Navegantes

Resulta tremendamente llamativo que con las filtraciones que está habiendo de la instrucción de varios procedimientos penales, con amplia repercusión pública y electoral, como por ejemplo el caso de los ERE, el Consejo General del Poder Judicial haya puesto su atención en el juez que instruye los casos de corrupción donde se encuentra imputado el Duque de Palma, Iñaki Urdangarín.

Sorprendente y hasta sospechoso. Da la impresión de que desde las más altas instituciones del Estado se quiere dar un toque e indicar los límites de las actuaciones de determinados jueces: hay que celebrar muchos juicios de faltas o tener celeridad en los divorcios, pero eso de investigar según qué casos solamente puede traer problemas y preferiblemente, si se hace, pues que no afecten a las ‘gentes de bien’.

3 comentarios en “Navegantes

  1. Cierto. Da que pensar que habiendo habido filtraciones de muchos sumarios declarados secretos sin que se haya hecho nada, resulte que en éste, a la primera de cambio el CGPJ abra diligencias informativas. Lo normal es que las filtraciones se corten por lo sano en todos los casos. La revelación de secretos es delito. Pero que sea precisamente en este asunto es sospechoso. Aunque hagamos un esfuerzo por pensar que alguna vez se tenía que empezar a cortar las filtraciones interesadas y evitar en lo posible los “juicios paralelos” no vamos a poder evitar pensar como Geógrafo.

  2. ¿Que alguine dudaba que las cosas NO han cambiado? Al populacho se le puede ofrecer hasta un poco de espectáculo y escarnio, preferiblemente si es en prensa amiga, pero cuando hablamos de responsabilidades acreditadas en sede judicial… Eso ya es harina de otro costal.

    Hay ciertos individuos pertenecientes a ciertas clases sociales, u organizaciones políticas de diestro sesgo, que JAMÁS serán condenados en España en sede judicial. Aunque tengamos que cargarnos al juez.

  3. Por si quedaban dudas, ya lo ha dicho la portavoz del CGPJ, el “gobierno” del tercer poder de montesquieu: NO todos los ciudadanos son iguales ante la ley. A algunos hay que ampararles especialmente en su honor y dignidad.

    Propongo que como en los buenos viejos tiempos, a algunos (los amparados bajo títulos de nobleza o asimilados) el proceso judicial se base solo en someterlos a la prueba de juramento. Y a los demás, especialmente a los testigos que osen acusar a los primeros, para verificar su sinceridad y evitar falso testimonio, que pasen por la prueba del tormento a ver si se reafirman en su declaración.

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