Kant (de Manfred Kuehn)

Manfred KUEHN: Kant. Una biografía. Acento. Madrid, 2003. 608 páginas.
Kant es seguramente una de las mayores figuras del pensamiento. Algunos pensamos que es la más excelsa, pero la inmensa mayoría del mundo filósofico estaría de acuerdo en afirmar que Kant es uno de los grandes portentos intelectuales de la Humanidad.
Cuando mi profesor de Historia de la Filosofía, en mi ya lejano COU, nos habló de la vida de Kant, terminó ese epígrafe en tres minutos contando la anécdota de los relojes que se ponían en hora a su paso y que nunca había salido de Königsberg (lo cual es incorrecto ya que hay constancia de al menos un viaje a Berlín).
Esta obra de Manfred Kuehn recorre la etapa formativa de Kant, sus cálculos profesionales y sus inicios universitarios, su carrera dentro del cuerpo docente y su vida cotidiana, sin dejar de tocar ningún punto. Kant aparece como un filósofo con vida y un hombre de su tiempo, con luchas, problemas y gustos, muy lejos de ese pensamiento sin biografía (o una biografía triste y gris) que tanto se ha transmitido en España desde postura antimodernas.
Tiene esta biografía una enorme ventaja sobre la Ernst Cassirer, por todo lo demás una obra clásica: que no pretende explicar la filosofía kantiana. Esa ventaja tiene un “reverso tenebroso”, que es que se supone que el lector tiene un conocimiento solvente del pensamiento de Kant.
Hay un aspecto en el que el autor incide una y otra vez: la absoluta indiferencia religiosa de Kant. Esta indiferencia era tal que realizaba acciones que hoy día no se le ocurriría a muchos ateos militantes, como era dejar justo a la puerta de la catedral luterana la procesión de profesores en la fiesta de inicio del curso. Más importantes son los conflictos que sus obras le ocasionan a Kant y los enfrentamientos con las autoridades prusianas a instancia de las religiosas. Estas notas son interesantes cuando uno encuentra intento de acercar el pensamiento trascendental a posiciones filosóficas cristianas con el simpático presupuesto de “lo que realmente quiso decir Kant pero no lo dijo bien del todo”.
Kant y su pensamiento no fueron hecho ni en una torre de marfil ni en abstracto. Esta obra, junto a la ya citada de Cassirer, sirven para hacerle justicia a una de las personas más importantes de la Historia de Occidente, que tanto en el pensamiento teórico como práctico liberó el conocimiento humano de las ataduras de la vigilancia religiosa, o dicho en sus propias palabras: ayudó a sacar a la Humanidad de su “autoculpable minoría de edad”.

Biografía KantManfred KUEHN: Kant. Una biografía. Acento. Madrid, 2003. 608 páginas.

Kant es seguramente una de las mayores figuras del pensamiento. Algunos pensamos que es la más excelsa, pero la inmensa mayoría del mundo filósofico estaría de acuerdo en afirmar que Kant es uno de los grandes portentos intelectuales de la Humanidad.

Cuando mi profesor de Historia de la Filosofía, en mi ya lejano COU, nos habló de la vida de Kant, terminó ese epígrafe en tres minutos contando la anécdota de los relojes que se ponían en hora a su paso y que nunca había salido de Königsberg (lo cual es incorrecto ya que hay constancia de al menos un viaje a Berlín).

Esta obra de Manfred Kuehn recorre la etapa formativa de Kant, sus cálculos profesionales y sus inicios universitarios, su carrera dentro del cuerpo docente y su vida cotidiana, sin dejar de tocar ningún punto. Kant aparece como un filósofo con vida y un hombre de su tiempo, con luchas, problemas y gustos, muy lejos de ese pensamiento sin biografía (o una biografía triste y gris) que tanto se ha transmitido en España desde postura antimodernas.

Tiene esta biografía una enorme ventaja sobre la Ernst Cassirer, por todo lo demás una obra clásica: que no pretende explicar la filosofía kantiana. Esa ventaja tiene un “reverso tenebroso”, que es que se supone que el lector tiene un conocimiento solvente del pensamiento de Kant.

Hay un aspecto en el que el autor incide una y otra vez: la absoluta indiferencia religiosa de Kant. Esta indiferencia era tal que realizaba acciones que hoy día no se le ocurriría a muchos ateos militantes, como era dejar justo a la puerta de la catedral luterana la procesión de profesores en la fiesta de inicio del curso. Más importantes son los conflictos que sus obras le ocasionan a Kant y los enfrentamientos con las autoridades prusianas a instancia de las religiosas. Estas notas son interesantes cuando uno encuentra intento de acercar el pensamiento trascendental a posiciones filosóficas cristianas con el simpático presupuesto de “lo que realmente quiso decir Kant pero no lo dijo bien del todo”.

Kant y su pensamiento no fueron hecho ni en una torre de marfil ni en abstracto. Esta obra, junto a la ya citada de Cassirer, sirven para hacerle justicia a una de las personas más importantes de la Historia de Occidente, que tanto en el pensamiento teórico como práctico liberó el conocimiento humano de las ataduras de la vigilancia religiosa, o dicho en sus propias palabras: ayudó a sacar a la Humanidad de su “autoculpable minoría de edad”.

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