La Humanidad, un ministro aburrido y el peligro de extinción

Incluso desde antes del comienzo de la Transición política el puesto de ministro del Interior era el más desagradable del Gobierno. El terrorismo lo hacía una losa tremenda y bien cuidado tenían los ministros del Interior de no darse un margen en la gravedad del puesto que desempeñaban.

El ministro del Interior, Fernández Díaz, ha hecho unas llamativas declaraciones sobre el matrimonio homosexual. Es la primera vez, que yo recuerde, que un ministro del Interior se sale que los cometidos del departamento que le ha sido encomendado. Una muestra que ya, gracias a la buena política antiterrorista de Zapatero y Rubalcaba, el terrorismo no es el problema que era.

Las palabras del ministro han sido las siguientes:

Si nos oponemos al matrimonio entre personas del mismo sexo, no podemos usar argumentos confesionales. Existen argumentos racionales que dicen que ese tipo de matrimonios no debe tener la misma protección por parte de los poderes públicos que el matrimonio natural. La pervivencia de la especie, por ejemplo, no estaría garantizada

Hagamos un pequeño análisis y comentario:

1) El contexto de sus palabras ha sido un coloquio sobre la religión y el espacio público, celebrado en la Embajada española ante la Santa Sede, pagado naturalmente por España. En Roma hay siete universidades pontificias, dos ateneos pontificios (cuasiuniversidades), tres pontificias facultades independientes de teología, un montón de pontificios institutos y academias, además de una universidad católica. ¿Por qué el gobierno español tiene que pagar eso cuando la Iglesia tiene medios en Roma más que suficientes para hacerlo?

2) Dice Fernández Díaz que no va a utilizar argumentos confesionales para rechazar el matrimonio homosexual, pero a continuación alude a la idea de ‘matrimonio natural’. Los católicos sustituyen lo religioso por ‘naturaleza’ o por ‘natural’, de tal manera que matrimonio católico se transforma en ‘matrimonio natural’ o Dios se transmuta en ‘naturaleza’, cuando quieren que su argumentación confesional no lo parezca.

Y esto es un subterfugio porque no aceptarían las consecuencias de lo natural. El ser humano, antes de la creación de lo social, era natural y no conocía la institución matrimonial, de forma que no se puede hablar de ‘matrimonio natural’. En segundo lugar porque no dan valor a los miles de testimonios antropológicos que indican que hay cientos de formas de organización matrimonial y no la única que ellos consideran verdadera.

3) El argumento de la pervivencia de la especie es estupendo. Puede que el desocupado ministro del Interior no lo sepa pero los seres humanos somos los únicos seres que tenemos conciencia de especie y de la pervivencia de ésta, ya que el resto de los animales se limitan a la satisfacción de sus estímulos sexuales, algo que la Iglesia también reprueba pese a ser lo más natural.

La especie humana no tiene un problema precisamente de pervivencia, sino de superpoblación. Hay países como España que tienen problemas de natalidad, que se agravan con la política del gobierno al que pertenece el ministro del Interior, pero la Humanidad, considerada como especie, no tiene problemas de desaparición ni extinción. Salvo que el ministro inconscientemente reduzca la Humanidad a los pocos países más o menos desarrollados con problemas de natalidad.

4) Terminaré con lo más obvio. No es necesario el matrimonio, en ninguna de sus formas, para procrear. Lo digo por si no lo sabía y sus convicciones conservacionistas han llevado al ministro a casarse con ese único fin. Le liberamos de esa carga.

5) El celibato sacerdotal y el voto de castidad de los religiosos tampoco garantizan, en el sentido que decía el ministro, la supervivencia de la especie. De hecho San Agustín asumió esta posibilidad como una bella consumación de la Humanidad.

2 comentarios en “La Humanidad, un ministro aburrido y el peligro de extinción

  1. Genial. Según el criterio del sr.ministro, los matrimonios concertados entre individuos estériles (sean cuales sean sus sexos) tampoco deberían tener la misma protección legal.
    Vamos, que harían falta pruebas médicas que certifiquen su fertilidad, antes de registrar los matrimonios. De lo contrario, tongo.

  2. “Dice Fernández Díaz que no va a utilizar argumentos confesionales para rechazar el matrimonio homosexual, pero a continuación alude a la idea de ‘matrimonio natural’. Los católicos sustituyen lo religioso por ‘naturaleza’ o por ‘natural’, de tal manera que matrimonio católico se transforma en ‘matrimonio natural’ o Dios se transmuta en ‘naturaleza’, cuando quieren que su argumentación confesional no lo parezca.”

    Entérese de lo que es un argumento y luego vuelva a expresar su idea. Verá como lo que nos quiere decir es una perogrullada.

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