Honestidad, salarios y peligros inadvertidos

El otro día leía una entrada de Kantor en la que proponía una reducción de los sueldos de los empleados públicos en un 10%, lo cual produciría una reducción del gasto público equivalente al 1% del PIB, según los cálculos que él hacía. Anoche a través de un retuiteo de Egócrata conocí otro de M. Yglesias en el que se preguntaba qué pasará cuando los antidisturbios griegos se den cuenta de que les van a recortar los salarios y se vayan a la huelga.

Y es que lateralmente se toca un tema importante. La reducción de los salarios a los empleados públicos puede ser muy popular, pero hay muchas formas de reducir los gastos del Capítulo I (personal) sin necesidad de tocar directamente los salarios: tasa de reposición, reducción de sustituciones y vacantes, reducción de órganos y de puestos eventuales y de libre designación, congelación salarial y homogeneización salarial entre administraciones, entre otros. Hay empleados públicos que son mileuristas y un recorte de ese peso tendría fuertes consecuencias sobre sus economías domésticas y sobre el consumo a nivel general.

Los empleados públicos desarrollan labores fundamentales en la sociedad y una cadena de reducciones salariales puede tener efectos funestos sobre el conjunto de la sociedad. La decencia y la honestidad se refuerzan si las circunstancias no lanzan a personas a la penuria personal y familiar. Una reducción salvaje del poder adquisitivo de los empleados públicos puede hacer que estos hagan dejación absoluta de sus funciones (no merece la pena) o que las aprovechen para tener suplementos salariales.

La célebre “agilización de trámites” (en el Ayuntamiento de Madrid parece que se ha dado mucho) puede extenderse a todos los niveles. Las multas podrían ser fácilmente levantadas por un “pronto pago” sin necesidad del recibo de la sanción. Mirar para otro lado cabría ser una práctica constante. Médicos que descubren que tratan con más comodidad a sus pacientes de la Sanidad pública y los vuelven a ver por la tarde en sus consultas privadas. Los “profes” impartirían muchas clases particulares que ayudarían, sin lugar a dudas, a que sus alumnos aprobasen. Los militares tendrían tentaciones varias. Los veterinarios también tendrían sus propias tentaciones.

Las medidas de ajuste, austeridad o recorte tienen que hacerse de una forma sensata, porque pueden tener consecuencias no esperadas y ser un lastre aún peor para la salida de la crisis económica.

2 comentarios en “Honestidad, salarios y peligros inadvertidos

  1. Me parece más injusto para los trabajadores eliminar las sustituciones y rebajar a los interinos el 100% del sueldo, que practicar una reducción general de salarios.

    Con la crisis tenemos el 20% de desempleo. La gente está perdiendo sus casas, sus negocios y se va al paro con deudas inasumibles. Perder un 5 o un 10% del sueldo es un privilegio en estos tiempos

  2. Bien dicho Bensoussan, yo también creo que aquí todo el mundo piensa solo en sí mismo. Como ves en nuestro país solo ha habido movilización cuando los funcionarios han perdido un 5% de sueldo. Lamentable

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