compuesto de magistrados mejor preparados y con más experiencia. En la actualidad esto queda desvirtuado en parte porque determinados delitos han de ser enjuiciados por un jurado, como fue el juicio a Camps.

El problema es que estos juicios son en única instancia, es decir, excluyen la posibilidad de apelar la sentencia. Las últimas reformas procesales tendieron a la generalización de la segunda instancia penal, pues curiosamente en España los delitos más graves no tenían derecho a la apelación mientras que los menos graves sí lo tenían. Desde dentro de España y desde instancias internacionales, principalmente tras varios dictámenes del Comité de Derechos Humanos de la ONU, se pidió que se estableciera esa segunda instancia que es lo común en nuestro entorno jurídico.

Esa extensión dejó fuera de la posibilidad de apelación penal a los juicios de aforados ante el TS o los TSJ. En el último caso únicamente cabe el recurso de casación, mucho más tasado que una apelación, y en el primero ni eso. El aforamiento es un dudoso privilegio. La intención del aforamiento no es otra que la de evitar que una asamblea legislativa puede ser puesta en jaque por cualquier juez.

El aforamiento es común a los parlamentarios autonómicos y a los nacionales, pero sólo estos últimos se les reconoce inmunidad parlamentaria. La inmunidad parlamentaria tiene dos vertientes: la prohibición de detención salvo en el caso de delito flagrante y la necesidad de autorización de la cámara a la que pertenezca el diputado o senador para ser encausado penalmente.

La primera vertiente es un modo de proteger la libertad de actuación de los parlamentarios y proviene de casos en los que los parlamentarios eran detenidos por el poder ejecutivo para conseguir, de este modo, cambiar la voluntad del legislativo o bien eran detenidos por el sentido de su voto.

La necesidad de autorización para ser encausado penalmente también pretende proteger a los parlamentarios de acusaciones que lo único que busquen sea truncar la voluntad de la cámara.

Es una inmunidad relativa puesto que puede ser levantada por medio de la concesión del ‘suplicatorio’. El Tribunal Constitucional en una jurisprudencia relativamente temprana estableció severos límites a la inmunidad relacionándola estrictamente con la función parlamentaria, con la inviolabilidad por opiniones y votos y procurando que la inmunidad no se convirtieran en impunidad al considerar que la denegación de un suplicatorio que no se basase en cuestiones relacionadas con la libertad necesaria para ejercer la actividad parlamentaria violaba otros derechos contenidos en la Constitución, especialmente el derecho a la tutela judicial efectiva.

Pese a que el aforamiento y en el caso de diputados y senadores tienen la configuración jurídica de privilegios no siempre tienen que tener un aspecto positivo. Como varios especialistas han indicado estas instituciones, en especial la inmunidad y la inviolabilidad, no protegen ahora tanto a los parlamentarios de las mayorías o de las grandes formaciones nacionales y regionales (con medios de sobra para litigar), sino a las pequeñas minorías y a los diputados y senadores de formaciones con escasa representación que normalmente adoptan un papel político más contundente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s