Conclave (VII): Senectud y bicefalia

Hoy se hace efectiva la renuncia al Papado de Benedicto XVI. Se hace historia dentro de la Iglesia Católica y puede que estemos asistiendo al fin de las agonías papales televisadas.

Joseph Ratzinger fue elegido Papa cuando estaba cerca de cumplir los ochenta años que le hubieran impedido entrar en el Cónclave. Era un Papa anciano que en otro tiempo no habría tenido que renunciar porque la muerte se habría encargado de ello.

Es cierto que tener ochenta años no es lo mismo ahora que hace sólo unas décadas, pero las enfermedades asociadas a la senectud tienen ahora, por la extensión de la esperanza de vida, una incidencia desconocida hace medio siglo.

Como la religión, entre otras cosas, es el ámbito de lo irracional, dos comportamientos opuestos (el de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI) son aplaudidos. En un ámbito diferente se entiende que Benedicto XVI no haya querido dejar a la Iglesia descabezada por su enfermedad que le mantuviera vivo pero incapaz durante una década. Ya se vivió con Juan Pablo II y sería muy edificante, pero poco efectivo.

Antón Solana publicaba una entrada barajando la posibilidad de que en el Catolicismo se diera una bicefalia al haber dos papas, uno dimisionario y otro recién elegido. Toma como ejemplo a los ex Presidentes españoles y el difícil papel que desempeñan especialmente para con sus partidos.

La diferencia es una cuestión de edad. En España tenemos presidentes relativamente jóvenes y los queremos encerrar en conventos políticos con cincuenta y poco. Aquí se retira un anciano que no quiere agonizar en el cargo y al que solamente le queda morirse.

Es la verdad y no la diferencia

Toni Cantó, en su entrevista en A3, dijo que quería permanecer en la Comisión de Igualdad, algo que Rosa Díez ya le ha concedido, porque tiene que haber alguien que diga cosas diferentes.

Nuevamente Cantó yerra el disparo y se confunde en lo importante. En un hacer parlamentario, político, de servicio público no se está en una Comisión ni en el Congreso para manifestar la diferencia, sino para constatar verdades.

La diferencia, en la conocida relación de Goethe, es un valor estético, pero no un valor relativo al conocimiento. Cantó no se da cuenta de que su vida ya no es actoral y que no tiene que manifestar valores estéticos, sino que lo que tiene que hacer valer es la verdad.

Sensatez o insensatez

Desde el lunes se han publicado todo tipo de análisis sobre los resultados de las elecciones italianas. La mayoría coinciden en la difícil situación creada por el empate entre las tres principales fuerzas y en lo significativo que son los millones de votos recibidos por Berlusconi y Grillo.

De los italianos se ha dicho de todo, como de los andaluces, porque no han votado lo que otros han pensado que debían votar. Se nos ha vendido la brillantez del gobierno de Monti y el espontáneo apoyo popular que éste tenía, cuando la realidad ha sido muy diferente y los votos cosechados es una humillación tanto para él como para quienes le patrocinaron.

A Italia, como a España, le han dado un plan para salir de la crisis. Ese plan implica severas medidas que han de ser aceptadas para conseguir un bien para el país y lo que es más importante, para la mayoría de los ciudadanos. Tanto Italia como España van viendo como esas medidas no provocan el efecto deseado en el plazo señalado, ni en las diversas ampliaciones del plazo, sino que lo que hacen es agravar el problema.

Las decisiones pueden ser bienintencionadas e incluso técnicamente inapelables, pero en los resultados es donde encuentran su única justificación cierta. Los italianos, y los españoles, no vivimos mejor que cuando comenzamos con este paquete de medidas y, lo que hunde la moral, es que no tenemos perspectivas de vivir al menos igual en los próximos.

Si lo sensato es querer garantizar una vida peor y sin perspectivas de mejorar, no debe extrañar a nadie que los resultados sean insensatos. Quizá sea el momento de repensar la sensatez de una política sin resultados.

Cónclave VI: Due cartelle rigide rilegate in rosso, senza intestazione

La presa española se ha estado haciendo eco de dos artículos del diario italiano de ‘La Reppublica’. Ambos hablan de un informe secreto, elaborado por tres cardenales ancianos, sobre la situación de la Santa Sede, los grupos más representativos y determinados abusos y comportamientos que hacen sensible a los afectados a ser chantajeados.

Lo que se dice viene a ser más o menos lo esperado, con la novedad de la aparición de un ‘lobby’ homosexual que tendría la virtud de ser transversal a las nacionalidades y las tendencias doctrinales. Vamos, nada que no se hubiera dicho antes. La diferencia entre lo que a nosotros nos ha llegado y el hipotético informe es que en éste habrá nombres, intenciones e intereses.

