Una misma norma, dos incidencias diferentes

El Reglamento del Parlamento asturiano (Junta General) prevé la posibilidad de que más de un candidato se presente a la investidura, como sucede también en el Parlamento Vasco, y como éste establece que únicamente se puede votar a un candidato o abstenerse.

El hecho de que el voto en contra no sea posible, incapacita a la Cámara a rechazar un candidato pese a que en su gobierno iba a tener a una oposición con mayoría absoluta frente a él. Algo que en Euskadi no ha pasado con la misma crudeza con la que se ha vivido durante seis meses en Asturias.

La realidad política de Euskadi es diferente a la de Asturias y tengo la impresión de que la regulación parlamentaria asturiana responde más al deseo que posibilitar al vencedor gobernar sin recurrir a formulaciones expresas como ocurre en el Estatuto de Castilla-La Mancha.

Yo soy de la opinión de que hay que impedir la posibilidad de que alguien, casi sin respaldo, llegue a presidir lo que sea y desde allí intente permanecer. Porque pueden suceder dos cosas: o que no lo consiga y que las necesarias elecciones solamente se hayan atrasado y propiciado un periodo de crispación, o bien ese gobierno sin respaldo suficiente permanezca en el poder ‘pagando’ un alto precio en cada votación.

En Asturias el pacto con la izquierda del ganador era imposible, porque Álvarez-Cascos sí tiene ideología como sus adversarios de PSOE e IU. Pero lo realmente imposible era con el PP, porque no hay odio más grande que el que surge entre miembros del mismo partido y más si estos son de derechas. Y ahora llega UPyD para malmeter más que otra cosa y pedir que otros pacten (regeneración lo llaman) en vez de decidirse a formar gobierno o con las formaciones de izquierda o con las formaciones de derecha. Pero las patologías políticas magentas son merecedoras de una entrada específica.

Es cierto que las normas pueden configurar las relaciones políticas y evidentemente las normas parlamentarias tienen su porción de influencia. Pero también que una realidad política no es equivalente a otra y la incidencia de las normas jurídicas es diferente, por lo que un mismo sistema, como el asturiano y el vasco, dan lugar a escenarios muy diferentes porque el sistema de partidos, de mayorías y las estrategias de los diversos actores de la política regional son sumamente diferentes.

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