Burbuja inmobiliaria y funcionariado


La viñeta que abre esta entrada está tomada del blog “El Rey de la Baraja” y creo que describe muy bien cierta hipocresía social que hay en España. Pocos decían que la burbuja inmobiliaria no sólo era mala porque iba a destrozar al país cuando reventase, sino que tenía serias consecuencias sobre nuestra economía y mentalidad. Se ganaban millones de pesetas (o cientos de miles de euros) prácticamente sin hacer nada y en el caso de los promotores (que sí hacían) las pluvalías crecían desproporcionadamente respecto a los costes.

Ahora se critica a los muchísimos españoles que quieren convertirse en empleados públicos, justo en un momento en el que las ofertas de empleo público están cayendo como una medida más de contención del gasto público. Dado que una oposición no es un mero examen, sino una competición que sólo se pasa si estás entre los primeros, el aumento de número de aspirantes (altamente motivados) las hace más difíciles y el esfuerzo que requerirá conseguir una plaza será mucho mayor que antes.

¿Por qué los malvados españoles quieren ser empleados públicos? Algunas ideas se me ocurren para reflejar las utilidades que buscan los ciudadanos en esta situación laboral y que la hacen preferible. Puede ser un punto de partida para reflexionar sobre la ‘reforma del mercado laboral’ más allá de los vulgares tópicos.

1) La seguridad laboral es la gran utilidad. Saber que no va a desaparecer la empresa y que el salario llegará es una gran utilidad. Esto sirve para todas las categorías, ya que cuando determinados sectores hablan de que “los españoles” solamente queremos ser empleados públicos, no piensan en los llamados “cuerpos de élite”.

2) Las personas que tienen un título universitario medio o superior tienen la oportunidad de poder trabajar en lo que han estudiado o cobrar según esa categoría.

3) Si uno trabaja por debajo de su categoría es porque lo ha elegido y no porque te hayan contratado pidiéndote ser licenciado en Económicas y te hagan un contrato a perpetuidad como auxiliar administrativo, pese a que tu trabajo no sea ése.

4) Posibilidad de ascenso profesional a través de la ‘promoción interna’, algo que no es posible dentro de la inmensa mayoría de las empresas de nuestro país.

10 comentarios en “Burbuja inmobiliaria y funcionariado

  1. Y añado que cuando se critica la tasa de “funcionarios públicos” se piensa en el funcionario de ventanilla, pero no se contempla que también son funcionarios médicos, policías y profesores, por ejemplo. Si queremos reducir la tasa de funcionarios, ¿estamos dispuestos a reducir la tasa de policías, maestros y profesores por cada 100 habitantes? Conmigo que no cuenten para eso.

    1. Hay campos en los que el número de funcionarios es excesivamente grande (lo que tu llamas “funcioanrios de ventanilla”, personal de ayuntamientos, diputaciones…), y ahí sí habría que pegar unos profundos recortes de personal y sueldo. Razones:

      a)- sobra personal. Igual soy sólo yo, pero es indignante entrar a realizar una gestión en cualquier organismo público y ver a un montón de gente tocandose la moral (es lo que tiene trabajar sabiendo que pase lo que pase tu empresa no cierra,q ue vas a cobrar, y que es casi imosible que te despidan: la productividad se va a tomar vientos). Vamos, que una reducción de personal se podría absorber sin problemas.

      b)- el funcionariado es un cáncer; necesario, pero cáncer al fin y al cabo. Es un sector que, en principio, no es productivo y que, por lo tanto, vive de los demás trabajadores. Cuantos más funcionarios, más recursos (impuestos) hay que dedicar a pagar sus nóminas, produzcan o no; nadie se imagina (y nadie propone) reducir el paro mediante la contratación de un millón de parados como funcioanrios.

      c)- España está en un agujero hoy en día, eso no lo discute nadie. Si queremos salir de él, hace falta que toda la gente tire del carro en el sector privado, por lo que no nos podemos permitir que los mejores cerebros se dediquen a estudiar oposiciones para el funcionariado. No, donde hacen falta es en la empresa privada, y si hay que soltar dinero para financiarles nuevas empresas, pues se suelta.

      d)- el externalizar ciertos servicios de oficina no críticos (muchas tareas de oficina) produciría una reducción en los costes, lo cual es bueno para todos al representar menos impuestos (y sí, soy consciente de que eso es una puerta abierta a la corrupción y una bajada de sueldo de los trabajadores; lo primero se arregla con la ley, lo segunda… venga, en serio, cuando vais al supermercado no pensais en cuánto se lleva el agricultor o el operario de la conservera, sino en cuánto estais pagando por los pimientos),

      Por ello, creo que hay que convertir la profesión de “funcionario” en algo poco atractivo para ciertas profesiones (al igual que tú, no incluyo aquí sanidad, educacion o seguridad ciudadana): reducción de sueldo, trabajo a tiempo parcial para que no se pueda vivir sólo de ser funcionario (ni con dos sueldos de funcionario en el caso de una pareja), horarios más adecuados al público al que se atiende (abrir por las tardes hasta las 20:00, por ejemplo, que cuesta dios y ayuda encontrar oficinas abiertas en ayuntamientos, hacienda y etc) y, sobre todo, que sea tan fácil despedir a un funcionario como el despedir a un trabajador de la empresa privada (¿rindes muy por debajo de lo que deberías? Pues puerta).

