Anatomía de un instante (de Javier Cercas)

Javier CERCAS: Anatomía de un instante. Mondadori, Madrid, 2009. 463 páginas.
Es Javier Cercas un autor que no ha conseguido decepcionarme. Me gusta este estilo suyo donde la narración, la reflexión y la historia se mezclan para crear una obra tan híbrida que es difícil de encajar no ya dentro de un género literario, sino como propiamente literaria.
Trata esta obra del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y toma como punto de conexión y también como punto de salida el gesto del Presidente Suárez de permanecer en su asiento, secundado por el Vicepresidente Gutiérrez Mellado y el portavoz comunista Santiago Carrillo.
Temía estar delante de una hagiografía, de un grueso volumen solamente destinado a exaltar la figura de Adolfo Suárez. La obra de Cercas no es nada de esto, ya que intenta hacer un relato tan lleno de perspectivas sobre Suárez que por momentos se duda sobre si el autor le aprecia o le desprecia, si el autor siente admiración o rechazo o si simplemente si el autor no sabe que concepto tener del ex Presidente después de su trabajo de documentación y conocimiento más cercano.
La estructura de la obra es excelente pues recorre los pasos previos al golpe. Es de sumo interés toda la parte en la que explica la situación previa al 23-F y que él denomina “la placenta del golpe” y me ha hecho pensar como en aquella época, no sé la causa, una serie de circunstancias podían llevar a un golpe y hoy simplemente a una mayor tensión política. Quizá la crítica, la única, es que si con una “placenta” tan amplia no se puede terminar confundiendo “contexto” y “actores”.
La exposición de la política de Suárez queda resumida, a mi entender, en la idea de que éste fue el hombre adecuado para desmontar el régimen franquista, pero que no lo fue para gobernar en un sistema democrático. Lo que le hacía la pieza maestra de la Transición (su conocimiento del régimen) le otorgaba maneras difíciles de ser asumidas en un sistema democrático estable. También cuenta como Suárez se ganó el desprecio de todos: la derecha por haber hecho lo que hizo y la izquierda por haberlo hecho como lo hizo.
En el  plano personal describe al ex Presidente como alguien del régimen pero ajeno a la élite o a las exigencias de esta élite tardofranquista. No era ni un gran intelectual, ni había sido un estudiante brillante ni un opositor, sino que era una persona que había sabido estar en el régimen, sin identificarse con ninguno de sus sectores, y aprovechar esta indefinición para escalar dentro de la jerarquía del Franquismo.
Cercas insiste en que Fraga sabía de muchas cosas y entendía de pocas, mientras que Suárez sabía de pocas pero entendía de muchas. Describe a Suárez como un político puro, como alguien que le interesa ejercer el poder y cuyas ideas se van adaptando para conseguir el poder y luego para mantenerlo.
Pero sobre todo el Suárez ve al representante de toda una generación de españoles que no estando conformes con el régimen, su autoritarismo y queriendo europeizar España, sentía miedo a los cambios. Esa generación que en el Epílogo (que bien sería también un Prólogo) se identificaba con Suárez y que le votó masivamente.
Merece la pena también los retratos que traza de Gutiérrez Mellado y de Santiago Carrillo, así como las relaciones entre Suárez y el Rey, que tampoco es tratado con los habituales inciensos.
Cercas acierta a hacer una reconstrucción convincente y mesurada de lo que él entiende que pasó. Una narración donde afirma, niega, argumenta y llega a exponer posibilidades abiertas al no entrar motivos suficientes para decantarse. De todas formas Cercas no tiene miedo a darle voz incluso a quienes mantienen visiones distintas a la suya y plantearse muy seriamente si el golpe, fracasando, no logró muchos de sus objetivos (al menos los de la modalidad de golpe blando).

Anatomia instanteJavier CERCAS: Anatomía de un instante. Mondadori, Madrid, 2009. 463 páginas.

