Se aprueba sacando un diez

Esperanza Aguirre 2
Domingo de mitad de campaña y, como es tradicional, los principales de medios escritos publican sus encuestas. Todos dan la victoria por escaso margen al Partido Popular: “El Mundo” una ventaja del 2.2%, “Público” del 2.6% y “El País” llega hasta los 3.7%, siendo la única ventaja que supera el mítico 3% de margen de error o empate técnico.

Conocedora de estos datos, Esperanza Aguirre se descuelga en un acto público de su partido diciendo que la victoria sobre el PSOE debería ser de diez puntos. ¿Por qué lo ha hecho Esperanza Aguirre? ¿No se leyó los periódicos antes de hablar? ¿No confía en las encuestas? ¿Quiere arengar a las masas?

Esperanza Aguirre que es mujer sumamente inteligente, ha dicho lo que ha dicho para consumo interno de su partido, ni para los medios y ni para los votantes. Esperanza Aguirre le ha puesto un listón a Rajoy indicándole que cualquier victoria no vale, que ganar por un 1% ó un 2% no significa nada y que eso el PSOE lo remonta en las Generales sin necesidad ni de hacer campaña.

Si el PP gana por un margen ajustado, es posible que vuelva a ver marejada interna, por no decir lo que podría suceder en el caso de que el triunfo electoral corresponda al PSOE.

Fuente de la foto.

Libertad y libertinaje

Libertad
No hay cosa que más me moleste en el mundo que la distinción entre libertad y libertinaje. Esconde un desprecio a lo que es la libertad como capacidad de elegir según la propia determinación sin coacciones. Los que dicen que el libertinaje es hacer lo que a uno le dé la gana y que libertad es hacer lo que es correcto, niegan la libertad y, en consecuencia, la condición moral del ser humano.

La libertad es la capacidad de elegir según la propia libertad sin coacciones, esto es, hacer lo que a cada cual le dé la gana en cualquier momento. Si no hay libertad, no hay posibilidad de obrar correcta o incorrectamente.

El problema estriba en que los que hacen ésta y otras distinciones realmente lo que nos le gusta es que los seres humanos tengan esa capacidad y puedan ejercerla. Recelan que seamos seres libres, pero como no se atreven a decir que la libertad es mala, la adjetivan, la distinguen o la pervierten para negarla, domesticarla o desvirtuarla.

La libertad,  entre otras cosas, nos constituye en seres morales, en seres que pueden realizar acciones buenas o malas. Sin libertad nuestras acciones no serían ni buenas ni malas, solamente serían acciones amorales, es decir, acciones programadas y necesarias.

El problema de la moralidad no es la libertad, sino las elecciones y las acciones que cada cual hace y realiza. Ser libres no nos lleva sólo a realizar acciones malas, sino también a realizar acciones buenas. Todo lo demás son acciones como las de las máquinas, sin valor moral, aunque quizá algunos los que quieren es que seamos justamente eso, máquina sin capacidad de elección.

La debilidad de la reversibilidad

Arzobispo de Burgos
El otro día el insigne Arzobispo de Burgos dijo lo siguiente:

“Un laicismo cada vez más radical, que no da ningún valor a la ética cristiana ni está dispuesto a contar con el cristianismo a la hora de buscar soluciones a los gravísimos problemas que aquejan a nuestra sociedad”

Cambiando tres palabritas.

“Un cristianismo cada vez más radical, que no da ningún valor a la ética laica ni está dispuesto a contar con el laicismo a la hora de buscar soluciones a los gravísimos problemas que aquejan a nuestra sociedad”

El argumento del Arzobispo de Burgos cambia radicalmente. Que una argumentación diga lo contrario a lo que quiere decir con una mínima mutación de tres términos, indica lo endeble que es.

Valores de cuando se está en la oposición

Sesión inaugural Cortes
La que está montada con el aborto ya se dio cuando en su primer mandato Felipe González envió a las Cortes el proyecto de “Ley de Despenalización del Aborto”, que sigue vigente en la actualidad. El principal partido de la oposición de entonces, curiosamente el mismo que ahora, mantuvo por activa y por pasiva que el aborto debía seguir en el Código Penal como antes.

Muchos años después José María Aznar llegó a La Moncloa y del aborto nunca se supo. Lo que ellos juzgaron terrible y llevaron al Tribunal Constitucional no se tocó y durante los ocho años de gobierno popular se practicaron legalmente 300.000 abortos en España.

Ahora viene Mayor Oreja, verdadero muerto viviente de la política española del Tardofranquismo, y se une a las palabras del Cardenal Cañizares sobre el aborto y a su consideración como aberración (atenuando de camino los abusos sistemáticos a menores). Rubalcaba le ha recordado a Mayor que él perteneció a un gobierno que “permitió” trescientas mil de estas aberraciones y además un gobierno que aprobó el uso de la RU-486 (la píldora abortiva).

