El haber del PP

Javier Majan me propuso escribir una entrada sobre lo bueno que tiene el Partido Popular para la sociedad española y él escribiría una sobre lo positivo que tenía el Partido Socialista para España (cosa que ya ha hecho).
Realmente creo que me encuentro ante la entrada más difícil que he escrito nunca, porque los dobles sentidos y las ironías salen rápidamente, pero que no está de más que se reconozca lo positivo en el partido al que uno critica más.
La principal aportación que hace el Partido Popular a la sociedad española es darle un cauce de participación política a la derecha española, y ese cauce es democrático y capaz de llegar al poder con la fuerza de los votos.
Al finalizar el Franquismo la derecha española se parecía a la caricatura que mucas veces se hace de los grupúsculos de extrema izquierda, ejemplarmente expuesta en La vida de Brian. Ni AP y UCD eran partidos en el sentido que lo entendemos, más bien eran constelaciones de micropartidos que servían a su vez a un microlíder carismático o algo parecido.
La gran diferencia entre AP y PP, en el plano orgánico y también en el político, es que el primero era una federación de partidos y el segundo es un partido, es decir, en el primero había constantes equilibrios entre los pequeños caciques de cada una de las formaciones que daban cuerpo a AP, con su existencia virtual, mientras que en el segundo hay un único partido y una sola dirección, así como un solo programa.
El Partido Popular no sólo dejó la siglas de AP, sino que abandonó los sueños nostálgicos de reinstauración autoritaria que se inhalaban en las cercanías del discurso de aquella formación. Quitando algunos elementos, que los hay en todos sitios, ningún político del PP se sitúa fuera del espectro constitucional y los que se incorporan no impugnan el sistema democrático.
Además de dar un lugar político democrático a la derecha española, el PP ha demostrado a la derecha social que es posible gobernar, incluso con mayoría absoluta, únicamente con la fuerza de los votos.
El PP defiende determinada idea de España. Si defendemos la bondad de la pluralidad de ideas, incluso sobre la configuración del país, hemos de decir que es bueno que millones de españoles tengan una fuerza política que, en líneas generales, defienda esa concepción legítima que ellos tienen.
De los ocho años del PP en el Gobierno de España quiero destacar una idea que ha terminado por entrar en muchos sectores de la población y que creo que era necesaria: el Estado no tiene que hacerlo todo. El poco espíritu liberal que hay en nuestro país, que yo considero necesario, se insufló en este época y ha calado hasta en sectores más allá del propio PP.
La idea de que el equilibrio presupuestario no es malo (yo lo matizaría con que depende del contexto económico), que era (y es) necesaria cierta objetivación en la evaluación dentro de la Enseñanza, la aprobación de la Ley de Enjuiciamiento Civil o el establecimiento de una gestión tributaria moderna son puntos descatados de la gestión del PP, el impulso al “Pacto de Toledo” para segurar la viabilidad del sistema de pensiones, así como tener en cuenta en muchos aspectos a buena parte de la clase media que es carne segura de los errores de salto.

primer gobierno aznar
Javier Majan me propuso escribir una entrada sobre lo bueno que tiene el Partido Popular para la sociedad española y él escribiría una sobre lo positivo que tenía el Partido Socialista para España (cosa que ya ha hecho).

Realmente creo que me encuentro ante la entrada más difícil que he escrito nunca, porque los dobles sentidos y las ironías salen rápidamente, pero que no está de más que se reconozca lo positivo en el partido al que uno critica más.

La principal aportación que hace el Partido Popular a la sociedad española es darle un cauce de participación política a la derecha española, y ese cauce es democrático y capaz de llegar al poder con la fuerza de los votos.

Al finalizar el Franquismo la derecha española se parecía a la caricatura que mucas veces se hace de los grupúsculos de extrema izquierda, ejemplarmente expuesta en La vida de Brian. Ni AP y UCD eran partidos en el sentido que lo entendemos, más bien eran constelaciones de micropartidos que servían a su vez a un microlíder carismático o algo parecido.

La gran diferencia entre AP y PP, en el plano orgánico y también en el político, es que el primero era una federación de partidos y el segundo es un partido, es decir, en el primero había constantes equilibrios entre los pequeños caciques de cada una de las formaciones que daban cuerpo a AP, con su existencia virtual, mientras que en el segundo hay un único partido y una sola dirección, así como un solo programa.

El Partido Popular no sólo dejó la siglas de AP, sino que abandonó los sueños nostálgicos de reinstauración autoritaria que se inhalaban en las cercanías del discurso de aquella formación. Quitando algunos elementos, que los hay en todos sitios, ningún político del PP se sitúa fuera del espectro constitucional y los que se incorporan no impugnan el sistema democrático.

Además de dar un lugar político democrático a la derecha española, el PP ha demostrado a la derecha social que es posible gobernar, incluso con mayoría absoluta, únicamente con la fuerza de los votos.

