Incentivos para abordar

Después de la última operación militar israelí contra la flotilla que intentaba llegar a Gaza, tenemos las habituales escenas de indignación (ésta vez realmente internacionalizada) y cada cual defendiendo las posturas que justifican su postura.

¿Por qué ha pasado esto? La primera respuesta y más verdadera es que hay mucha maldad y que las cosas se están haciendo cada vez peor. Pero este tipo de respuestas pueden ser tan verdaderas como poco útiles para la explicación.

Los miembros de la flotilla sabían que esto podía pasar. Confiaban en que la presencia de personas de las más variadas nacionalidades fuera lo suficientemente disuasivo para Israel como para dejarlos pasar para no padecer la condena internacional y las posibles medidas por su acción.

Por el contrario Israel era consciente de que los organizadores de la flotilla manejaban esta opción, pero para ellos dejarlos pasar suponía ver nuevas flotillas hacia Gaza, seguras de tener cierta inmunidad antes las tropas israelíes. El mar de convertiría en una modo eficaz de mandar recursos a Gaza y de dar aire al gobierno de Hamás.

Israel valora sus posibilidades. Hasta ahora nunca ha padecida ninguna consecuencia especialmente severa por una acción militar, incluso cuando ésta ha perjudicado bienes o intereses de sus aliados occidentales. De hecho atacaron el USS Liberty con bajas militares norteamericana sin padecer ninguna represalia.

Entonces la decisión estaba clara: o se permitía que se abriese una ruta marítima a Gaza o se aguantaba algunas horas de reprimendas internacionales sin más consecuencia. La marina israelí ataca la flotilla dando un escarmiento ejemplarizante para los futuros voluntarios que se pudieran prestar a una segunda flotilla.

Hermanos municipales

La última moda en nuestro país es la de proponer diversos recortes del gasto público. La lista de futbolistas patrios seleccionados para jugar el Mundial de Sudáfrica ha pasado desapercibida en medio de los millones de medidas que los españoles propones en la primera barra de bar en la que nos apoyemos.

De lo que quiero hablar no es solamente de ahorrar unos cuantos de miles de euros (nada que ver con la proporción de nuestro déficit), sino de que los ayuntamientos de toda España se dejen de estupideces relativas a hermanamientos con todos tipos de entidades municipales del amplio mundo.

No sé qué sentido tiene que las ciudades se hermanen y que consecuencias tienen estos procedimientos que, a veces, parecen realmente tortuosos. Se gasta unos buenos dineros en esos hermanamientos, pero todavía yo no he alcanzado a ver qué ventaja supone el estar hermanado al no estarlo.

Nuevas prohibiciones del PP

En mitad de la deriva demagógica del Partido Popular llega una propuesta más de esta formación conservadora que parece nacida para hacer reír más que para otra cosa. Proponen prohibir ‘por Ley’ los actos de precampaña electoral y dejar todos los actos de este tipo para los quince días en los que legalmente se puede pedir el voto.

Es simpático que quieran prohibir algo que no existe, ya que la precampaña es todo lo que no está dentro de la campaña. Y es más esta propuesta huele a inconstitucional por todas partes, porque si se quiere limitar la celebración de actos públicos a los quinces días anteriores al día de reflexión, se está limitando gravemente la libertad de expresión, el derecho de reunión y un puñado más de derechos fundamentales. ¿Por qué los miembros de un supuesto partido de amigos de las chucherías no podemos hacer un acto público sobre cualquier tema o para dar a conocer nuestro ideario?

Quiere el PP consensuar esta tontería, cuando estuvieron a punto de mandar a este país por la alcantarilla de las finanzas internacionales. Si realmente se lo tomaran en serio esta propuesta, se las aplicarían ellos mismos sin esperar a que nadie más lo hiciera, renunciando a la ventaja en aras del interés general. El problema de la financiación ilegal de los partidos no está unido casualmente a las campañas o a las precampañas, sino a algo más profundo como lo estamos viendo con las noticias relativas al caso Gürtel, que curiosamente afecta al Partido Popular.

