Marruecos diseña la jugada

En las relaciones políticas internacionales, como en cualquier relación política o económica, cuanta más información se tenga sobre los otros actores, mejor es para definir la propia posición y para conocerla.

Las relaciones entre España y Marruecos son de una asimetría insoportable en la información. No digo que el gobierno español no conozca bien todo lo que tenga que ser conocedor sobre Marruecos, digo que la sociedad española tiene poca idea y que responde según, de una forma sumamente previsible, a determinados estímulos. Por el contrario la sociedad marroquí está completamente controlada, de acuerdo con la voluntad gubernamental, que para algo Marruecos es una dictadura monárquica.

La consecuencia de todo esto es que Marruecos sabe qué hacer para poner en un apuro en la política interior al Gobierno de España, ya que el comportamiento de todos los partidos, medios y otros actores es absolutamente previsible. Para mí, y sé que seré impopular, esto es lo que está sucediendo en el caso de la activista saharaui que se encuentra en huelga de hambre en el aeropuerto de Tenerife. Una cuestión de política interna marroquí se ha convertido en un problema político interno y en España todos están haciendo lo que era previsible que fueran a hacer.

¿Qué sabemos de lo que sucede en Marruecos? ¿Qué sabemos de la incidencia de estos hechos en el país vecino? ¿Qué sabemos de las intenciones de su gobierno? ¿La prensa marroquí tiene libertad o se limita a transmitir el mensaje salido desde su gobierno? ¿Existe una sociedad civil en Marruecos y una pluralidad de actores con agenda propia y diferente a la del gobierno? ¿Cuántos medios españoles tienen corresponsales que pasen todos los días en Marruecos y cuantos sus corresponsales lo son a distancia?

Ni mucho menos quiero insinuar que en España deba pasar lo que sucede en Marruecos, pero sí quiero indicar que no nos encontramos ante un actor que tenga que responder ante una sociedad civil que le interpela o se le oponga. Sin querer muchos pueden ser peones de un juego definido en Rabat y ejecutado inocentemente en España. El responsable y culpable de todo lo que pueda suceder en este asunto es únicamente el gobierno de Marruecos.

Creando ambiente: la cocina murciana del CIS

Este fin de semana, “La Verdad”, principal periódico de la Región de Murcia ha publicado lo que en apariencia era un estudio sobre la intención de voto en esta comunidad en relación con las elecciones autonómicas de dentro de un año y medio.

Lo más simpático de todo es que los autores de los resultados reconocen que no han hecho una encuesta propia, sino que han cogido los datos del CIS (que no ha hecho una encuesta propiamente de política autonómica murciana) y ellos los han interpretado según su propio metodología. Es decir, han extrapolado los datos del CIS en Murcia a las elecciones autonómicas y los han cocinado con su propia salsa.

La sorpresa salta al final de la noticia cuando se habla de los posibles sucesores del Presidente murciano Valcárcel y de la opinión de los encuestados sobre cada uno de ellos. Lo mismo yo me confundo, pero no sabía que el CIS hubiera preguntado sobre la imagen que tiene el alcalde Murcia como posible candidato del PP a la Presidencia de la Región.

Leerla me ha recordado eso de las profecías autocumplidas que me enseñaron en esas estupendas clases de Sociología que teníamos en el seminario del departamento. No digo que el PP en la Región de Murcia no tenga fuerza, ni que sus resultados electorales vayan a ser tremendos, pero hay que reconocer que establecer que arrasarán aún más dieciocho meses antes de las elecciones, parece dar la impresión de querer desanimar no sólo al adversario, sino a todos los votantes que quisieran una alternativa o la construcción de una alternativa.

¿Qué alimenta esta dinámica? Algo simple, básico e importante: la publicidad institucional. Ésta siempre ha sido una importante fuente de ingresos para los medios de comunicación, pero ahora en una época en la que publicidad privada ha bajado a los infiernos, hay que mantener contento al líder para que se siga acordando de hacer, en tu medio, esas campañas tan importantes y tan caras.

Aclarar por aclarar

Desde hace tiempo le vengo dando vueltas a algunas cosas, que ya han sido seguramente expuestas por otros, pero que me apetece ponerlas en este blog.

1) El Tribunal Constitucional no forma parte del Poder Judicial. Es lo que se llama un órgano o institucional constitucional, manteniéndose fuera de los tres poderes tradicionales, como la Monarquía.

2) El Ministerio Fiscal no forma parte tampoco del Poder Judicial. El Ministerio Fiscal es una estructura jerárquica independiente del Consejo General del Poder Judicial, pese a que la Constitución lo inserte en el Título VI. Las decisiones del Ministerio Fiscal no tienen ningún valor jurisdiccional, esto es, no juzgan y hacen cumplir lo juzgado.

3) Las querellas siempre son criminales. No hay querella en el orden civil, social o contencioso-administrativo, por lo que la querella existe únicamente en el orden jurisdiccional penal.

