Cuando la racista se olvidó de hablar en código

[Entrada para frikis de la política norteafricana]

Carolina Pérez, hasta hace unas horas consejera de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Ceuta, compareció en el Senado ante una Comisión de Estudio y despachó su intervención diciendo que los musulmanes ceutíes eran vagos, que no querían estudiar, no querían buscar trabajo y que realmente eran inmigrantes o descendientes de inmigrantes.

Nadie sabía lo que había dicho hasta que el periódico digital ceutaldia.com consiguió la transcripción de su comparecencia y se montó una fuerte polémica, principalmente a través de Facebook que fue trascendiendo a los otros medios de comunicación, con la conveniente dosificación que da la publicidad institucional.

La consejera ha dimitido por la mañana. Es el tercer miembro del gobierno de Juan Vivas que se va en medio de un terrible escándalo: Pedro Gordillo que está en el juzgado imputado por varios delitos y José Antonio Rodríguez después de una misiva de los sindicatos preguntando dónde estaban unas obras de mejora del parque de bomberos y de la sede de la policía que habían sido pagadas pero que no se encontraban en ningún sitio.

Carolina Pérez apela a su trayectoria personal y política, algo muy cuestionable, para probar que todo ha sido un error. Lo que le ha sucedido a Carolina Pérez es que, se ha confundido, y ha dejado de hablar en código y lo ha hecho en el peor sitio del mundo, el Senado donde todo se registra y se pasa a escrito. De camino cita informes que nadie conocía antes de su existencia.

Lo que ella ha dicho refleja el pensamiento del Partido Popular de Ceuta (lo dicho fue respaldado por el secretario general en Onda Cero), de sus voceros en todas las esquinas de la ciudad, de sus muchos votantes que antes se fueron en bloque a aupar al GIL a la mayoría en la Asamblea de Ceuta y de toda una casta privilegiada, gracias al dinero público, que es la que vota en masa en las elecciones ceutíes.

Pero lo más llamativo de todo esto es que la ya ex concejera (aunque no ex diputada) ha dicho en la nota de prensa por la que hacía pública su dimisión que no quería perjudicar a su Partido. Es curioso porque hasta ahora el PP de Ceuta no había prestado ninguna atención a las consecuencias electorales de sus desmanes, ya que gracias a su maquinaria propagandística y un descarado clientelismo se aseguran unos estupendos resultados electorales (el procedimiento aquí)

Algo feo han debido ser los estrategas electorales del PP de Ceuta. Este revuelo sí podía tener consecuencias electorales pues podía movilizar a un electorado, el musulmán, caracterizado por su elevadísima abstención. Una movilización alta de los ceutíes musulmanes podría poner en un serio aprieto al PP de Ceuta, tan serio que sus consecuencias no son fácilmente previsibles en este momento: no sé si habrán conseguido parar la movilización con esta fulminante dimisión. El hecho de que un medio de información nacional de derecha se haya hecho eco de las declaraciones tengo la impresión de que ha empujado a Pérez fuera del Gobierno de la Ciudad.

Reflexiones paralelas:

1) Me parece lamentable que ningún senador o senadora del PSOE se inmutase por las palabras que le han costado el cargo a la entonces consejera. A todos les pareció estupendo lo que no era más que una proclama racista, no sé si será la coincidencia, que no prestaban atención o el desconocimiento absoluto de esta ciudad española en el Norte de África.

2) Por raro que parezca ninguna de las tres dimisiones escandalosas en los últimos quince meses ha tocado lo más mínimo la posición del Presidente de la Ciudad. Realmente la última está por valorar, como antes he indicado, pero hay que reconocer su habilidad para manejarse en esas situaciones y no sólo que no bajes, sino que mejores.

3) Carolina Pérez que califica de vagos a los más débiles de la sociedad ceutí, no tiene oficio que se le conozca (a lo más que he llegado era a que su familia tuvo o tiene una tienda). Lleva veinte años en la poltrona, la muy currante.

Un comentario en “Cuando la racista se olvidó de hablar en código

  1. Hola,

    Bueno me imagino que el principal problema por la que esta señora ha dimitido, perdón, la han obligado a dimitir, es porque esas palabras ofenden a un porcentaje del cuerpo electoral y puede ser contraproducente para los intereses del PP en la ciudad.

    Por otro lado es cierto que un político no puede hacer declaraciones así, pero en cualquier caso me parece que representan algo habitual en mucha gente. Las generalizaciones son fatales, pero detrás de esto siempre hay un sentimiento popular y una verdad parcial. Siempre he pensado que hacemos mal en circunscribir esto a puro racismo, porque realmente no es así y perdemos credibilidad si simplificamos las cosas.

    Saludos

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