Escenarios ignotos tras la renuncia de Benedicto XVI

Hoy publicábamos una entrada en la que sugeríamos que la mejor manera de salvar a la Monarquía, si merecía ser salvada, de la profunda crisis que vive era la abdicación de Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI. A lo largo de la mañana ha saltado a los medios de todo el mundo la noticia de la renuncia, no del Rey de España, sino del Papa Benedicto XVI, la primera que se da en la Iglesia Católica desde la de Gregorio XII.

El Papa no ha emitido una nota de prensa sino que lo ha hecho en persona y de viva voz. Los motivos están claros y no dejan lugar a dudas, además de corresponderse a una realidad fácilmente constatable.

Ahora la Iglesia Católica se enfrenta a un terreno inexplorado. Va a ver un Obispo de Roma emérito (habrá eclesiólogos que vean problemas en ello) y quiere él o no será un factor determinante, al menos psicológicamente, en la elección del nuevo Papa.

Una vez realizado el Cónclave en marzo habrá una persona que ha sido Papa y que, quiera o no, tendrá una papel moral dentro de la Iglesia, dependiendo eso sí de la evolución de su salud. Lo esperable es que Benedicto XVI se retira a algún monasterio o institución similar cerca del Vaticano.

El Cónclave va a ser más complejo que el anterior. Por resumir, Juan Pablo II había modificaciones las disposiciones de la elección papal de manera que después de cierto número de votaciones, si no se llegaba a la tradicional mayoría de los tercios podía perfeccionarse la elección con mayoría absoluta.

Los chismorreos dicen que los conservadores que apoyaron a Ratzinger consiguieron pronto esa mayoría, especialmente tras la renuncia del liberal Marini, de forma que en las primeras rondas solamente tenían que repetir el voto hasta llegar al momento en el que la mayoría absoluta fuera suficiente. De forma que muchos cardenales decidieron no alargar innecesariamente el Cónclave y unirse a la mayoría que había de vencer.

Ahora la situación es diferente. Benedicto XVI regresó la mayoría exigida para la elección papal a los dos tercios de forma que ningún grupo podría llevar a cabo la estrategia que le llevó a él al Ministerio Petrino. Los pactos entre las ‘diferentes sensibilidades’ (que van desde lo conservador a lo tridentino) tienen que ser intensos pues conseguir los dos tercios no es una tarea fácil y una minoría de bloqueo se crea en nada, casi sin querer.

En todo caso se hará extraño que un Cónclave no vaya precedido de un sepelio y que sepamos que en marzo hay Papa nuevo, pero parece que Benedicto XVI ha comenzado la tradición de que los papas han de estar ‘ad vitalitatem’ y no ‘ad vitam’, dada la longevidad de nuestro tiempo.

Y sí, como ha dicho @CIII_ todo se parece demasiado a una novela de Morris West (concretamente a ‘Los bufones de Dios’), lo cual no es raro cuando sabemos que en lo hermenéutico la interpretación y lo interpretado, lo novelado y la realidad, terminan interactuando y retroalimentándose de tal manera que, en ocasiones, es difícil demarcar sus límites.

Un comentario en “Escenarios ignotos tras la renuncia de Benedicto XVI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s