Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for febrero 2012

Cuidado con la dación en pago

La dación en pago es presentada como una medida que salvaría a miles de familias de las ejecuciones hipotecarias que les penden sobre sus cabezas y que evitaría los desahucios. Es cierto, eliminaría las ejecuciones porque la entrega de la vivienda resolvería el préstamo hipotecario y no habría desahucios porque ellos habrían entregado ya su vivienda. La dación en pago no es ningún mecanismo que permita a alguien quedarse en una casa sin pagar las amortizaciones mensuales.

El sistema actual permite a los bancos jugar con activos diferentes del valor de la vivienda, especialmente las rentas futuras del trabajo, para minimizar el riesgo del préstamo. Un sistema en el que la dación en pago sea la norma general implicará que las entidades bancarias sean más estrictas, en principio, a la hora de conceder estos préstamos, pero todos tendrían las mismas normas.

El problema que tiene el sistema de dación en pago que el ministro De Guindos perjeñó en el Congreso es opta por otorgar esta posibilidad solamente a las familias con mayor debilidad económica, de modo que ‘pro futuro’ este sector tendrá dificultades aún mayores para acceder al préstamo hipotecario, ya que a la poca fortaleza de su posición económica se le uniría las posibilidad de resolver el contrato por dación en pago, lo que en un mercado inmobiliario con poco ascenso de precios (como será el nuestro en varias décadas) les hace unos clientes poco atractivos.

Pensando mal podríamos llegar a la conclusión de que lo que busca el ministro De Guindos es impedir que los bancos den dinero en préstamos hipotecarios a determinados sectores de la población aún cuando la situación económica mejora antes de entrar en el siglo XXII.

De todos modos el ministro de Economía y Competitividad no ha anunciado ninguna iniciativa normativa en este sentido. Lo deja todo a una autorregulación de las entidades bancarias en materia hipotecaria y a una idea dejada en el aire del Congreso. A veces, cuando se quiere ayudar, se está perjudicando porque colocas a las personas a las que les desea ayudar en una posición de desigualdad mayor, que se une a la debilidad económica, frente al resto de la sociedad.

Read Full Post »

En este blog ya hemos comentado, en los pocos meses de Gobierno de Rajoy, lo poco que le gustan a los populares las manifestaciones cuando están en contra de ellos y lo mucho que las aprecian cuando están a favor. Los populares no son especiales, pues todos miramos con buenos ojos a los que nos favorecen y con malos a los que nos perjudican.

En lo que sí presentan una peculiaridad significativa los populares es en la dimensión que le otorgan a las manifestaciones adversas. Ellos rápidamente piensan que están prediseñadas para debilitar la legitimidad del gobierno y para tratar de alterar la realidad política por un medio diferente al establecido en una democracia liberal como la nuestra. En los comentarios de los fabricantes de consignas y de los seguidores de éstas, que se pueden leer en Twitter, está presenta la idea de que la verdadera intención de los manifestantes es llevar a cabo algún tipo de golpe de Estado.

El problema que yo veo en todo esto no es que sea falso, que lo es; no es siquiera que sea hipócrita, que lo es y mucho; el verdadero problema de estas afirmaciones es que reflejan una mentalidad un tanto peligrosa sobre los cauces por los que se obtiene la legitimidad para gobernar y por los que también, en sentido contrario, se pierden.

Carl Schmitt es un conocido pensador jurídico y político representante del pensamiento reaccionario netamente antiliberal. Schmitt cumplió diez años de condena impuesta por un tribunal alemán a causa de su implicación en el régimen nacionalsocialista.

Mantuvo Schmitt que la legitimidad se puede obtener por la suma de votos emitidos secreta y privadamente, lo que él llamó la ‘privatización de la política’ (o algo similar). Pero que la legitimidad obtenida en la urnas no vale más que la obtenida por la aclamación de la multitud. Y esto también es válido para la deslegitimación.

Después de cada gran manifestación contra el Presidente Rodríguez Zapatero los dirigentes populares insinuaban, con las más variadas formas, que la mayoría parlamentaria era contraria a la social. Con decenas de giros decían que en cada manifestación el gobierno perdía legitimidad para ser gobierno.

¿Era una estrategia comunicativa o un mero diseño de jugada? Podría parecer que sí, pero sus reacciones de estos días nos han recordado las de 2003 y cómo con toda seriedad consideraban tan golpistas y traidores a los manifestantes que se pensaron crear un delito militar con el que punir las manifestaciones civiles de aquellos momentos.

Y le tienen miedo a los manifestantes no sólo porque no les guste que les lleven la contraria, no porque sientan que la oposición está tomando la iniciativa y ellos comienzan a sólo poder defenderse sin llegar al primer trimestre de mandato, sino porque ellos son profunda y, a veces, inconscientemente schmittianos y consideran que hay formas válidas de deslegitimar a un gobierno fuera de las urnas, como lo pretendieron durante casi ocho años con Rodríguez Zapatero.

