Equo 2012

En las próximas elecciones generales se presentará un nuevo partido político de ámbito nacional y de marcado carácter ecologista: Equo. Llevan bastantes meses gestándose, atrayendo a nombres propios de la política de izquierda española y obrando con sensatez a la hora de establecer un proyecto político.

Una de las mayores anomalías de nuestro sistema de partidos, en el contexto europeo, ha sido la inexistencia de un partido verde con implantación nacional. El ecologismo político se ha materializado únicamente en pequeñas formaciones con muy poca organización y menos alcance que han demostrado, en términos generales, tener una capacidad infinita para fragmentarse y estar deseando ocupar la cuota verde en las dos principales formaciones políticas de izquierda (PSOE e IU).

Hasta ahora se puede decir que en Equo han sabido manejar bien los tiempos y no tomar decisiones precipitadas y sin mucho sentido como hubiera sido su presencia en las elecciones del pasado 22 de mayo.

Equo marcha con paso firme hacia su objetivo: las generales. Hasta ahora se han movido bastante bien por las redes sociales, donde se encuentra su potencial militante y votante, aunque todavía tienen pendiente la difícil fase de su despliegue territorial.
Este despliegue territorial es fundamental. Un programa de corte ecologista tiene una obvia proyección nacional, pero el peso también recae en la política autonómica y en la política local. La construcción de este partido a escala regional y local será, como suele pasar, la prueba de fuego para la formación.

Si Equo, en su proceso de implantación política y electoral, tiene éxito, complicará aún más el panorama de la izquierda con una formación que, todavía, no sabemos si estará entre el PSOE e IU o en posicionamiento equivalente al de los socialistas.

Otro punto será la capacidad que tengan desde Equo de hacer una propuesta propia, ecológica, y que sea percibida socialmente como pragmática y factible y no la expresión de un dogmatismo ‘primitivista’ cualquiera.

Las deseadas primarias de la derecha

Una cosa es lo que un grupo amplio de personas, interesadas por lo político, consideren que es lo que los ciudadanos demandan, y otra muy diferente es lo que realmente quieren y que lo expresan con sus votos.

Durante mucho tiempo he sido defensor de los procesos de primarias como forma de democratizar la vida interna de los partidos y abrirlos a las necesidades de la sociedad. Por ello me pareció muy bien que el PSM celebrase las primarias.

Los socialistas madrileños tuvieron notoriedad durante unas semanas que muchos aprovecharon para sacarse los higadillos y, cuando llegó la hora de la verdad, los ciudadanos apoyaron en masa a un partido que nunca celebra primarias.

El hecho de que las primarias federales del PSOE tengan pocos visos de celebrarse ha enfadado al principal oponente de los socialistas, que contaban en su estrategia con el desgaste que, por los inevitables ataques entre precandidatos, iba a llevarse el vencedor.

Los conservadores estarán unos días hablando de ‘dedazo’ no porque piensen que las primarias son buenas (ellos no las tienen), sino porque les han fallado varias semanas más descomposición del liderazgo socialista en todos los niveles. Ahora los medios de derecha y de derecha-derecha les darán toda la cancha posible a los precandidatos ‘outsiders’ hasta que se pase el plazo para la presentación de avales.

Los efectos últimos del nuevo liderazgo

El sábado el Comité Federal del PSOE avaló a Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. La mayoría de los medios se han quedado con eso, valorando la marcha de Chacón (futura candidata del PSC a la Generalitat) y especulando si Rubalcaba será capaz o no de ganar a Rajoy.

Pero hay un elemento, de la vida interna, que parece que ha pasado desapercibido. Los socialistas tienen un nuevo liderazgo nacional, con todo lo que esto significa. Hay quien da directrices y quienes saben que el que las da tiene algunas posibilidades de seguir siendo el jefe y por tanto agrandar su poder de decisión.

Esto proporciona sosiego y una referencia tanto a las federaciones regionales (destrozadas por los resultados) como a muchas agrupaciones heridas desde el 22-M. Un nuevo liderazgo puede imponer la calma, evitar disensiones innecesarias en el peor momento y reconducir muchas situaciones que, en el fragor del dolor, pueden resultar suicidas. Y sí, es importante que sea un nuevo liderazgo porque el anterior, el de Zapatero, está más que amortizado incluso dentro del PSOE.

Ciudades norteafricanas: sensacionalismo desde lejos

Las noticias sobre Ceuta y Melilla suelen contener una serie de tópicos que alimentan el sensacionalismo: reclamaciones marroquíes, situaciones-límites que no encuentran en la calle, inmigración, narcotráfico o tensiones fronterizas.

El otro día El País dedicada un noticia a la irrupción electoral de un partido pro-marroquí en las elecciones a la Asamblea de Melilla. Contaba como un antiguo dirigente vecinal que se pasó al bando marroquí y que perdió casi todos los apoyos sociales en Melilla ha montado un partido. Se daba casi por segura su fuerte repercusión electoral.

¿Cuál ha sido la realidad? Pues que esa formación, el Partido de los Demócratas de Melilla ha obtenido el impresionante respaldo de 527 votos (un 1.69% de los votos válidos). A los pocos días reaccionó El País en la línea adecuada (explicación según ‘cleavage’ comunitario) pero cayendo nuevamente en el sensacionalismo y, claro, todo dando la impresión de haber sido escrito desde muy lejos, con fuentes unilaterales y hasta cuestionables, dando cabida a rumores y no a hechos corroborados.

Viajando hacia donde no hay nadie

La retórica de izquierda culpa a la derechización del PSOE de los resultados en las pasadas elecciones que, a tenor de lo que se puede leer, da la impresión que han cogido por sorpresa a muchos que los que ahora se consideran profetas.

