Lectura y “res publica” (humilde contestación a Luis García Montero)

La lectura en la Antigüedad era en voz alta. Se escribía pensando en que el texto sería declamado o leído particularmente, pero siempre en voz alta. En aquella época estarse callado leyendo era una contradicción “in terminis”. Un autor de la talla de Virgilio hizo pases previos de la Eneida antes de que fuera presentada, leída, solemnemente ante Augusto.
El primer testimonio que tenemos de lectura solitaria y silenciosa es el de Ambrosio, arzobispo de Milán. A sus contemporáneos les sorprendía que leyese silenciosamente y es posible que hasta lo consideraran una excentricidad.
El domingo tuve la inmensa fortuna de que me leyeran el artículo de Luis García Montero en “El País”, una lectura hecha de forma magistral y con una voz digna de las más grandiosas ágoras. Lo paradójico era que el artículo en cuestión es una exaltación de la lectura silenciosa y solitaria.
El escrito de García Montero es muy bueno, como no puede ser de otra forma viniendo de este poeta granadino. Las ideas se suceden y el ritmo es adecuado, con sus referencias a autores bien introducidas. Y es en este punto donde hecho de menos a la referencia fundamental: Paul Ricoeur y su obra El sí mismo como otro.
Entiendo lo que quiere decir García Montero, pero no lo comparto en su totalidad como sí lo hace mi lectora. Habla de la necesidad de reflexión, de tomarse el tiempo, de mirar de lejos y de saber estar en soledad especialmente cuando impera el mundo del blanco y negro, del todo o nada y todos los binarios imaginables. Es cierto y recomendable, pero al vincularlo, como lo hace él, con lo político (como “res publica”), no podemos dejar de ser conscientes de que la lectura solitaria y silenciosa es un acto antipolítico, totalmente ajeno a la “res publica”.
Hay otro aspecto que me he hace distanciarme de lo escrito, y por mí escuchado, por Luis García Montero es la enésima reducción que se hace en España de la lectura a la lectura de literatura. Creo que leo bastante, pero poca literatura, y me ha llevado mis años perder el complejo. La literatura no es la única lectura posible ni la arquetípica, leer es mucho más que leer literatura.

LectorLa lectura en la Antigüedad era en voz alta. Se escribía pensando en que el texto sería declamado o leído particularmente, pero siempre en voz alta. En aquella época estarse callado leyendo era una contradicción “in terminis”. Un autor de la talla de Virgilio hizo pases previos de la Eneida antes de que fuera presentada, leída, solemnemente ante Augusto.

El primer testimonio que tenemos de lectura solitaria y silenciosa es el de Ambrosio, arzobispo de Milán. A sus contemporáneos les sorprendía que leyese silenciosamente y es posible que hasta lo consideraran una excentricidad.

El domingo tuve la inmensa fortuna de que me leyeran el artículo de Luis García Montero en “El País”, una lectura hecha de forma magistral y con una voz digna de las más grandiosas ágoras. Lo paradójico era que el artículo en cuestión es una exaltación de la lectura silenciosa y solitaria.

El escrito de García Montero es muy bueno, como no puede ser de otra forma viniendo de este poeta granadino. Las ideas se suceden y el ritmo es adecuado, con sus referencias a autores bien introducidas. Y es en este punto donde hecho de menos a la referencia fundamental: Paul Ricoeur y su obra El sí mismo como otro.

Entiendo lo que quiere decir García Montero, pero no lo comparto en su totalidad como sí lo hace mi lectora. Habla de la necesidad de reflexión, de tomarse el tiempo, de mirar de lejos y de saber estar en soledad especialmente cuando impera el mundo del blanco y negro, del todo o nada y todos los binarios imaginables. Es cierto y recomendable, pero al vincularlo, como lo hace él, con lo político (como “res publica”), no podemos dejar de ser conscientes de que la lectura solitaria y silenciosa es un acto antipolítico, totalmente ajeno a la “res publica”.

Hay otro aspecto que me he hace distanciarme de lo escrito, y por mí escuchado, por Luis García Montero es la enésima reducción que se hace en España de la lectura a la lectura de literatura. Creo que leo bastante, pero poca literatura, y me ha llevado mis años perder el complejo. La literatura no es la única lectura posible ni la arquetípica, leer es mucho más que leer literatura.

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