Read Full Post »

Cuando en 1996 el PP de José María Aznar alcanzó una atacable mayoría relativa en su primera victoria electoral desde la reinstauración de la Democracia, hicieron unos ímprobos esfuerzos por aparentar moderación, esencia centrista y cierto espíritu de jovialidad. La mayoría absoluta de 2000 diluyó cualquier atisbo de lo anterior y Aznar en especial y el PP en general dieron rienda suelta a su ser más auténtico.

Estamos en 2012 y hace unos meses los populares han logrado su tercera victoria electoral. Ahora no juegan la baza de la moderación y se sienten como si estuviéramos en el primer semestre de 2004: henchidos de autenticidad y manejando una dialéctica binómica.

Más allá de los hechos concretos que hayan motivo la actuación policial en Valencia, y conocedor que la Delegada del Gobierno no manda directamente a la Policía, sí da la impresión de que los mandos policiales sí han recibido la instrucción general de terminar con las protestas lo antes posible, deseando los dirigentes populares que así recibieran un escarmiento ejemplarizante.

El fracaso de esta estrategia ha sido su propia y exacta ejecución. La incapacidad política, personal y psicológica de soportar al disidente ha hecho que la reacción haya sido mayor que la protesta por la ausencia de calefacción. Las redes se han incendiado y las calles de Valencia se han inundado de personas que han salido a manifestarse con los estudiantes de un instituto sin calefacción.

Bien podía el Gobierno de la Generalitat Valenciana haber salido hace dos días reuniéndose con los alumnos y sus padres y poniendo calefacción en ese instituto. Unas cuantas fotos y lo haces extensivo a los centros de la zona (más fotos) y, de camino, dices que le vas a quitar dinero a algún malvado de turno (al que le das dinero sin que tú lo sepas) y has convertido en un triunfo lo que parece un fracaso.

Pero hay muchos en el PP a los que se les ha ido la prudencia después de ver la película dedicada a Margaret Thatcher y llegar hasta el final. Perro deberían recordar que su espíritu chulesco es lo que mejor y con más celeridad moviliza a la izquierda, lo que les hace enormemente útiles a la hora de votar y que su base electoral puede verse tocada sensiblemente una vez presenten los Presupuestos Generales del Estado.

Read Full Post »

Wert está cumpliendo las funciones que el último gobierno de Zapatero realizaba perfectamente la ministra Aido: parapeto del resto de los ministro gracias a alguna ocurrencia.

Está fuera de dudas de que Wert no tiene ni idea de su cartera y de que tampoco tiene demasiado interés por saber. Se conforma con leer lo que alguien ha escrito y disimular la cara de marioneta que se le ha puesto desde que aceptó el cargo.

Se ha atrevido a decir que es mejor asumir riesgos que no hacer nada. Lo que sucede es que Wert no está asumiendo ningún riesgo, sencillamente lleva algo más de dos meses haciendo el más grande de los ridículos.

No sabemos si el ministro-tertuliano conoce el papel que está desarrollando pero, lo conozca o no, lo está haciendo a la perfección. El resto de los ministros tienen que preocuparse menos por el escrutinio público de sus palabras e intenciones, porque todos los escrutadores estarán entretenidos con la última chorrada o muestra de ignorancia del ministro de Educación con menos menos preparación intelectual de la democracia.

Los escrutadores de la opinión pública deberían, eso sí, no caer en la presa fácil que el ego desmedido de Wert les pone en primer plano y no olvidarse de los realmente importantes: De Guindos, Báñez o Montoro. Wert no deja de ser el mariachi del Gobierno.

Read Full Post »

Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso, ha dicho que las manifestaciones en nada ayudan al empleo en el clásico intento de los populares de intentar desacreditar a los manifestantes y al propio derecho de manifestación cuando no les gustan los manifestantes y el motivo de la manifestación.

Hubiera comprendido que el diputado Alfonso Alonso dijera esas cosas hace diez años, en plena apoteosis del Aznarismo y cuando eso de manifestarse era de ‘perros que ladran su resentimiento por las esquinas’, en palabras del ex Presidente.

Pero no ha sido así. Alonso ha atacado a los manifestantes y al hecho de manifestarse, relacionándolo sobre su efecto en el empleo, después de que su partido y el entorno de su partido se hayan tirado casi ocho años en la calle.

Alonso debería preguntarse si las manifestaciones de la AVT ayudan mucho al empleo, si lo hacen las manifestaciones contra el matrimonio homosexual (eufemísticamente llamada de ‘defensa de la familia’) han tenido alguna incidencia positiva o las contrarias a la reforma de la Ley del Aborto.