El PP defiende determinada idea de España. Si defendemos la bondad de la pluralidad de ideas, incluso sobre la configuración del país, hemos de decir que es bueno que millones de españoles tengan una fuerza política que, en líneas generales, defienda esa concepción legítima que ellos tienen.

De los ocho años del PP en el Gobierno de España quiero destacar una idea que ha terminado por entrar en muchos sectores de la población y que creo que era necesaria: el Estado no tiene que hacerlo todo. El poco espíritu liberal que hay en nuestro país, que yo considero necesario, se insufló en este época y ha calado hasta en sectores más allá del propio PP.

La idea de que el equilibrio presupuestario no es malo (yo lo matizaría con que depende del contexto económico), que era (y es) necesaria cierta objetivación en la evaluación dentro de la Enseñanza, la aprobación de la Ley de Enjuiciamiento Civil o el establecimiento de una gestión tributaria moderna son puntos descatados de la gestión del PP, el impulso al “Pacto de Toledo” para segurar la viabilidad del sistema de pensiones, así como tener en cuenta en muchos aspectos a buena parte de la clase media que es carne segura de los errores de salto.

17 comentarios en “El haber del PP

  1. Creo firmemente después de leer este artículo (creo que es la primera vez que visito este blog) que el título de la bitácora es reflejado en la opinión que das acerca del haber del PP, pues quedan muchísimas cosas en el tintero. Por citar algunas de las más importantes y que no se mencionan está la reforma de las Fuerzas Armadas, un guiño izquierdista de la primera etapa de Aznar, la creación del Pacto Antiterrorista, las privatizaciones hechas (estén convenientemente o no ejecutadas es un legado del PP), etc.
    A favor tengo que decir que la lectura de este artículo me ha entretenido y lejos de las discrepancias arriba mencionadas no me queda otra cosa que felicitarte, pues encontrar contenido de calidad hoy en una bitácora es una tarea ardua.

  2. Interesante iniciativa y por lo leído muy compleja. Escribes: “La principal aportación que hace el Partido Popular a la sociedad española es darle un cauce de participación política a la derecha española”. Me pregunto, a la luz de los acontecimientos si el PP actual no estará dilapidando ese reconocimiento. El PP, en algunos casos, actúa un grupúsculo ultraderechista al que no le importa cuestionar las instituciones del Estado si con ello creen ganar algo.

    A Cristian. Las privatizaciones del sector pùblico se inciaron antes de la llegada del PP al Gobierno. Por otra parte no se puede poner en el haber cuando la privatización del PP consistió en vender barato y en colocar a sus amiguetes en los consejos de administración de las nuevas corporaciones.

  3. Me quedo con lo de la derecha española, era necesario democratizarla de verdad, y no sólo de nombre, y es lo que ha hecho el PP. Y aunque confieso que son muchas las veces, ante determinados acontecimientos ¬¬, en las que he pensado lo contrario no creo que estén dilapidando esa apertura a la democracia, creo sinceramente que es total y definitiva.

    Buena entrada, y me apuesto lo que quieras a que si hicieras una viendo defectos en los propios en lugar de virtudes en los ajenos te salían muchas más cosas, aunque seas subjetivo ;)

  4. Me parece bien el esfuerzo, estoy leyendo la democracia posible de Ronald Dworkin y por ahí se empieza. Es necesario un nuevo impulso de la sociedad democrática donde se busquen espacios compartidos que alcancen el mayor consenso posible. Lo que hoy tenemos enfrente simplemente es un lodazal donde concurren dos posiciones absolutamente enfrentadas sin signos de conciliación de intereses y creo que eso no es bueno para la sociedad. La democracia debe ser perfeccionada o cada vez más la gente se alejará de la participación política como está ocurriendo, dejándola en manos de profesionales de la misma.

  5. No puedo evitar la sensación (y lo digo desde mi posición de neoprog :-D) de que Javier Majan ha sido mucho más benévolo y entusiasta con las aportaciones del PSOE que tú con las del PP. Has sido muy rácano.

    Poniéndonos un poco poéticos, podríamos decir que la Transición acabó en 1996 (y no en 1982): es decir, con la vuelta de la derecha al poder de manera democrática. Además, la figura política de Aznar es de una altura indudable y su talento político no tiene nada que envidiar al de Felipe González (algo que, lamentablemente, no se puede decir de Rodríguez Zapatero).

    Y para acabar, un detalle pocas veces aplaudido: el detalle de Aznar de retirarse voluntariamente del poder tras 8 años de mandato.

  6. Es cierto que has sido algo rácano, aunque lo diga quien a la vez afirma que “la figura política de Aznar es de una altura indudable y su talento político no tiene nada que envidiar al de Felipe González “. Tremendo.

  7. Muy interesante iniciativa por parte de los dos, me da incluso envidia sana. Creo que ideas como esta tendrían que ser costumbre en todos los blogs que hablan de esto.
    Y reconozco que, según mis ideas, habría sido muy difícil escribir un artículo como este. Y sin embargo estoy de acuerdo en su mayoría.

    Saludos.

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