Abusos

Un representante del empresariado murciano hizo lo que le correspondía: apoyar al jefe. En nombre de todos los empresarios de la Región de Murcia su organización ha apoyado las medidas propuestas por Valcárcel para que los ciudadanos paguemos la sanidad y la educación dos veces, una a través de nuestros impuestos y otra a través de un pago a la hora de recibir el servicio público concreto.

Pero lo mejor de todo es que los empresarios creen que esta medida es disuasiva del uso abusivo de estos servicios. En el fondo explotan un tópico tremendo que merecería un poco más de reflexión.

Se dice que los ancianos abusan de la sanidad y que si tuvieran que pagarla no irían tanto a las consultas médicas. No voy a negar ese dogma social pero no deja de ser cierto que las personas mayores, por su propia edad, son las que tienen mayores problemas de salud y que, por tanto, necesitan mayores prestaciones sanitarias. Sería bastante más sospechoso que los centros de salud estuvieran llenos de veinteañeros y de treinteañeros. Junto a ello hay muchos pensionistas españoles cuyas pensiones son ridículas y pagar cuantías incluso simbólicas podría ser costoso.

Lo de la disuasión educativa me ha parecido aún más tremendo. Dado que ya existe una especie de doble pago en la universidad, supongo que el empresariados murciano (ejemplo de imprevisión en la actual crisis) está pensando que hay que instalar un doble pago (que no copago) en la educación no universitaria seguramente para que la gente deje de abusar con tanto querer que sus hijos estudien; que si la gente quiere que sus hijos estudien que lo paguen doblemente, en sus impuestos y en nuevas tasas, que eso de estudiar sólo pagándolo una vez es algo dañino espiritualmente. Por más que lo pienso no entiendo como escolarizar a un niño de seis años puede tornarse en un abuso del servicio público educativo.

No, gracias

Ayer aludía puntualmente a los visitadores médicos a propósito con el interés del Presidente murciano Valcárcel de que los españoles paguemos dos veces la sanidad y la educación.

Hoy quiero hacerme eco de la existencia de una plataforma de médicos, llamada ‘No, gracias’. Esta plataforma insiste en la necesidad de mejorar las relaciones entre los profesionales de la salud, la industria farmacéutica y las administraciones sobre la base de la transparencia y las buenas conductas.

El ‘no, gracias’ es la respuesta que proponen a los médicos antes cualquier regalo, por mínimo que sea, de los representantes de los diversos laboratorios farmacéuticos. Insisten en la necesidad de que el propio sistema de salud sea el que le proporcione la formación permanente a los profesionales de la salud y que ésta no se deje en manos de las empresas farmacéuticas.

Una iniciativa interesante, con ánimo de cambio y no de simple testimonio, que como es lógico no aparece en ningún sitio.

Copago

Valcárcel, Presidente de Murcia, le ha hecho un flaco favor a su partido de cara a las elecciones generales de 2012, ya que si nadie le desautoriza sus palabras serán echadas en cara a Rajoy una y otra vez.

Lo que sí ha hecho Valcárcel y hemos de estarle agradecidos es aclararnos aspectos hasta ahora desconocidos del programa con el que el Partido Popular concurrirá a las elecciones en éste y en el próximo año.

A mí en este tema del ‘copago’ lo que me hace verdadera gracia es la gran mentira que es el propio nombre. Al hablar de copago parece que estamos diciendo que sería un pago hecho entre dos, entre el ciudadano que se sirve de un servicio y otro. Lo que sucede es que ese otro, la administración, paga de los impuestos de los ciudadanos, de forma que no hay copago en un sentido estricto porque el ciudadano ya está pagando por la educación o la sanidad.

El mismo término, sin duda interesado, dar a entender algo completamente falso: que el ciudadano que usa los servicios públicos no los paga. La cuestión que se plantea debería ser otra: la de cómo pagar los servicios públicos. En cualquier debate sobre esta cuestión creo que no se debería perder de vista que estos servicios son los principales mecanismos de solidaridad con los sectores más necesitados de la sociedad.