Yo hace tiempo propuse no prohibir la precampaña, sino eliminar el concepto de campaña electoral por considerarlo ridículo y por pensar que cada cual debe ser libre de pedir el voto cuando quisiera sin tener que recurrir a subterfugios. Concentrar todo el gasto en quince días, de conseguirse, solamente provocaría un mayor gasto en menos días.

¿Solución Suárez?

Con el Real Decreto-Ley 8/2010 muchos analistas, periodistas y blogueros han dado por concluida esta Presidencia y comienza a calentar motores para la próxima. Una cosa es que la Presidencia se dé por acabada y otra cosa es que efectivamente haya terminado, por lo que parece que hay muchas personas reflexionando las más diversas formas de terminar fácticamente lo que políticamente consideran concluido.
 
Hemos oído hablar de elecciones anticipadas y de diversos tipos de mociones de censura. Ahora lo que está en boca de todos es la posibilidad de que se convoquen elecciones después de que no sea posible aprobar el Presupuesto para 2011 (una temeridad económica) o que se pacte con CiU la aprobación del Presupuesto a cambio de unas elecciones coincidiendo con las municipales y autonómicas.
 
Después están los que apuestan por un cambio de Presidente hecho desde el mismo Partido Socialista, de forma que sea el PSOE el que quita al Presidente y nombre entre los suyos a un nuevo Presidente. Es lo que Miguel Ángel Aguilar llamó en “El País” una ‘Solución Suárez’.
 
Adolfo Suárez, ahora elevado a los altares de la benevolencia histórica, fue un Presidente que tuvo que dimitir en medio de una gran impopularidad y por las presiones de su propio partido, la Unión de Centro Democrático (UCD), cuyos notables (una amalgama de funcionarios del Franquismo con trasplante facial democrático) pensaban que sin Suárez tendrían posibilidades de ganar las elecciones frente al irresistible PSOE de Felipe González. El resultado fue que Suárez efectivamente dimitió, fundó un nuevo partido y consiguió dos escaños en el Congreso, pasando la UCD de gobernar a tener solamente doce diputados, ya que la mayoría de sus votantes se fueron a la Alianza Popular de Fraga y al PSOE.
 
Teniendo en cuenta el desastre político que supuso la ‘Solución Suárez’ me resulta llamativo que haya quien se la proponga al PSOE desde las páginas del periódico más leído por los socialistas.

Además hay que plantearse algunas cosas: como si la ‘Solución Suárez’ es una solución, cómo tomarla, a quién poner y para qué.

La estrategia de responsabilizar personalmente de toda la crisis al Presidente Rodríguez Zapatero no deja de ser eso, una estrategia política sumamente antigua. Al principio el ex Vicepresidente Solbes era la maldad económica absoluta, era el motor primero de toda la crisis que España estaba padeciendo. Una vez desaparecido Solbes, Zapatero quedó sin parapeto y lo que antes se decía del responsable económico ahora se dice del Jefe del Ejecutivo, pasando Solbes de ser un malvado a ser un santo sabio.

Si el hecho que José Luis Rodríguez Zapatero dejase de ser Presidente del Gobierno e inmediatamente desapareciera la crisis económica, yo sería el primero en pedir su dimisión y en hasta pagar de su reducido sueldo para que estuviese una temporada en la “Estación Espacial Internacional”. Si el simple de que Rajoy y sus chicos del PP pudieran compatibilizar sus comparecencia en los juzgados con el desempeño del Gobierno de España, terminara “ipso facto” con la crisis, me apuntaría como loco a votarles.