No creo que sea la causa de la renuncia de Benedicto XVI, ahogado por la situación, sino más bien una consecuencia de la decisión. Da toda la impresión de que lo que ha preparado Benedicto XVI ha sido un informe base para el ‘traspaso de poderes’. En la Iglesia Católica esto normalmente no ha sido posible porque los antecesores acostumbran a estar muertos y se da por tanto la ocasión de encontrarse y estudiar informes.

Normalmente, con la excepción de Pío XII, los papas comienzan a enterarse del estado de las cosas cuando ya están en el cargo y, además, en sus primeros meses tienen que convivir con la ‘administración’ de su antecesor, la cual solamente es desmontada con suma ‘finezza’. Incluso si el Pontífice resulta ser un curial, salvo que sea el Secretario de Estado, tiene una visión particular, la de su discaterio. Si el elegido no es un curial, las dificultades serán mayores. Por tanto un Papa tiene que emplear unos cuantos meses a ponerse al día a la vez que va conformando un equipo con personas que puede que no haya conocido ni sepa que traen o tienen detrás.

Una renuncia pensada bien puede tener estas especificidades y establecer por primera vez una hoja de ruta a un Papa o un plan de transición. Y claro en este plan de transición lo importante, que normalmente es lo más feo, es lo primero que hay que dar a conocer, porque lo esplendoroso ya se conoce por sí mismo.

Es mejor que Toni Cantó no dimita

Toni Cantó ha vuelto a meter la pata. Ahora ha dicho que la mayoría de los casos de violencia contra las mujeres traen causa de una denuncia falsa y alguna joyita más.

Toni CantóRápidamente en Twitter, donde estas tonterías duran veinte segundos, se le ha pedido la fuente de esos datos y el diputado de Rosa Díez ha dicho que era el INE. Actualmente los datos del INE son accesibles en su página web, por lo que la comprobación de que los datos oficiales con los manejados por Toni Cantó no tenían que ver.

Toni Cantó 2

Nuevamente se le vuelve a pedir la fuente de sus datos en Twitter y el diputado magenta confiesa que los ha tomado de FENDER.GEN (Federación de afectados por las leyes de género), esto es, una asociación con interés en desacreditar la normativa vigente y cuyos datos han de ser puestos en cuarentena, como los de toda organización con interés en un tema.

Él ha pedido perdón, como hace el Rey y así ha intentado acabar con el tema. Creo que la mejor contestación a su solicitud de perdón es ésta:

Toni Cantó 3

Muchos han pedido que Toni Cantó dimita y deje el acta al siguiente en la lista del partido de Rosa Díez en Valencia. Yo no quiero que dimita, porque tenemos el riesgo cierto de que vuelva a actuar y hemos recordar que sigue siendo mejor diputado que actor.

Pangolpismo (II)

La idea de que el Gobierno de España está sitiado por intentonas golpistas pretende reforzar a un Presidente y a unos ministros que si por algo están sitiados es por su incompetencia, el incumplimiento planeado y consciente de su programa electoral y, sobre todo, por la corrupción política al más alto nivel.

La mayoría absoluta le ha permitido aprobar una Ley de Estabilidad Presupuestaria que bien hubiera querido Zapatero pero que no podía hacerlo ya que ninguna fuerza nacionalista iba a acompañar a la mayoría relativa de su partido y la única fuerza nacional con capacidad para aprobar esa Ley estaba demasiado ocupada en ver caer al gobierno y en silenciar las cuentas de sus autonomías como para darle a Zapatero y Salgado ese poder. Una norma necesaria que llegó con años de retraso.

El PP y su entorno quieren más poder. El control de los medios siempre lo han sabido hacer bien desde los periódicos locales hasta las plataformas de televisión digital. Lo que se escapan son las manifestaciones.

En tiempos de la Presidencia de Aznar se quisieron llevar las manifestaciones contra la guerra por un tipo de nueva creación competencia de la jurisdicción militar (una especie de delito militar de derrotismo).

En tiempos de Rajoy se quiere crear el ambiente de excepcionalidad necesario para que puedan emerger normas en las que la regulación de las manifestaciones y las huelgas las hagan tan penosa y penalmente tan peligrosas que se desincentiven su convocatorio, organización y asistencia.

No es que haya una situación especial de riesgo para los derechos, los servicios o la estabilidad política, porque para remediar estas situaciones, si se dan efectivamente, están previstos en la Constitución los estados especiales.

Simple y sencillamente se quiere terminar con los derechos de huelga y de manifestación con la excusa de la crisis (y de fantasmagóricas intentonas golpistas) para dar un giro a la consolidación de la agenda conservadora que este gobierno está implementando.