Lo que siempre olvida Valcárcel, lógicamente, es mirar a su propia gestión en estos temas. El gobierno murciano se ha gastado un dineral inmenso en abrir institutos de educación secundaria en pedanías con mil habitantes y con un instituto a diez kilómetros. Esos institutos tienen las aulas casi vacías. Hubiera costado mucho menos pagar a todos los alumnos el transporte escolar hasta los centros existentes y cercanos.

Hasta que han llegado los recortes la sanidad murciana no tenía ningún sistema centralizado de compras. Cada centro hospitalario lo decidía y creo que sería para gran felicidad de la multitud de visitadores médicos que pululan por cualquier sanitario.

La gestión sanitaria y educativa de Valcárcel son inmantenibles y ahora tiene sus ojos puestos en los sectores más débiles de la población: enfermos y familias con hijos.

Ortodoxias formales

El otro día decía en Twitter que es prácticamente imposible que alguien tenga un blog sobre política, pero que no se dedique a la política, pueda llegar a una lista electoral o a una posición de responsabilidad política.

Los partidos valoran la unidad monolítica en su seno, porque los electores se la demandan, por más que digan que quieren más democracia interna cuando son encuestados. Cada día los partidos y las tendencias políticas se parecen más a rígidas ortodoxias formales: hay que estar de acuerdo con lo que haya que estar de acuerdo, sea lo que sea.

Un bloguero particular, un bloguero romántico, escribe de muchas cosas y puede que con el paso del tiempo, por muy ortodoxo que sea, muestre algunas diferencias con la ortodoxia formal con la que se encuentre más cercana.

Y la memoria de Internet tiene un larguísimo alcance. Cualquier oponente podrá escarbar en lo más profundo de la red para encontrar, por escrito que es lo mejor, cuando esa persona fue un ‘traidor’ no a las ideas, sino a la ortodoxia formal que había que defender en ese momento. Y eso será la tumba del bloguero de política que quiera ser político.

Estas ortodoxias formales incentivan el silencio, el no tener juicio formado y el problema no es que castigue al bloguero político (una especie rara y en vías de extinción), sino que se extiende a todas las formas de expresión posible.

La reelección automática del Ceann Comhairle

Del seguimiento del proceso electoral irlandés y de su escrutinio, he sacado el conocimiento de algunas cosas (soy un ignorante para deleite de mis críticos). Una curiosa y que, por tanto me ha llamado la atención, es que hay un diputado que no se somete a la reelección una vez disuelta la cámara baja.

Este diputado es el Presidente del Dáil Éireann [molan los nombre gaélicos], cuyo cargo recibe el nombre gaélico de Ceann Comhairle. Una vez convocadas las elecciones esta persona, salvo que se retire voluntariamente, es automáticamente reelegida en la circunscripción por la que lo fue en las elecciones tras las cuales accedió al cargo.

Con esto se intenta garantizar la imparcialidad del Ceann Comhairle en el ejercicio de sus funciones y que, como consecuencia de alguna de sus decisiones, pague en las urnas por hacer lo que cree mejor, más justo o adecuado al Derecho.

Sin duda ésta es una medida de protección de las minorías a través de la inmunidad política, por una legislatura más, del Presidente de la cámara baja. Aunque pienso, en mi maldad, que esta disposición constitucional tiene su reverso tenebroso porque el Ceann Comhairle podría ser absolutamente partidista y tendencioso en sus decisiones y precisamente porque no teme el juicio de las urnas.

Al final uno llega a la conclusión de que, en último extremo, las instituciones se mantienen a flote por la ‘vergüenza torera’ o, dicho de un modo más fino, porque a poca gente le gusta quedar en evidencia y por unas convenciones sociales de educación y tradición.