La percepción de la corrupción (I)

Cada vez que ‘Transparencia Internacional’ (TI) publica su informe sobre corrupción en el mundo, los medios de comunicación se lanzan a ver el ranking, a ver cómo queda España y tratan los resultados de este informe como si se tratasen de mediciones objetivas.

TI denomina a ranking como ‘Índice de percepción de la corrupción’, es decir, ellos no dicen que consigan medir la corrupción realmente existente en un país, sino la percepción de la incidencia de la corrupción en ese país. TI publica su metodología en Internet y cualquiera puede verla.

La corrupción, como cualquier actividad fuera de la ley, es esquiva a la observación directa y, por tanto, la medición es casi imposible. Evidentemente hay una serie de datos objetivos que indican la existencia de corrupción (como denuncias y juicios), pero estos considerados ellos solos pueden conducirnos a confusiones (que no haya juicios no quiere decir necesariamente que no haya corrupción o que haya subido el número de juicios no quiere decir que haya subido la incidencia de la corrupción). TI ha escogido como principales fuentes la interpretación de los datos por parte de expertos del país, la información de los líderes empresariales y los informes de agencias internacionales y ONG’s.

Finalmente el dato que proporciona TI es un índice agregado, que no es más que la suma de los diversos factores que ellos han medido como propios de la corrupción o como indicativo en la proporción que ellos han preestablecido. Uno de los elementos más importante para que los datos tengan valor diacrónico es que el agregado no cambie en su formación.

5 comentarios en “La percepción de la corrupción (I)

  1. Que interesante tu articulo. Despues de leerte saco la conclusión que tratan de dar forma objetiva a lo que es puramente subjetivo y como dato, igualmente manipulable. Vamos que de “rigor cientifico” nada. ¿Es así?

    1. Todo lo contrario … tiene mucho rigor porque acepta que es una percepción e intenta objetivarla todo lo posible. El problemas se da cuando esto no hace y se quiere medir objetivamente algo tan esquivo como la corrupción.

      La corrupción no es subjetiva, es un hecho objetivo: otra cosa es la percepción que tengamos de ella.

  2. En España hay un hecho objetivo: En las regiones donde más corrupción hay, más empresarios corruptores y políticos corrompidos tenemos; más son votados éstos. Sólo hay que mirar a la Comunidad de Valencia, Murcia, Baleares, Canarias, Madrid y los ayuntamientos del litoral de Andalucía desde Cádiz hasta Almería, pasando por Marbella, Fuengilora, Benalmádena, Torremolinos, Elejido…

    Y todo esto no es una opinión o una percepción subjetiva. Es algo real, y por lo tanto muy a tener en cuenta como dato para el estudio. Si lo tuvieran en cuenta, España estaría entre los primeros puestos del ranking. Bueno, esto último si es una percepción, quizá porque soy español y vivo aquí.

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