Pero mucho me temo que no es así y que los efectos serían los contrarios, ya que tanto una dimisión como una convocatoria electoral dejarían paralizado al Gobierno al menos tres meses, ya que no es sólo un cambio de puesto, sino cesar y nombrar a todo un equipo y ya sabemos que hasta que uno aprende dónde está la puerta se pasan noventa días si el cargo es inteligente.

Ahora que el Gobierno se ha animado a tomar medidas, lo mejor es que continúe y una vez que le ha cogido gusto al Decreto-Ley lo conveniente es que mantenga la dosis, porque tiene un durísimo síndrome de abstinencia. Un cambio de gobierno es lo último que España necesita, salvo si lo que quiere es generar desconfianza y no tener ninguna capacidad de obtener financiación exterior sin pagar unos intereses usurarios.

Supongamos que esa ‘Solución Suárez’ es eso, una solución y remedio a todos nuestros males. Suárez dimitió, presionado pero lo hizo él. Y si no hay dimisión, ¿cómo se puede destituir a un Jefe de Gobierno y líder de un partido en España? (ya lo intentaron con Rajoy y les fue imposible). Solamente hay dos posibilidades: o que el Comité Federal tumbe el informe de gestión en su próximo sesión (lo cual abriría la veda en todas las federaciones regionales a hacer lo mismo y solamente quitaría a Zapatero la Secretaría General) o que el Grupo Parlamentario Socialista presente una especie de ‘automoción de censura’, algo que debe ser el ingrediente de los sueños húmedos de algunos comentaristas pero que actualmente está más allá de la ficción.

Hagamos una nueva suposición: hay dimisión o informe de gestión negativo o automoción de censura. ¿Quién organiza todo eso? ¿Quién sería el nuevo Presidente? No sería nada fácil entre otras cosas porque el PSOE, como cualquier partido, es una especie de monolito superficial, pero realmente es un compuesto de numerosas tendencias tanto geográficas como ideológicas. La presunta solución se convertiría en un problema mayor porque dejaría al principal partido sin liderazgo y al país sin Gobierno mientras que alguien intenta ponerse de acuerdo en quien poner. ¿Y una especie de ‘golpe palaciego’? Lo dicho, no estamos en la época de Suárez.

A un voto del infierno

Un voto ha evitado la catástrofe. Un voto y las abstenciones de tres formaciones nacionalistas y regionalistas han permitido que España puede recibir financiación exterior mientras va reduciendo a marchas forzadas su déficit. No es que CiU, CC o UPN hayan salvado a Zapatero, han salvado al país.

No sé si hablar de sentido de Estado, de tener los pies en el suelo o de sólo operar con cálculos electorales, pero lo que sí tengo claro es que la mayor parte de la oposición ha estado a punto de mandar a España unos cuantos de décadas al pasado con tal de ganar unas cuantas alcaldías en 2011 y un lugar en La Moncloa en 2012.

La imagen es fundamental para crear confianza en otros países y en todos aquellos que tienen dinero para gastar e invertir en España: lo que estamos viviendo es un claro propósito para generar desconfianza por parte de todos. Lo peor de todo es que la parte de la oposición que ha empujado por la cuesta abajo tendrá beneficios y la parte de la oposición que lo ha evitado tiene miedo de un excesivo castigo por parte de los votantes. Lo mismo, de aquí a 2012, el escenario cambia y eso es lo que asusta.

Adelantos electorales

El Partido Popular anda pidiendo Elecciones Generales. Es una petición de esas que se hacen de cara a la galería y rezando internamente para que no se haga realidad. Ellos saben que la única salida es la que Zapatero tomó hace dos semanas y que ese camino solamente genera impopularidad.

Es por eso mismo por lo que Francisco Camps ha jugueteado con la posibilidad de adelantar las Elecciones Autonómicas. Sabe que más que su asuntos ante la Justicia, pesará en día de votar la situación económica y él transmutará el previsible voto de castigo contra el PSOE en una sentencia de absolución que todavía no le ha llegado de las sala de justicia.