En este blog nunca hemos dudado de que el ejercicio del derecho a manifestarse no sea positivo, por más que nos encontremos en posiciones contrarias a las de los manifestantes. Pero Alfonso Alonso ha hecho un ejercicio de hipocresía definitiva cuando se olvida de las manifestaciones que intentaron crispar a la opinión pública y elevar a su partido al gobierno, cosa que solamente consiguió la crisis internacional.

Alfonso Alonso o no tiene el mínimo decoro o ha vivido abducido por los extraterrestres las dos últimas legislaturas.

Read Full Post »

Los que buscan el desmontaje del modesto estado del bienestar, que hemos conseguido edificar, consideran que los mecanismos que intentan compensar los desequilibrios de las relaciones laborales se han encontrado con el límite último que nuestro sistema establece a los cambios unilaterales: la Constitución.

Ese conjunto de elementos, desde grupos de discusión hasta los más rastreros opinadores cavernarios, parecen que han descubierto que en nuestra Constitución se recogen ciertos elementos del sistema vigente que restringen sus aspiraciones.

La Constitución, como sabemos o como deberíamos saber, fue fruto de una serie de complejísimos acuerdos entre fuerzas políticas con fuertes diferencias ideológicas, de modo que para que la derecha pudiera mantener elementos fundamentales tales como la Corona y unas bases constitucionales del sistema electoral que le favorece históricamente, tuvieron que ceder en otros aspectos.

Buena parte de las decisiones o de los logros negociadores del PSOE y del PCE fue la constitucionalización de determinados derechos sociales y la inclusión de algunos principios y cláusulas dentro del texto con la finalidad de blindar unas garantías mínimas y hacerlas independientes de circunstancias y de mayorías políticas como las actuales.

Parte del consenso constitucional está en las disposiciones sociales y a cambio de ellas las formaciones de izquierda hicieron concesiones tales como la renuncia a que la estructura salarial o las remuneraciones del sector privado pudieran ser establecidas por el Gobierno, con la excepción del SMI. Y como fue fruto de un acuerdo complejo e integrador la Constitución resultante es muy rígida, por más que ahora moleste a quienes consideran que es su momento para convertir en un conjunto definitivamente la naturaleza ‘social’ de España.

Read Full Post »

Reuters anunció el pasado jueves que el Gobierno de España ha inflado la cifra de déficit para que el próximo año su gestión parezca cuasimilagrosa. A lo largo de la jornada hubo varios desmentidos pero al final del día, El Economista informaba que Reuters se reafirmaba en la información y en sus fuentes en las instituciones comunitarias.

Lo que sí quedó claro el jueves es que en la Comisión Europea están algo más que enfadado por la tardanza de Mariano Rajoy en presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2012.

Esta tardanza no se explica de ninguna forma.

Los estudios previos y los cálculos más o menos mecánicos que son necesarios para la preparación de los Presupuestos se van realizando durante todo el año, para que el 1 de octubre el Proyecto pueda estar listo. Habrá que hacer modificaciones en virtud de las decisiones políticas que se tomen, pero la mayor parte del trabajo presupuestario está realizado.

El Partido Popular tiene mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y en el Senado. No tiene necesidad de llegar a ningún pacto y puede adoptar todas las decisiones precisas para acelerar la aprobación del Presupuesto. El Gobierno no sólo no ha impulsado el procedimiento parlamentario, sino ni siquiera ha presentado el Proyecto de Ley.

Nada impediría que el lunes el ministro de Hacienda se presentara en las Cortes con los Presupuestos, pero todos los españoles saben que no lo hacen para no emborronar sus buenas expectativas electorales en Andalucía y, ahora, la oportunidad de acabar con Álvarez-Cascos en Asturias. Eso lo sabemos nosotros, lo saben en las instituciones europeas y lo saben los mercados. Un electoralismo regional no le da confianza a nadie y confianza era el principal producto que vendía Rajoy.

Read Full Post »

Una de las cosas que más ha dolido a los sectores más conservadores de la sociedad española ha sido la extensión de la enseñanza universitaria, desde la tardofranquista Ley General de Educación, hasta nuestros días.

Hasta entonces la Universidad, pública y subvencionada al 90%, era para los que tenían que ir gracias a un sistema de enseñanza en el que los factores sociales pesaban sobre todas las cosas.

Estos sectores siempre han hecho encomio del sistema de becas del Franquismo más puro: muy pocas, con durísimos exámenes de acceso, no fuera a perderse un genio nacido entre las ‘clases humildes’. Alguien humilde solamente tenía posibilidades de cursar estudios universitarios si se lo merecía, es decir, si tenía un talento fuera de lo normal. Por el contrario si uno pertenecía a las escasas clases acomodadas podía tener enseñanza superior aunque fuera un arquetipo de la mediocridad.