Es Javier Cercas un autor que no ha conseguido decepcionarme. Me gusta este estilo suyo donde la narración, la reflexión y la historia se mezclan para crear una obra tan híbrida que es difícil de encajar no ya dentro de un género literario, sino como propiamente literaria.

Trata esta obra del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y toma como punto de conexión y también como punto de salida el gesto del Presidente Suárez de permanecer en su asiento, secundado por el Vicepresidente Gutiérrez Mellado y el portavoz comunista Santiago Carrillo.

Temía estar delante de una hagiografía, de un grueso volumen solamente destinado a exaltar la figura de Adolfo Suárez. La obra de Cercas no es nada de esto, ya que intenta hacer un relato tan lleno de perspectivas sobre Suárez que por momentos se duda sobre si el autor le aprecia o le desprecia, si el autor siente admiración o rechazo o si simplemente si el autor no sabe que concepto tener del ex Presidente después de su trabajo de documentación y conocimiento más cercano.

La estructura de la obra es excelente pues recorre los pasos previos al golpe. Es de sumo interés toda la parte en la que explica la situación previa al 23-F y que él denomina “la placenta del golpe” y me ha hecho pensar como en aquella época, no sé la causa, una serie de circunstancias podían llevar a un golpe y hoy simplemente a una mayor tensión política. Quizá la crítica, la única, es que si con una “placenta” tan amplia no se puede terminar confundiendo “contexto” y “actores”.

La exposición de la política de Suárez queda resumida, a mi entender, en la idea de que éste fue el hombre adecuado para desmontar el régimen franquista, pero que no lo fue para gobernar en un sistema democrático. Lo que le hacía la pieza maestra de la Transición (su conocimiento del régimen) le otorgaba maneras difíciles de ser asumidas en un sistema democrático estable. También cuenta como Suárez se ganó el desprecio de todos: la derecha por haber hecho lo que hizo y la izquierda por haberlo hecho como lo hizo.

En el  plano personal describe al ex Presidente como alguien del régimen pero ajeno a la élite o a las exigencias de esta élite tardofranquista. No era ni un gran intelectual, ni había sido un estudiante brillante ni un opositor, sino que era una persona que había sabido estar en el régimen, sin identificarse con ninguno de sus sectores, y aprovechar esta indefinición para escalar dentro de la jerarquía del Franquismo.

Cercas insiste en que Fraga sabía de muchas cosas y entendía de pocas, mientras que Suárez sabía de pocas pero entendía de muchas. Describe a Suárez como un político puro, como alguien que le interesa ejercer el poder y cuyas ideas se van adaptando para conseguir el poder y luego para mantenerlo.

Pero sobre todo el Suárez ve al representante de toda una generación de españoles que no estando conformes con el régimen, su autoritarismo y queriendo europeizar España, sentía miedo a los cambios. Esa generación que en el Epílogo (que bien sería también un Prólogo) se identificaba con Suárez y que le votó masivamente.

Merece la pena también los retratos que traza de Gutiérrez Mellado y de Santiago Carrillo, así como las relaciones entre Suárez y el Rey, que tampoco es tratado con los habituales inciensos.

Cercas acierta a hacer una reconstrucción convincente y mesurada de lo que él entiende que pasó. Una narración donde afirma, niega, argumenta y llega a exponer posibilidades abiertas al no entrar motivos suficientes para decantarse. De todas formas Cercas no tiene miedo a darle voz incluso a quienes mantienen visiones distintas a la suya y plantearse muy seriamente si el golpe, fracasando, no logró muchos de sus objetivos (al menos los de la modalidad de golpe blando).

Un comentario en “Anatomía de un instante (de Javier Cercas)

  1. Leyendo lo que decías sobre Suárez de que era capaz de desmontar el régimen pero no de gobernar en democracia me ha hecho pensar un poco en el paralelismo con De Gaulle. En el caso de De Gaulle el tipo sacó dos veces al país de un régimen (Vichy y la cuarta república) pero el problema fue que siguió gobernando. Al final, la quinta república francesa lleva su marca de hombre fuerte y esa práctica de saltarse la legalidad a base de plebiscitos.

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