Sinceramente creo que el PSOE no ha perdido por no ser lo suficientemente de izquierda, sino por la existencia de cinco millones de parados y porque se tiene la sensación de que la situación no sólo no mejora levemente sino que empeora, en lo laboral, cada mes.

No se producido un fenómeno clásico: la huida de la izquierda a la abstención. Pienso en ciudades como Sevilla donde el hundimiento del PSOE se ha dado con una subida interesante de la participación.

Los que dicen que el PSOE tiene que recuperar el discurso y las políticas de la izquierda más pura para no perder más elecciones y no ir cuesta abajo, no se dan cuenta que los electores han elegido abrumadoramente una opción política de derecha, en vez de una más a la izquierda del PSOE. Si esto fuera acertado, como indica Lluis Orriols, el problema electoral de los socialistas no se encontraría en los votantes de izquierda, sino en los muchísimos moderados o centro-izquierdistas que se están marchando con todo el equipo al Partido Popular.

Es posible que muchos, conmocionados, se estén dejando llevar por los sentimientos y crean que seguir desplazando al PSOE a la izquierda sea la situación, cuando todas las investigaciones sociológicas indican que los españoles se acercan más a autoposicionamientos menos izquierdistas y más centro-izquierdistas. Puede ser que muchos no propongan otra cosa que un viaje a un desierto electoral que ya está ocupado por IU.

No es el sistema electoral, es Izquierda Unida

Partamos de un presupuesto básico: Izquierda Unida es una formación absolutamente independiente y puede hacer con los representantes obtenidos lo que le dé la gana. Dicho esto, se podría añadir que Izquierda Unida puede incluso volverse a suicidar repitiendo los mismos errores que en el pasado.

Izquierda Unida está jugando con la posibilidad de dejar gobernar a los populares en Extremadura, supongo que absteniéndose o no asistiendo en la investidura, y ‘controlar’ al gobierno regional desde fuera. Parece que no tienen mucha idea de que un gobierno tiene margen de maniobra y, sobre todo, puede convocar elecciones anticipadas acusando a la oposición de bloquear cualquier iniciativa de gobierno, como hizo Manuel Chaves en Andalucía con la pinza del PP e IU (1994-1996) y consiguiendo el apoyo suficiente para gobernar junto a los andalucistas; desde entonces sucesión de mayorías absolutas.

Eso mismo puede hacer el Partido Popular de Extremadura. Es evidente que Izquierda Unida tiene todo tipo de excusas y argumentos preparados ante cualquier oposición, tales como lo que hizo en PSOE en Navarra en 2007, la teoría de las dos orillas, que ellos se entiende mejor con el PP que con el PSOE (como han demostrado en la provincia de Sevilla en muchas ocasiones) o su pureza programática e ideológica.

Ellos verán que opción es la mejor, pero deberían empezar valorando cuál es el sentido de los votos nuevos que tienen (ninguna exageración viendo la caída del PSOE) y si son de ellos o son votos prestados que deben luchar para que se queden.

Pueden rememorar los tiempos de Anguita con todo el derecho y todas las consecuencias, propias y ajenas. Luego podrán culpar al sistema electoral, que los castiga, que favorece el bipartidismo o que es injustísimo, pero la verdad es que ellos con sus decisiones conseguirían que cualquier sistema electoral les fuera un obstáculo.

Riéndose de la política municipal

Nosotros no sabemos hacer mejor faroles, alcantarillas, contenedores, deporte base, calles, aceras… que los demás. Pero sí proponemos reformas del sistema político y eso afecta a la política nacional y a la municipal (Gonzalo Sichar, del Consejo Político de UPyD)

Estas palabras, de un miembro del máximo órgano de gobierno de UPyD ilustra que este partido pasa literalmente de la política municipal y únicamente la considera un instrumento para conseguir sus objetivos de reforma constitucional, a través del voto de sus concejales.

Con la excepción de una provincia, que como los nacionalistas periféricos, es donde se concentran los votos de UPyD, el resultado del partido de Rosa Díez ha estado por debajo de las expectativas que sus propios militantes se marcaban. Un puñado de concejales disgregados por muchos sitios, una mayoría en un pueblo de Ávila y poco más.

UPyD al condicionar el voto a los candidatos del PP a que este partido acepte sus reformas constitucionales, especialmente la reforma electoral, se retrata. No dicen que solamente habla sobre programas o sobre participación en el gobierno municipal en un programa conjunto (porque lógicamente piensan que ellos saben hacerlo mejor), sino que intenta ‘condicionar’ al PP, que acaba de arrasar, a que acepte una reforma electoral a cambio de las alcaldías de Getafe o Coslada, absolutamente prescindibles, como hasta ahora, para el partido conservador en su camino para llegar a La Moncloa. Y desde ahora que el PP controla catorce de las dieciocho administraciones educativas no se las va a entregar porque UPyD lo quiera al ministro Ángel Gabilondo.

Lo que parece una actitud noble (no querer entrar en los gobiernos municipales porque dicen que es un intercambio de cromos), lo que realmente denota es una gran cobardía, ya que es en la gestión municipal de las diferentes área en donde un proyecto político se mide, si es que aquí lo hay a nivel municipal. Y aviso a todos: un concejal puede cometer más tropelías siendo la bisagra sin responsabilidades (nadie se fija en él) que estando en el equipo de gobierno y pudiendo ser fiscalizado.

Es más bonito y entretenido concentrar toda la política en cuestiones competenciales, institucionales o identitarias. Eso da juego para abstracciones y nulas concreciones

Terminaré con breve una ficción que va camino de hacerse realidad:

Ciudadano: ‘en mi calle el alumbrado eléctrico no funciona’
Concejal de UPyD: ‘tengo una reforma constitucional que solucionaría ese problema’