4) El Gobierno no aprueba leyes, normalmente lo que hace es aprobar Proyectos de Ley y remitirlos a las Cortes para su debate y eventual aprobación. De hecho, cuando el Gobierno, en uso de las facultades constitucionales, aprueba normas con rango de Ley, éstas nunca reciben el nombre de “Ley”, sino de “Real Decreto-Ley” o de “Real Decreto-Legislativo”.

5) No todas las normas que forman parte del ordenamiento jurídico son leyes. De hecho, la mayoría de las normas no lo son y proceden del poder ejecutivo central, autonómico o de las corporaciones locales.

6) En el Congreso de los Diputados se vota por los diputados, no por los grupos. Lo realmente importante es el resultado de la votación de los diputados y no los pronunciamientos de cada uno de los grupos parlamentarios.

7) La responsabilidad política tiene un alcance mucho mayor que la responsabilidad penal. Las responsabilidades políticas pueden ser exigidas y depuradas incluso sin que se haya producido un ilícito penal. Antonio Asunción dimitió como ministro del Interior por la fuga de Roldán de los calabozos de la Audiencia Nacional y obviamente no tenía ninguna responsabilidad ni penal, ni siquiera administrativa en ese hecho.

8) La responsabilidad penal es establecida en los juzgados y tribunales. Las elecciones son eso, elecciones para determinar quien ocupará determinados cargos representativos, pero no tribunales de justicia.

Politología cofrade

Hoy toca un día de tema sevillano. En la edición digital de “El Correo de Andalucía” he leído una entrevista al nuevo hermano mayor de la Hermandad de La Macarena, un ciudadano de nombre Manuel García. Hay personas muy interesadas en tener cargos en las juntas de gobiernos de las hermandades. La utilidad pretendida es parecida a la que otros buscan a través de clubes de fútbol o fundaciones

Las hermandades de Semana Santa tienen unas reglas que exigen la elección democrática de sus cargos. Esta circunstancia puede permitirnos explicar, sin herir susceptibilidades políticas, como son las elecciones dentro de grupos de votantes relativamente pequeños.

Tomemos como punto de partida lo que dice el hermano mayor electo:

[…] Tampoco a mí me gustan esas campañas modernas de muchas páginas web. A mí lo que me gusta es lo que se ha hecho siempre aquí: una carta seria a los hermanos, una presentación de la candidatura y después el boca a boca.

La abstención en las elecciones cofradieras sevillanas es tremenda. Apostaría a que es difícil que en alguna de ellas la participación supere el 20% del censo (no tengo datos), de modo que el electorado real se restringe mucho. La participación no se fomenta en absoluto no permitiéndose el voto por correo o se ponen las elecciones generalmente en tardes de días laborables. Los ‘alternativos’ utilizan Internet porque su única posibilidad reside en que voten los que normalmente no lo hacen.

Junto a esto hay que señalar que entre los que suelen participar en la hermandad, que son también los que van a votar, hay muchos lazos de consanguinidad, de afinidad y de amistad.

De ahí que una campaña sensata, si estás dentro del circuito, es el ‘boca a boca’, es decir, acordar con las diversas ‘familias’ su cuota de participación a cambio del apoyo de todos sus miembros.

Y es que para la ‘aristocracia cofradiera’ las elecciones son molestas. Ellos prefieren un sistema de cooptación, preferencia que no se molestan en disimular, como muestran las palabras de Manuel García:

[…] lo más probable es que mi teniente, Álvaro García Carranza, más joven que yo, se presente, si quiere, a hermano mayor. Está en condiciones para ser el futuro hermano mayor. Además, ahora mismo, en la junta de gobierno y fuera de ella hay una serie de muchachos con 40 ó 45 años que si tuvieran que dar el paso adelante serían unos grandes hermanos mayores.

¿Qué tiene todo esto que ver con la temática habitual de este blog? Trasladad lo dicho a organizaciones locales de los partidos políticos,  asociaciones de vecinos o colegios profesionales (sólo a título de ejemplo).

Gerundio y participio


Gerundio y participio son formas no personales del verbo. El gerundio implica que la acción, independientemente del tiempo en el que se sitúe, vive una realización, un haberse y que no ha llegado a su fin. El participio es todo lo contrario: finalización independientemente de que la acción ni siquiera haya empezado a acontecer; todo está cerrado y la acción, esencial de verbo, ha desaparecido.

Existencialmente el gerundio mantiene abierta la posibilidad, la expectación e incluso todo lo bueno que se esté viviendo, puede serlo más y mejor. Desde el invierno pasado deseo el gerundio, solo quiero vivir haciendo, amando, hablando, escuchando, soñando, sonriendo y alegrándome. Los participios, los acabamientos, las finalizaciones ya no están dentro de lo que tengo por deseable.