      Se suele decir que en España hay dos clases de trabajadores, los eventuales y los fijos, y que la (hipotética) reforma laboral que viene debería acercarlos en derechos y obligaciones. Yo añado una tercera clase, el funcionariado.

      1. Exactamente no contestas a nada de lo planteado, que va en otro sentido y no en la acumulación de tópicos que tú planteas.

        Es más los mayores números de funcionarios se dan en seguridad pública, educación y sanidad. Son el grueso, junto a las Fuerzas Armadas.

  2. Incompetentes e irresponsables, hay tanto en el empleo público, como en el privado. No creo que la solución de esta situación, se encuentre en la reducción de lo funcionários. Si bien: la solución si puede estar en; abandonar un poquito, la búsqueda de seguridad, y la comodidad laboral. La solución pasa por los emprendedores, y la empresa privada. No es reprochable por otra parte, por otra parte que todos queramos ser funcionários. Corren tiempos difíciles. Un Saludo .

  3. El discurso este de “este es un país de funcionarios” y “los funcionarios no hacen más que tocarse las narices” es poco menos que canónico en la España de nuestros días, y bien reciente por lo demás. En mi opinión, donde puede no haber un funcionario es preferible que no lo haya, pero esa pretensión de establecer una relación directamente proporcional entre eliminar cargos de funcionarios y mejorar la economía, la sociedad, la moral o el civismo, no lo tengo muy claro.

    Se comprende que los fundamentalistas sostengan tales ideas, pero no la extensión real del dicurso en cuestión; al menos yo he conocido a unos cuantos auténticos incompetentes en el sector privado (¿es que no los hay -casi- en todas partes como ocurre entre los “equipos” de funcionarios?) o a muchos vacilando de lo que derrochan a cuenta de la empresa en las cenas de Navidad (o cuando sea); o quemando un coche de empresa tras otro. Además, la crítica parecería más razonable de ir dirijida, como se ha dicho, a administrativos que se dedican a “mover papeles” o estar detrás de una ventanilla, pero no así en general, que es lo que de veras convierte el discurso en simplista y ya, de tanto uso, bastante simplesta (por no decir otra cosa).

    Saludos

  4. Porque estamos en una sociedad comodona, nos hemos ” mal acostumbrado “. Tenemos unos empresários mal acostumbrados, siempre dispuestos a ganar, siempre dispuestos a multiplicar sus benefícios. Pero no tan seguros de reconocer que tienen que perder. Por tanto; muy dados a amortiguar, dichas pérdidas, a costa de sus trabajadores, en definitiva, de los de siempre. El Estado es más benévolo con sus súbditos. Un Saludo .

  5. Ahora que ha estallado la burbuja y las cuentas publicas han empezado a dejar de cuadrar, mucha gente se vuelve hacia los funcionarios cuando en realidad estos fueron los que mayor sufrieron la inflacción brutal (sobre todo por la vivienda) de los años del pelotazo (comprar y vender: eso si que es rascarse la barriga mientras te llenas los bolsillos). Mientras todo subia como la espuma, la subida salarial de los funcionarios aumentaba a ritmos misérrimos, lo que hace que este colectivo pierda mucho poder adquisitivo en estas fases inflaccionarias. ¿Y ahora hablan de bajar los sueldos del sector público? parece que hay gente que quiere acabar con los funcionarios, pero matandolos de hambre. En este pais de economia subterránea, la peor parte se la llevan los que tienen la nómina “filtrada”. Y además, en este pais de ayudas y subvenciones, resulta que los funcionarios son los ricos del estado, no teniendo por nivel de ingresos derecho a muchas prestaciones sociales a las que si tienen los curritos que cobran en negro y que oficialmente están casi en la indigencia (eso si, luciendo chalet y audi A4).
    Y ya esta bien el mito de la no productividad de los funcionarios. hay que ser tonto para asociar empleado público con el típico personal administrativo de ventanilla. Como estos son los que se ven, creen que todos los funcionarios son asi. Lo que no saben es que hay funcionarios que no se ven por ventanillas que, por ejemplo, elaboran cartografia o predicen el tiempo, trabajos con una gran plusvalia poco remunerados, sin hablar de todo el personal docente, sanitario, etc…

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