Estuvieron en contra del divorcio, pero no lo reformaron; estuvieron en contra del aborto, pero no lo derogaron, ampliando además las técnicas abortivas; estuvieron en contra del matrimonio homosexual y luego dijo Rajoy que solamente le cambiaría el nombre.

Ésta es la línea del PP en los grandes temas sociales. El PSOE hace las reformas y ellos se oponen. Luego cuando estarán en condiciones de deshacer “los desmanes de los socialistas”, se callan y miran para otro lado. ¿Ésa es la importancia que el PP da a los valores esenciales, absolutos y fundamentales que ellos defienden contra “el imperio del mal de los socialistas”?

El Consenso Constitucional

CE
Después de escuchar hablar en cierto debate, nuevamente, sobre la ruptura o no del consenso constitucional, esta vez por el Anteproyecto de Ley del Aborto, me acordé de una entrada que escribí hace pocas semanas, en la que amablemente le indicaba a los nacionalistas vascos y catalanes que no tenemos una constitución consuetudinaria, sino una constitución escrita.

Y es que con la perspectiva que tiene alguien como yo, que vivió la Transición en la placidez de la infancia, hay cosas, circunstancias y personas que comienzan a sonarme las propias de la elaboración mítica que de la realidad, simplona y cotidiana, que debió ser eso que se ha llamado la Transición.

Se han generado figuras míticas (el Rey y Adolfo Suárez), pero también palabras y expresiones con poderes taumatúrgicos como es “consenso constitucional”. Es cierto que hubo un “consenso” para que la actual Constitución tuviera el apoyo de las principales fuerzas de todo el espectro político.

Pero una vez promulgada la Constitución, el “consenso” se extingue, porque se ha materializado en el texto constitucional. La independencia del texto de su autor es uno de los principios fundamentales de la escritura.

Hablan del “consenso constitucional” y no tanto de la Constitución porque piensan que ésta se les ha ido de las manos, que la interpretación a la luz de las actuales circunstancias cuestiona lo que ellos consideran fundamental.

Cuando recurren a ese “consenso constitucional” nos encontramos nuevamente con la idea de que hay una especie de constitución consuetudinaria que establece límites y valores que no se encuentran en la Constitución escrita. Evidentemente los límites y valores son los propios de los que esgrimen el argumento del “consenso constitucional”.

Si decía Jefferson que una generación no debería poder imponerle una constitución a la siguiente y éste era uno de los motivos que obligaban a establecer mecanismos de reforma constitucional, lo que no tiene sentido es que haya una “constitución consensual” establecida en las postrimerías del Franquismo, inalterable , no escrita, conocida por unos pocos y que representa una sola axiología.

Esta concepción es contraria a lo que ha sido la historia del constitucionalismo como búsqueda de la seguridad jurídica, el establecimiento de la actuación del poder y el reconocimiento y protección de los derechos inherentes al ser humano.

Estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas

Alfa y Omega
“Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal”

(“Alfa y Omega”, vía “El País”)

Si eres de los que piensas que el sexo es divertido y sumamente placentero, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si consideras que lo estás pasando bien teniendo sexo, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si piensas que ahora no es el momento de tener hijos, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si piensas que ahora no es el momento de tener más hijos, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si mantienes relaciones con una persona de tu mismo sexo, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si mantienes relaciones sin estar casado o casada, por la Iglesia (evidentemente), estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si eres varón y eyaculas fuera, en un preservativo o en otra parte, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si tú y tu pareja decidís utilizar medios anticonceptivos, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

Si piensas que un hombre o mujer que has visto está realmente apetecible y no piensas casarte (por la Iglesia) con esa persona y procrear con ella, estás pidiendo la despenalización de la violación, aunque no lo sepas.

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Justificando el valor de marca

La crisis ha provocado un alza en las ventas de las marcas blancas. Las marcas han reaccionado, con algunas campañas de publicidad en televisión, promocionando el valor que tienen las marcas, bajo la idea general: “las marcas son guay”.

Las marcas son todo lo “guay” que quieran, pero cuando la falta de dinero aprieta uno se deja que querer ser y consumir “guay” y se conforma con comprar lo necesario. Uno de los mejores anuncios de defensa de marcas que he visto, creo que el mejor, es el de Leche Pascual en el que describe en qué consiste su valor añadido como marca producido en calidad.

Es cierto que al anuncio le falta mencionar lo que se están ahorrando dinero con algún ERE y que gastan en publicidad 6 céntimos por litro de leche vendido.