El gerundio, como forma no personal del verbo, no admite lógicamente ni personas y, en castellano, tampoco número. La primera persona del plural no es posible. Pero las incorporaciones de pronombres si permite salir del solipsismo y desear estar haciéndonos, amándonos, hablándonos, escuchándonos, soñándonos, sonriéndonos y alegrándonos. Quiero vivir en gerundio, en gerundio junto a ti.

Un barrio sevillano contra “Callejeros”

El programa “Callejeros” es uno de los que ha sobrevivido en Cuatro desde su nacimiento como canal en abierto. Hubo programas interesantes, pero rápidamente se centraron en hacer lo fácil: ir a un barrio humilde y meterse en las casas de los vecinos para enseñarnos sus salones, habitaciones y lavadoras.

Dentro de esta dinámica, “Callejeros” hizo de Sevilla su escenario natural. Van pasado por cada uno de los barrios más populares y los describen como cercanos a la marginalidad. Los vecinos del barrio de Rochelambert han comenzado una recogida de firma para enviarlas a Cuatro como forma de protesta por el tratamiento recibido en el programa “Callejeros”.

El problema de este tipo de programas no es que mientan (pues sacan lo que hay o encuentran), sino que tienen una curiosa tendencia a hacer categoría a partir de unos cuantos casos particulares. La vida de un barrio es aburrida (gente que vive allí, que ve la tele en sus casas, que compra en las tiendas del barrio o que marchan a trabajar, por lo que hay que buscar lo llamativo, lo exótico o los estrambótico para darle un poco de sabor al programa.

El resultado de todo esto es que no se habla de un barrio y de sus gentes, sino que bajo el título que agrupa a todos los habitantes de esa zona se pone como muestra, eminente representación y arquetipo a situaciones peculiares y personajes que con dificultades pueden representarse a ellos mismos.

Si determinado programa se empeña en hacer de tu ciudad su escenario natural y hace lo anteriormente señalado con muchos de tus barrios, el problema salta a una dimensión diferente y se convierte en una cuestión municipal. Hace varias semanas una persona me decía que cuando va a Sevilla no encontraba lo que veía en la tele y es lógico, porque Sevilla no es únicamente lo que “Callejeros” saca en su emisión, ni siquiera una parte mínimamente representativa lo es.

Excomunión con nombre y apellidos


La excomunión tiene una importancia relativa. Si uno es católico convencido puede que sea algo grave. Si uno no lo es, equivale a la amenaza de expulsión de la asociación de amigos de la copla española a la que no se pertenece.

Tengo la impresión de que la excomunión lanzada por Martínez Camino tiene nombre y apellidos por más que haya cierta generalidad en su formulación. La excomunión es contra la persona de José Bono, Presidente del Congreso de los Diputados.

José Bono nunca ha ocultado su condición de católico. Siempre se ha mostrado orgulloso de ser un católico. Bono siempre ha sido del PSOE y católico, como muchos militantes del Partido Socialista Obrero Español.

Comprendo a Bono que se reaccione claramente contra quienes dicen que él es un asesino. Es fácilmente asumible el sentimiento que tiene el Presidente del Congreso cuando ve como le quieren excluir de la comunión y pedirle un público arrepentimiento, cuando tiene a la memoria a tantos dictadores criminales llevados bajo palio, recibiendo la comunión y siendo tratados como protectores de la fe cristiana.

Por este camino la Conferencia Episcopal va a lograr que los católicos no se muestren como tales dentro de las formaciones de izquierda, perdiendo visibilidad en este espacio del espectro electoral. Es más, la asimetría de exigencias entre lo que se le pide a un diputado católico del PSOE y a uno del PP son tan escandalosas que hace la Conferencia Episcopal se retrate.

La Conferencia Episcopal no es que tenga manga ancha con el PP, tiene unas tragaderas extremas con este partido, como lo tuvo con la Democracia Cristiana en Italia, de la que no excomulgó ni a un solo diputado cuando este partido aprobó una ley de plazos en este país. Estoy convencido que, a pesar de todo, habrá más consideración con el PNV.

Y es que la Iglesia es sumamente caprichosa con la administración de la excomunión. Si los disidentes se encuentran en la derecha política o religiosa la “finezza” es la pauta; si se está en la izquierda, no hay contemplaciones e incluso la comunión para los verdugos de los obispos católicos.

El Catolicismo está en una dinámica de reconcentración sobre sí mismo, de exaltación de la mediocridad sobre la valía y de ruptura de cualquier vínculo con una sociedad para la cual cada día es más insignificante. Ocultar durante décadas a los pederastas, sin sanción y cambiándoles de destino en el caso de escándalo público, no les coloca a los obispos en esa posición de superioridad moral de la que se creen investidos.

Es lamentable que lancen una excomunión con nombre y apellidos. Es lamentable que no utilicen el “iudicium caritatis” (empleando la terminología luterana) con más frecuencia y más amplitud de comportamientos. Posiblemente no lo hacen porque muchos de ellos tampoco no podrían acercarse a la comunión.

[Especulación final: si culminan la excomunión, estarán lanzando la candidatura presidencial de Bono.]