Que los grandes talentos deben tener todas las ayudas creo que está fuera de discusión. Lo que sí plantea el ministro Wert es qué hacer con los inteligentes o los normales que, perteneciendo a sectores más débiles de la sociedad, quieren realizar estudios superiores.

Dice que hay que tener en cuenta más el rendimiento académico que la renta. Curiosamente estos parámetros ya se dan, pues la renta se tiene en cuenta para el acceso a la beca y el rendimiento académico para mantenerla. Lo que propone el ministro es bajar los requisitos de renta y subir los académicos para que las becas dejen de ser becas y se conviertan en premios de fin de Bachillerato (que ya existen y tienen dotación económica).

Un sistema en el que sea mucho más determinante el rendimiento puede producir muchos casos como el siguiente: alumno con una familia acomodada, que vive en la ciudad donde quiere estudiar, gana por dos décimas en una examen una cuantiosa beca frente a un alumno de familia de escasos recursos y que tendrían que desplazarse de localidad para hacer sus estudios.

Casuística se puede hacer mucha, pero se debe hacer porque las circunstancias que atienden las becas son también muchos y eso es lo que parece que ni hacen ni conocen los que le escriben las intervenciones en materia educativa al ministro Wert.

Read Full Post »

¿PSC-PSOE?

El primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya y el secretario general del Partido Socialista Obrero Español han mantenido su primer encuentro. Solamente ha trascendido la buena sintonía y el mucho trabajo por hacer, pero lo que queda claro es que el mandato de Rubalcaba al frente del PSOE al menos va a conllevar un replanteamiento de las relaciones entre los dos partidos ahora federados.

Amplios sectores del PSOE creen que las políticas no ya autónomas sino manifiestamente independientes del PSC han perjudicado al PSOE a nivel nacional y han pedido que se establezcan ciertos límites. En este sentido hay que recordar la insistencia de Rubalcaba en tener un solo discurso y en que el PSOE es un partido español.

Los sectores más enfadados llegaron a reclamar, puntualmente, la reconstitución de la Federación Catalana del PSOE y establecer relaciones de coalición con el PSC. Esta postura no se llevará a cabo, aunque no me cabe duda de que muchos quieren ‘regionalizar’ al PSC. Lo que es posible es que revise el texto del protocolo que regula las relaciones entre los dos partidos, algo que parece más inconmovible que la duración de un partido de fútbol.

Dentro del PSC también hay demandas, como un peso propio justificado en su aportación al Grupo Socialista en el Congreso. Estas demandas eran fuertes y contaban con el precedente de la existencia en un grupo parlamentario propio del PSC en los albores de la Democracia. Con el evidente fracaso de la opción catalanista dentro del PSC, fracaso electoral que es el peor, estas demandas bajarán el tono y más cuando se está en oposición en casi todos sitios.

Pueden que los cambios sean tan silenciosos que ni nos demos cuenta, pero no tengo duda que uno de los objetivo del mandato del nuevo secretario general del PSOE consiste en la reestructuración de la relaciones con el PSC y del papel de éste dentro del PSOE.

Read Full Post »

Una de las primeras contradicciones del Gobierno ha sido hacer de la prometida excepción (nombrar embajadores políticos) la normalidad y colocar al frente de la que sin duda es la embajada más importante que tiene España, la de Washington DC, a un ex ministro de Aznar y destacado dirigente del Partido Popular.

Realmente lo que expresa el Gobierno de Rajoy es que las mejores embajadas irán a parar a la dirección de políticos populares y las de menos calada a los diplomáticos, que al fin y al cabo son funcionarios y están para eso.

¿Ha hecho bien el Gobierno y el Ministerio de Asuntos Exteriores? Sí y no. Creo que es importante que las embajadas tengan al frente a personas que relevancia política dentro del partido en el gobierno y que su palabra no tenga que pasar veinte filtros hasta llegar al ministro y cuarenta hasta alcanzar los ojos o los oídos del Presidente.

Nombrar a alguien que ha sido ministro de Defensa y que tiene un papel importante dentro del partido que tiene la mayoría parlamentaria no es mala idea. Es un buen perfil, lo malo es que luego, por cosas de la política interna, resulta que ese perfil lo tiene Federico Trillo, un señor poco amante de la verdad y algo más que dudoso.

Los populares hacen grandes alardes de las virtudes del cuerpo diplomático cuando están en la oposición y luego hacen algo lógico: nombrar a personas de su confianza para los puestos más importantes.

Lo que queda por hacer es mucho porque la siempre aplazada reforma del Servicio Exterior sigue estando pendiente, por más que tantos ministros socialistas como populares hayan intentado, sin éxito, impulsarla. El anterior ministro al menos puso algunas bases sobre las que trabajar para tener un modelo de Servicio Exterior útil para los intereses de España.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »