La identidad fragmentada como derecho subjetivo

A través de Twitter llegué a leer esta entrada en la que se le dice a las mamás norteamericanas que los hijos adolescentes están dejando las más famosas redes sociales para encaminarse a Twitter por la sencilla razón de que allí no se encuentran vigilantes sus progenitores.

Más allá de lo interesante o no que se diga en la entrada, sí creo que tiene una intuición fundamental: frente a la vida 0.0 en la que el contexto social es habitualmente obligatorio o al menos dado, en la realidad 2.0 deseamos elegir el contexto relacional, incluso fragmentando los diferentes perfiles.

Lo que tradicionalmente se ha llamado hipocresía o tener varias caras según las circunstancias en la red lo estamos convirtiendo en una característica fundamental de la condición internáutica. Esta idea de identidad, ya preconizada por los pensadores postmodernos, ha encontrado su mejor acomodo en nuestras redes sociales virtuales y en como dar de alta o dar de baja cambia nuestra configuración en este mundo.

La pregunta me a veces sale es si estos comportamientos merecen protección, es decir, si montar o desmontar mis identidades digitales y mantenerlas separadas las unas de las otras es un comportamiento que encierra un valor digno de protección jurídica. ¿Tiene alguien derecho de dar a conocer otras identidades de un bloguero o tiene ese bloguero anónimo derecho a que esto no sucediese?

2 comentarios en “La identidad fragmentada como derecho subjetivo

  1. Pienso que todos tenemos derecho a revelar lo que queremos a quien queramos y como queramos. Si yo estoy en varias redes sociales los datos míos que yo revelo en cada red social serán públicos para aquellas personas de dichas redes que yo desee. Si alguien de una red determinada revela datos míos que conoce porque yo así lo he permitido, a otras redes en donde los mantengo ocultos, también porque así lo deseo, entiendo que no se puede hacer nada jurídicamente contra eso. Es lo mismo que cuando cuento algo íntimo o personal a determinado amigo y luego él, defraudando mi confianza, lo va difundiendo entre otras personas. Si alguien quiere que algo no se difunda, lo mejor es no contarlo o publicarlo. Si tú mismo (nadie te ha robado los datos ni las fotos) publicas en determinado sitio algo, es evidente que corres el riesgo de que eso se difunda, y lo mismo si en determinado lugar publicas con seudónimo, nada podrás hacer legalmente, entiendo, si alguien revela que eres el autor. Como si en este blog, alguien revelase quién es Geografía Subjetiva o Mandeville. Nada, en el aspecto legal, puede hacerse contra eso.

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